Mala fe (Sartre)

La Mala Fe (Del francés: «mauvaise foi») es un concepto filosófico, acuñado por primera vez por el filósofo existencialista Jean-Paul Sartre, para describir el fenómeno en el cual el ser humano se niega su libertad absoluta, y en cambio elige comportarse como un objeto inerte ("cosificarse"). Este concepto está íntimamente relacionado con la noción del autoengaño.

Una demanda crítica en el pensamiento existencialista es que estamos siempre radicalmente libres para hacer opciones y dirigir nuestras vidas hacia el objetivo final que hemos escogido o "proyecto"[2] No podemos escapar de esta libertad, ni siquiera en circunstancias abrumadoras. Por ejemplo, incluso la víctima de un atracador armado posee opciones, puede entregar su carpeta, negociar, suplicar, irse corriendo, contraatacar o morir.

Aunque nuestras circunstancias[4] sabemos que debemos escoger, que la elección tendrá consecuencias, y que ciertas opciones son mejores que otras. Pero, según Sartre, sostener que una entre nuestras posibilidades conscientes tiene una prioridad innegable (verbigracia, "Como debo apoyar a mi familia, no puedo arriesgar mi vida") es adoptar el papel de un objeto en el mundo, simplemente estar a merced de los eventos fortuitos - reducirse en un ser-en-sí que es solamente su propia circunstancia.


La conciencia intencional y la libertad

En principio Sartre tiene como una las bases de su psicología y de su filosofía la existencia de una transcendencia del ego (esto sin ninguna connotación metafísica: el ego transciende, en la materia, a cualquier objeto exterior a él), ya que a través de la fenomenología de Husserl rescataba el apotegma de Brentano de la conciencia intencional: "toda consciencia es consciencia de algo" (y si es de algo ese algo -aunque sea virtualmente- es un objeto que resulta externo a la consciencia, fundamentando así no solo a la existencia de la consciencia si no a las proyecciones de la consciencia), ergo: el ego.[5]

Pero, según Sartre, sostener que una entre nuestras posibilidades conscientes tiene una prioridad innegable (verbigracia, "Como debo apoyar a mi familia, no puedo arriesgar mi vida") es adoptar el papel de un objeto en el mundo, simplemente estar a merced de los eventos fortuitos - reducirse en un ser-en-sí que es solamente su propia circunstancia.
De acuerdo con él, esta actitud es manifiestamente un autoengaño. Teniendo apreciación humana, siempre somos conscientes de que no somos si no estamos conscientes - no podemos, en este modo, ser definidos como los propios "objetos intencionales", incluyendo nuestras historias personales, caracteres, cuerpos, o responsabilidades objetivas. Sartre repetía a menudo "La realidad humana es lo que no es, y no es lo que es"; solamente se puede definir en sentido negativo, como en "lo que no es", pero esta negación es simultáneamente la única definición positiva que se puede hacer.

Por esto, sabemos de una multitud de reacciones alternativas a nuestra situación objetiva - es decir, conscientes de la libertad - puesto que ninguna situación puede dictar una sola reacción. únicamente, porque tenemos conciencia, adaptando papeles sociales y sistemas de valor externos a esta índole podemos fingir que estas posibilidades nos están negadas. No obstante esto es, en sí mismo, una decisión hecha posible por nuestra libertad y nuestra distinción de estas cosas. Lo que constituye la mala fe es esta chocante decisión autónoma de negar nuestra libertad ineludible.

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