Mancomunidades de Francia

Las mancomunidades de Francia (en idioma francés Intercommunalité) son diversos tipos de agrupaciones de municipios en organismos legales que les permiten ejercer ciertas competencias en común, principalmente de tipo fiscal o económico, o promover obras públicas y servicios de cooperación. Estos organismos públicos reciben el nombre genérico de «Establecimientos Públicos de Cooperación Intercomunal» (EPCI) (établissement public de coopération intercommunale), y varian en función de su población, de si se ubican en medio rural o urbano, y de si tienen o no fiscalidad propia.

Historia

Las primeras mancomunidades de municipios franceses aparecieron en 1890, cuando la Tercera República creó los «sindicatos de comunas» para dotar a los municipios más pequeños de capacidad económica suficiente para asegurar los servicios públicos más necesarios. Pero hubo que esperar casi un siglo hasta que el Estado diera un impulso determinante a la cooperación entre municipios en el marco de un plan general de decentralición de su organización territorial con la ley de 2 de marzo de 1982 sobre 'derechos y libertades de las comunas, regiones y departamentos'.[1]

En las décadas de 1980 y 1990 una serie de leyes la completaron iniciando un proceso de transferencias de competencias y de reorganización de las comunidades locales, en particular la ley de 6 de febrero de 1992 que fijó los principios de decentralización y deconcentración de los servicios del Estado, y creó las comunidades de comunas y de ciudades. La ley de 12 de julio de 1999 implantó una nueva arquitectura de las mancomunidades con la creación de tres tipos de comunidades con fiscalidad propia: las comunidades de comunas, las comunidades de aglomeración (de más de 50.000 habitantes, con una ciudad de al menos 15.000 habitantes) y las comunidades urbanas (más de 500.000 habitantes).[1]

A lo largo de la primera década del siglo XXI se adoptaron varias leyes destinadas a perfeccionar la reorganización territorial de Francia, que ampliaron las transferencias de competencias hacia las mancomunidades de municipios, las regiones, los territorios de ultramar y los departamentos, dotándolos de medios económicos y de personal. El «Comité para la Reforma de las Colectividades Locales» (Comité pour la réforme des collectivités locales), creado en octubre de 2008, presentó en los años siguientes varios proyectos de ley con el objetivo de implementar esas medidas y de consolidar el nuevo mapa territorial francés. Con respecto a las mancomunidades definió un nuevo organismo intercomunal, la metrópolis (métropole), para las 11 áreas urbanas más pobladas y la creación del Gran París, una metrópolis procedente de la fusión de la Villa de París con municipios de los departamentos limítrofes de Hauts-de-Seine, Seine-Saint-Denis y Val-de-Marne.[1]

En diciembre de 2013, el parlamento francés aprobó un proyecto de ley que definía 14 metrópolis de más de 400.000 habitantes en torno a las ciudades de Lyon, Lille, Grenoble, Burdeos, Toulouse, Nantes, Niza, Estrasburgo, Rouen, Rennes, Montpellier, Brest, Marsella y París.[2]

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