Manuel Blanco Encalada

Manuel Blanco Encalada
Manuel Blanco Encalada (Nataniel Hughes, 1853).jpg
Retrato del Almirante Blanco Encalada

Coat of arms of Chile (1818).svg
Presidente Interino de la República de Chile
9 de julio de 1826- 9 de septiembre de 1826
Vicepresidente Agustín de Eyzaguirre
Sucesor Agustín de Eyzaguirre

Coat of arms of the Chilean Navy.svg
Comandante en Jefe de la Armada de Chile
25 de junio de 1847- 27 de noviembre de 1853
Predecesor José Santiago Aldunate
Sucesor Roberto Simpson

23 de junio- 17 de septiembre de 1818
Predecesor Juan José Tortel (Interino)
Sucesor Juan José Tortel

Información personal
Nacimiento 21 de abril de 1790
Buenos Aires, Bandera del Imperio Español  Imperio Español (actual Flag of Argentina.svg  Argentina)
Fallecimiento 5 de septiembre de 1876 (86 años)
Santiago, Flag of Chile.svg  Chile
Nacionalidad chilena[1]
Otras afiliaciones políticas Francmasonería, Logia Lautaro
Familia
Padres Manuel Lorenzo Blanco Cicerón
Mercedes Calvo de Encalada y Recabarren
Cónyuge Carmen Gana López
Familiares Ventura Blanco Encalada
Educación
Alma máter Real Academia de Guardias Marinas de Cádiz, Flag of Spain.svg  España
Información profesional
Ocupación Marino, diplomático y político Ver y modificar los datos en Wikidata
Rama militar Armada
Rango Almirante
Participó en
Firma Firma Blanco Encalada.svg
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Manuel José Blanco y Calvo de Encalada ( Buenos Aires, Virreinato del Río de la Plata, 21 de abril de 1790- Santiago, República de Chile, 5 de septiembre de 1876) fue un militar, político y diplomático chileno que llegó a ser el primer comandante de la escuadra nacional de Chile, y el primero en ostentar el cargo de presidente de Chile.

Hijo del español Manuel Lorenzo Blanco Cicerón y de la chilena Mercedes Calvo de Encalada y Recabarren. Al pasar su infancia en Buenos Aires, viajó a España donde en 1807 se incorporó a la Real Armada Española.[4] A mediados de ese año se retiro del bloqueo con sus fuerzas para participar en la campaña de Chiloé bajo las órdenes del general Ramón Freire, logrando vencer el último bastión realista en Chile.

En 1826, tras su exitosa actuación en la liberación de Chiloé, fue elegido provisoriamente como Presidente de la República de Chile, siendo la primera persona en ostentar dicho título. En dicho cargo se mantuvo apenas dos meses. Luego de un breve alejamiento de todas las actividades volvió a las labores militares, participando en 1836 como comandante del Ejército Unido Restaurador en la guerra contra la Confederación Perú-Boliviana. Como general en jefe de la primera expedición firmó el Tratado de Paucarpata, que sería rechazado por el gobierno chileno.

Posteriormente hizo un viaje a gran parte de Europa, volviendo a Chile en 1846 donde recibió por segunda vez el cargo de comandante general de marina y el de intendente de Valparaíso, desempeñando este último cargo con bastante esmero y progresos para el puerto. En 1851 al estallar una revolución liberal, sofocó un motín en Valparaíso el 28 de octubre de ese año ganándose la gratitud del gobierno y siendo nombrado como diplomático en Francia en 1853. Permaneció en Europa hasta 1858 y a su regreso fue electo senador en 1864. Un años después, a causa de la guerra con España, prestó sus servicios como marino y se le confió el mando de la escuadra chileno-peruana.[5] En 1868 realizó su última actividad pública, en la que se le dio el mando de una fuerza naval para repatriar los restos del general Bernardo O'Higgins que se encontraban sepultados en Lima. Falleció el 5 de septiembre de 1876 en la ciudad de Santiago a sus 86 años de edad.

Infancia e ingreso a la vida naval

La bahía de Cádiz, lugar donde Blanco Encalada hizo sus estudios navales y tuvo su bautismo de fuego en la guerra contra Francia.

