Manuel Barrios Gutiérrez

Manuel Barrios Gutiérrez en 2010.

Manuel Barrios Gutiérrez (n. San Fernando, Cádiz, 1924 - Sevilla, 24 de febrero de 2012) fue un novelista, ensayista, , autor teatral, hombre de radio y periodista español. Considerado un sólido valor de la llamada "Nueva narrativa andaluza", su rica trayectoria se concreta en más de setenta libros publicados y cuarenta y cuatro premios, miles de artículos en prensa y programas radiofónicos. Es padre del filósofo Manuel Barrios Casares.

Biografía

Nacido en San Fernando, el traslado de su padre, militar de la Armada, al terminar la Guerra Civil, lo lleva del Instituto de Cádiz al San Isidoro de Sevilla. Allí entabla amistad con el pintor Baldomero Romero Ressendi y empieza a cultivar sus aficiones literarias. A principios de la década de los cuarenta inicia sus estudios de Derecho en la Hispalense: profesores como Ramón Carande, Francisco de Pelsmaeker o Manuel Giménez Fernández agudizan su conciencia política y social. Por esa misma época frecuenta la tertulia literaria del café Los Corales, fundada por el catedrático de Lengua y Literatura Francisco López Estrada, y se abre al mundillo cultural de la ciudad. Publica algunos textos en la prensa, entrevista al novelista William Somerset Maughan a su paso por Sevilla y, cada vez más volcado a la escritura, en cuarto curso deja los estudios de Derecho para entrar a trabajar como guionista y locutor en Radio Nacional de España. A lo largo de los años cincuenta obtiene gran éxito con programas radiofónicos como “Piruetas”, en colaboración con Alfonso Contreras, y con parodias teatrales como la de Don Juan Tenorio, escrita junto a Agustín Embuena, que se representa numerosas ocasiones en el Teatro San Fernando de Sevilla.

Pasa después a Radio Sevilla, intensificando su activismo cultural, de claro compromiso antifranquista, y creando programas de renombre como la Tertulia Flamenca (1967) o la Tertulia Literaria (1972) . Durante su etapa como Redactor-Jefe de Radio Sevilla obtendrá la Antena de Oro y cuatro Premios Onda. En los años setenta colaborará estrechamente con Iñaki Gabilondo, llegado a Radio Sevilla en el verano de 1972, dando un nuevo impulso a la actividad cultural de este medio y contribuyendo a la democratización de la vida cotidiana.

Antes de eso, participa en numerosas iniciativas culturales que suponen también un compromiso con las libertades y el andalucismo, como por ejemplo la fundación del Club Tartessos en 1967; y desde 1962 forma parte del grupo sevillano de “Estampa Popular”, donde también militan los pintores Cristóbal Aguilar, Francisco Cortijo, Francisco Cuadrado, Manuel Baraldés y el novelista Alfonso Grosso. La denuncia de la marginación social del campesinado andaluz o la crítica al señoritismo son motivos frecuentes en la obra de estos artistas, vinculados a Comisiones Obreras y al Partido Comunista Español. Con su amigo Grosso escribe A poniente desde el Estrecho y Circo, protagonizando la famosa anécdota de la entrada en la jaula de los leones del Berlin Zirkus durante la Feria de Sevilla de 1963, evento que la prensa local comenta divertida como estrategia publicitaria de los escritores, mientras ellos, en privado, lo interpretan como metáfora de la condición del intelectual enjaulado en la España del momento. De hecho, debido a su oposición al régimen, Barrios pasa por el Tribunal de Orden Público y sufre destierro en pleno franquismo, mientras algunos de sus libros resultan censurados (Retablo de Picardías) o secuestrados (Carta abierta a un ex-ministro). No por eso renuncia a su apasionada defensa de las libertades, ni a la reivindicación de una Andalucía capaz de superar su endémica situación de marginación para afrontar un esperanzador futuro de progreso. En esa línea recuperará parte de la obra de Blas Infante, publicará obras como Cartas del pueblo andaluz, promocionará los valores estéticos del arte andaluz, en particular, del flamenco, o luchará por el desarrollo de los principios del Estatuto de Autonomía, además de seguir participando en numerosas iniciativas culturales durante la época de la transición democrática.

