Mangas Coloradas

Mangas Coloradas (c. 1790 - 18 de enero de 1863), Red Sleeves en inglés y Dashoda-hae de nombre originario, fue un gran jefe del pueblo apache mimbreño o chihenne (en español, los que se pintan de rojo).

Siempre buscó una confederación entre los distintos pueblos apaches, llegando a alianzas con otras tribus. Casó a sus hijas con otros líderes tribales para consolidar relaciones de amistad. Cochise, jefe de los chiricacuas chokonen, emparentó con él de esta manera, y su alianza fue la más duradera.[1]

Historia

Mangas Coloradas llegó a ser un hombre alto y corpulento (alrededor de 1.90 m) y su apodo podría provenir por haber vestido una llamativa camisa de franela roja. John C. Cremony, miembro de la Comisión Fronteriza designada para trazar la línea divisoria entre los Estados Unidos y México, lo conoció en Santa Rita del Cobre en 1851 y lo describe en su obra Life Among the Apaches:

...su cabeza era enormemente grande, con una amplia frente, una gran nariz aguileña, una boca grande y amplia, y un mentón prominente. Sus ojos eran más bien pequeños pero extremadamente brillantes que parpadeaban ante cualquier emoción; aunque su porte exterior era tan imperturbable como el latón.[2]

Mangas, hijo de Mangas Coloradas

Existen pocos datos sobre el origen de Mangas Coloradas y sus primeros años. Debió de nacer entre 1790 y 1795. Su pueblo habitaba en la zona de las montañas Mimbres y a lo largo del río Mimbres, en un territorio que entonces formaba parte de Nueva España y, a partir de 1821, de México.

Los primeros documentos históricos que citan a Mangas Coloradas son de 1842. Se cree que esto podría ser porque antes fuera conocido con otro sobrenombre. Entre 1815 y 1830, los textos hablan de un líder chihenne llamado Fuerte, y a partir de 1840 ya no es citado más, por lo que este y Mangas bien pudieran ser la misma persona.[3]

Cuando el gobierno mexicano dejó de proveer alimentos a los indios autóctonos de la zona, estos comenzaron a cometer asaltos y robos en pueblos y ranchos. Las relaciones entre mexicanos y apaches se tensaron, y el estado de Chihuahua declaró la guerra a los apaches el 16 de octubre de 1831.

En 1837, llegó a Santa Rita del Cobre, entonces población mexicana, un aventurero sin escrúpulos llamado John Johnson. Había venido atraido por la recompensa que el estado de Chihuahua ofrecía por cada cabellera apache. Johnson, a la cabeza de una cuadrilla de gente de su misma estofa, atrajo a un grupo de nativos con el pretexto de comerciar. Cuando más confiados estaban estos, los hombres de Johnson abrieron fuego. Entre la veintena de apaches muertos, niños y mujeres entre ellos, se encontraba Juan José Compá, un importante jefe y pariente de Mangas Coloradas. Se cree que este también estuvo allí y logró huir, siendo uno de los pocos supervivientes de la matanza.[5]

Orson Squire Fowler

A partir de estos lamentables hechos, los chiricacuas emprendieron una campaña de venganza, cometiendo numerosos robos de ganado y muertes en haciendas mexicanas y bandas de tramperos estadounidenses. Muchos de estos asaltos fueron liderados por Mangas Coloradas, cuyo odio hacia los mexicanos se había incrementado.

Entre 1846 y 1848, tiene lugar la guerra entre Estados Unidos y México, cuyo final se escenifica con la firma del Tratado de Guadalupe Hidalgo. Por este tratado, México perdió gran parte de su territorio (más de la mitad) y, de esta manera, las tierras que eran el hogar de los apaches quedaron divididas administrativamente entre ambos contendientes.

En 1851, con la intención de que marcharan de sus tierras, Mangas Coloradas se aproximó a un campamento minero en Pinos Altos (Nuevo México), cerca de Santa Rita, para convencer a los prospectores de que las vetas que había al otro lado de la frontera, en México, eran más ricas. Incluso se ofreció para guiarlos hasta ellas, pero los mineros desconfiaron de él, temiendo una emboscada. En su siguiente visita, lo engañaron con promesas de amistad y lo capturaron para posteriormente atarlo a un árbol y azotarlo, dejándolo medio muerto.[6]

Su particular venganza llegaría diez años después. En 1861, su yerno Cochise, quien había sufrido en febrero el incidente Bascom, se alió con Mangas Coloradas en su lucha contra los intrusos. Ambos jefes y sus guerreros pusieron cerco al campamento de Pinos Altos. Durante meses hostigaron a todos los mineros y soldados que encontraron, causando más de un centenar de muertes.[7]

El 14 de julio de 1862, Mangas Coloradas participó en la primera auténtica batalla entre apaches y militares estadounidenses: la batalla de Apache Pass. En el marco de la Guerra de Secesión, el ejército de la Unión había enviado desde Tucson una expedición de avituallamiento hacia Nuevo México para abastecer a las tropas que allí luchaban. El convoy fue interceptado por un grupo de apaches liderados por Cochise y Mangas Coloradas, todos armados con rifles. El tiroteo fue intenso y los militares estadounidenses tuvieron que montar los cañones que transportaban para repeler el ataque.[8]

En un incidente tras la batalla, Mangas Coloradas resultó herido gravemente y sus hombres lo llevaron hasta la población mexicana de Janos, distante unos doscientos kilómetros, donde lo asistió un médico en quien los apaches confiaban.[9]

Estudio frenológico del cráneo de Mangs Coloradas

El capitán Edmond Shirland envió en 1863 al explorador Jack Swilling con el fin de engañar a Mangas Coloradas y convencerle de que los blancos deseaban la paz. El jefe acudió al encuentro de Shirland, quien lo capturó y llevó al campamento del general West, desde donde lo llevaron a Fort MacLean tras rechazar a la escolta de Mangas Coloradas. Esa misma noche, West dispuso su encarcelamiento y sugirió a los centinelas que prefería no verlo vivo al día siguiente. Los soldados torturaron a Mangas Coloradas con sus bayonetas calentadas al fuego, lo apedrearon y le dispararon matándolo. En el informe de los hechos redactado por West se notificó que los centinelas le habían disparado mientras el prisionero intentaba huir.[10]

Con posterioridad, el cadáver de Mangas Coloradas fue decapitado y su cabeza, tras ser hervida, fue enviada a Orson S. Fowler, un prestigioso de Nueva York, quien incluyó sus impresiones sobre el estudio del cráneo del apache y un par de ilustraciones en su obra Human Science or Phrenology (1873).[11]

En mayo de 1885, su hijo Mangas y su nieto Naiche (hijo de Cochise) huyeron de la reserva de San Carlos (Arizona) con un grupo numeroso de chiricahuas liderados por Gerónimo, Nana y Chihuahua, además de ellos dos. Este incidente dio inicio al último episodio de las guerras apaches.