Fue el menor de cinco hijos del oidor español Manuel Lorenzo Blanco Cicerón y de la dama chilena Mercedes Calvo de Encalada y Recabarren (hija del Marqués de Villa Palma de Encalada). Sus hermanos eran José Antonio, Ana del Carmen, Rafaela del Carmen y Ventura Blanco Encalada. Nació en Buenos Aires, capital del ese entonces Virreinato del Río de la Plata, parte del imperio español.[7]

Blanco Encalada, a sus siete meses de nacido, perdió a su padre que falleció ejerciendo su magistratura en Buenos Aires por lo que quedó al cuidado de su madre. Aprendió sus primeras letras en su ciudad natal donde paso su infancia y luego en 1803 a sus 12 años de edad, con el propósito de seguir el mismo rumbo de su hermano Ventura Blanco Encalada, fue enviado por su madre a España en compañía de su tío, el Conde de Villa Palma Manuel Calvo Encalada, para proporcionarle educación y carrera. Se embarcó junto a su tío en un buque llamado Infante Don Francisco de Paula, mandada por el capitán Juan Donesteves, donde además iban acompañados de dos ilustres personajes que eran el oidor Benito de la Mata Linares que pasaba a la Península de consejero de Indias, y del oidor Miguel José de Lastarria que iba a desempeñar un cargo en la Real Audiencia de Sevilla. Arribaron en La Coruña donde se hospedaron en la casa del ilustre marino José de Bustamante y Guerra. En ese viaje, Blanco se haría aficionado a la vida de marino.

Ya en España, logra entrar como alumno al Real Seminario de Nobles de Madrid, gracias a su tío y a los servicios de su difunto padre. En este lugar atrajo las simpatías y respeto de sus compañeros y maestros; y tuvo por condiscípulo y amigo intimo a Ángel de Saavedra, más tarde Duque de Rivas. Una vez concluida su preparación en Madrid, donde adquiere una sólida cultura y se distingue en matemáticas, ingresó en 1806 a la Academia de Marina de la isla del León, frente a Cádiz. A causa de sus estudios anteriores permaneció pocos meses, por lo que se le declara apto para embarcarse y se le da el 27 de febrero de 1807 los despachos de guardiamarina, incorporándose de esa forma a la Real Armada Española.

Le tocó servir primero a bordo de una antigua carraca, y en 1808 al estallar la guerra de la independencia española, Blanco fue destinado a una embarcación sutil llamada Carmen como su segundo, contribuyendo de esa manera en la acción naval frente a la Poza de Santa Isabel, desarrollado entre el 8 y el 14 de junio de ese año, en la que las fuerzas navales españolas comandadas por Juan Ruiz de Apodaca lograron rendir completamente la escuadra francesa del almirante François Étienne de Rosily-Mesros que bloqueaba la bahía de Cádiz, siendo esta la primera derrota francesa de la guerra. Por su conducta en aquella acción recibió una medalla de honor y seria más tarde ascendido a alférez de fragata.[8]

Luego de esa acción, fue destinado al apostadero naval del Callao en el Virreinato del Perú. Se embarcó en la fragata de guerra Flora, comandada por el capitán Fermín de Ezterripa, que se hizo a la mar desde Cádiz rumbo a Buenos Aires el 1 de septiembre llegando al año siguiente a aquel puerto, donde recibió a sus 18 años el grado efectivo de alférez de fragata. Desde Buenos Aires hizo el viaje por tierra pasando la cordillera hacia Chile donde permaneció hasta mayo, embarcándose luego en el puerto de Valparaíso para dirigirse al Callao en la barca Piedad, buque que pertenecía a uno de sus primos Fuentes-Gonzáles. Ya en el Callao sirvió durante tres años como ayudante de su primo hermano el brigadier de ingenieros Joaquín Molina, que era comandante general de marina. En este apostadero sirvió también junto a su amigo, el teniente de fragata Eugenio Cortés y Azúa, natural de Chile y que tendría en el futuro una destacada participación en la organización de las fuerzas navales de México.

En su retorno a América, manifiesta ya su cercanía a las ideas revolucionarias al igual que muchos de sus familiares en Chile y del Río de la Plata, por lo que en 1811 es enviado por el virrey José Fernando de Abascal de vuelta a España a pesar de haber sido nombrado capitán de artillería en Chile por la Junta de Gobierno, a petición de su tío Martín Calvo Encalada.[9]

Al llegar a España en ese año, le tocaría participar en el sitio de Cádiz donde demostraría por última vez su pericia marinera en la marina española, al mando de una cañonera.[10] Luego, en 1812, lograría volver a América gracias a sus contactos que lo pudieron destinar a la plaza de Montevideo. Es así que fue embarcado como oficial de marina en la corbeta correo Paloma, que venía a reforzar a las fuerzas del virrey Francisco Javier de Elío que en esos momentos hacia frente a los patriotas de Buenos Aires. Llegó a este puerto el 17 de septiembre de ese año.

Huyó de Montevideo a Buenos Aires, cuando lo intentaron regresar a España al sospechar que tenía ideales patriotas, ya que se había negado a obedecer dos veces las órdenes del comandante naval del apostadero Miguel de la Sierra de incursionar y atacar las baterías costeras de Buenos Aires al alegar que su madre y sus dos hermanas estaban en la ciudad, aunque también era por sus ideales. En febrero de 1813 se dirigió junto a su tío Martín Calvo Encalada a Chile para prestar sus servicio a la causa patriota.

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