Finalista del Premio Nadal en 1962 con su primera novela, El crimen, repite en 1964 con La Espuela . Obtiene el Premio Ateneo de Sevilla en 1972 con Epitafio para un Señorito, el Premio Ciudad de Barcelona con Al paso alegre de la paz en 1975, varios Premio Platero de la Feria del Libro de Sevilla –El miedo (1969), Cartas del Pueblo Andaluz (1972)– y así hasta un total de cuarenta y cuatro galardones.

Periodista de referencia y novelista de pura cepa, la crítica literaria lo alaba por su cuidado del idioma, su técnica narrativa y su fino barroquismo. Con más de setenta libros y cincuenta mil artículos publicados, Manolo Barrios, hombre cabal, de firmes convicciones, ve sin embargo truncada su carrera literaria por no bailarle el agua a los nuevos señoritos andaluces y oponerse a los diversos stablishments del postfranquismo. Sus desavenencias con el editor José Manuel Lara lo privan en 1977 del Premio Planeta, quedando finalista con su novela Vida, pasión y muerte en Río Quemado (reeditada en 1992 por la Universidad de Sevilla); y. en 1999, una sentencia sin precedentes en la España democrática lo inhabilita profesionalmente durante años por un artículo de su sección de comentario político “El baratillo”, del diario ABC, donde venía denunciando los numerosos casos de corrupción del gobierno socialista.

Los golpes lo desaniman y lo retraen de la vida social. Pese a ello, atrincherado en el cuarto de escribir de su modesto piso del Polígono de San Pablo, Barrios vuelve a sus esencias –Ducados, Olivetti y trasnochar– y se reinventa a sí mismo como excelente cronista de la historia no oficial: sus semblanzas biográficas de Queipo de Llano (El último Virrey), el Cardenal Segura, Primo de Rivera (Consigna: matar a José Antonio), Fernando Villalón, Pedro I el Cruel, Isabel II, Torquemada o los Borbones cosechan el favor del público.

Gran experto del mundo del flamenco, recibió el Premio Nacional de Prensa Flamenca de la Cátedra de Flamencología y Estudios folclóricos andaluces de Jerez de la Frontera, así como otras numerosas distinciones por sus trabajos en este campo (como el Premio Nacional de Radio-TV, por su programa "Tertulia Flamenca" de Radio Sevilla, de gran audiencia y de suma importancia en la etapa de revalorización del género), donde destacan Ese difícil mundo del flamenco, publicado por la Universidad de Sevilla en 1972, y Gitanos, moriscos y cante flamenco (1989), libro que la crítica especializada considera uno de los ensayos más documentados sobre el arte popular andaluz y que fue incorporado al primero en una nueva edición del Secretariado de Publicaciones de la Hispalense en el año 2000.

En teatro cultivó el género de humor, con títulos como El encierro de San Serapio, El día en que Gilda se quitó el guante, El recurso de Amparo o El otro nombre de la Rosa. Como destacó la crítica, “autores teatrales como Manuel Barrios Gutiérrez, han vuelto a poner en el escenario personajes que hablan en andaluz, sin avergonzarse por ello”.

En 2005, cumplidos los ochenta años, inició su última etapa como articulista de prensa, colaborando asiduamente en la edición local del diario La razón, dirigida por Paco Reyero. En diciembre de 2011, muy debilitado ya por una insuficiencia respiratoria crónica, publicó su último artículo. Tras una vida de trabajo jalonada por su prosa clara, su integridad, su sentido del humor, su brillante obra literaria y su intensa contribución al mundo del flamenco y a la radio, falleció a los 87 años en Sevilla, el 24 de febrero de 2012.



Other Languages