Manuel Llano

Manuel Llano Merino, ( 23 de enero de 1898, Sopeña, Cantabria, España - 1 de enero de 1938, Santander, Cantabria, España), fue un escritor cántabro de principios del siglo xx.

Biografía

Pasó su infancia con sus abuelos en Cabuérniga y de niño trabajó como ayudante de pastor (sarruján) en las brañas de la Mancomunidad Campoo-Cabuérniga, según contaba el propio escritor.

Siendo muy joven se trasladó a Santander para ayudar a su padre en un quiosco de prensa y lotería que se le había concedido por padecer ceguera. En 1910 entró en el Instituto de 2 ª enseñanza, pero abandonó los estudios, de igual forma que abandonaría los de Magisterio y Náutica. Con veinte años, y a pesar de carecer del título, ejerció de maestro en Helguera.

En 1917 publicó su primer artículo en "El Progreso" de Cabezón de la Sal, y a partir de 1920 colaboró regularmente con publicaciones como El Diario Montañés o El Pueblo Cántabro, "La Montaña" (La Habana), o "Cantabria" (Buenos Aires).

Se casó en 1923 con María Lázaro, y en 1928 estrenó la obra musical "La jila", que se representó en Santander (ocasión en la que conoce a Azorín, en Barcelona, Sevilla y Valladolid. En 1929, ya con tres hijos, ganó el concurso del Ateneo de Santander con "Tablanca, mitos y leyendas populares recogidas de la tradición oral", lo que le abrió las tertulias santanderinas de José Hierro, Ángel Espinosa, José Luis Hidalgo, o José María de Cossío. Este último le ayudó a encontrar trabajo en una imprenta como corrector de pruebas, trabajo que mantuvo hasta 1933 y que le proporcionó la estabilidad económica necesaria para permitirle desarrollar su talento literario.

Ese mismo año publicó la novela costumbrista "El sol de los muertos", que supone una buena muestra del dialecto montañés y las tradiciones folklóricas. En ella muestra su dominio del dialecto montañés y su afición por los temas folklóricos. En 1931 publicó "Brañaflor", una recopilación de relatos cortos cuajados de mitos, supersticiones y leyendas de la tierra. Además, publicó "Campesinos en la ciudad" (1932); "La braña" y "Rabel" (1934); "Parábolas" y "Retablo infantil" (1935) y "Monteazor" (1937). Póstumamente se editó "Dolor de la tierra verde" (1949).[1]

Para Gerardo Diego, a quien Llano dedicó su poema "Las Anjanas", fue un poeta de la prosa de primera fila, y para José María de Cossío fue el mejor prosista en dialecto montañés de su época.

En 1937 empezó a colaborar como corrector en el diario Alerta, y ese mismo año, después de celebrar la nochevieja con sus compañeros de redacción, falleció de un infarto de miocardio estando en su cama y poco después de que las tropas franquistas tomaran la ciudad de Santander durante la ofensiva del norte en la Guerra Civil. Fue enterrado en Ciriego y en 1980 sus restos fueron trasladados al Panteón de hijos ilustres por acuerdo del Ayuntamiento de Santander.

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