Madres de Plaza de Mayo

Las Madres de Plaza de Mayo en la segunda Marcha de la Resistencia, ocurrida entre el 9 y el 10 de diciembre de 1982.
Una de las Madres en un acto de recuerdo en la ex- ESMA, junto al retrato de su hija, desaparecida a los 18 años.
El símbolo tradicional de las Madres, un pañuelo en la cabeza, hecho inicialmente con tela de un pañal.
¡Basta! de Carlos Terríbili. Obra en el Museo del Bicentenario que recuerda a las Madres de Plaza de Mayo.

Las Madres de Plaza de Mayo es una asociación argentina formada durante la dictadura de Jorge Rafael Videla con el fin de recuperar con vida a los detenidos desaparecidos, inicialmente, y luego establecer quiénes fueron los responsables de los crímenes de lesa humanidad y promover su enjuiciamiento. Posteriormente trataron de continuar lo que ellas entendían como la lucha que intentaron llevar a cabo sus hijos, mediante la misma asociación, con su propia radio, una universidad ( UPMPM), un programa de televisión, un café literario, un plan de viviendas sociales y una guardería infantil.

Las Madres de Plaza de Mayo se encuentran actualmente divididas en dos grupos: el grupo mayoritario, denominado «Madres de Plaza de Mayo» (presidido por Hebe de Bonafini), y las « Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora» (presidido por Marta Ocampo de Vásquez)[1] .

Historia

Manifestación de las Madres de la Plaza de Mayo.

Desaparecidos

Los hijos de las Madres desaparecieron durante el Proceso de Reorganización Nacional (entre 1976 y 1983, cuando los militares entregaron el poder a Raúl Alfonsín el 10 de diciembre de 1983).

La cifra de personas detenidas-desaparecidas es un número que aún está en discusión.[8]

Inicios

Su objetivo inicial era poder tener una audiencia con el presidente de facto argentino Jorge Rafael Videla. Para ello se reunieron en la Plaza de Mayo y efectuaron una manifestación pública pacífica pidiendo saber el paradero de sus hijos.

La idea de reunirse en la Plaza de Mayo surgió el sabado 30 de abril de 1977, cuando el grupo inicial de 14 madres de detenidos y desaparecidos estaba esperando que las atendiera el secretario del vicario castrense, en la Curia Metropolitana (en Buenos Aires). Una de ellas, Azucena Villaflor, propuso entonces: «Individualmente no vamos a conseguir nada. ¿Por qué no vamos todas a la Plaza de Mayo? Cuando vea que somos muchas, Videla tendrá que recibirnos». La elección de la Plaza de Mayo se debió a que está situada frente a la Casa Rosada ―sede de la Presidencia― y a que es el lugar donde tradicionalmente se han efectuado manifestaciones políticas. Las 14 madres caminaron hasta la plaza y se quedaron de pie enfrente de la entrada principal de la Casa Rosada.

Entre aquellas primeras Madres estuvieron Azucena Villaflor, Berta Braverman, Haydée García Buelas, María Adela Gard, Julia Gard, María Mercedes Gard y Cándida Gard (4 hermanas), Delicia González, Pepa García de Noia,[15] la señora de Caimi, Ada Cota Feingenmüller de Senar, y una joven que no dio su nombre.

Desde marzo de 1976, la dictadura cívico-militar (1976-1983) había impuesto el estado de sitio, por lo que inmediatamente se les acercaron policías que les informaron que estaban prohibidos los grupos de tres o más personas, y que estaba prohibido estar de pie inmóvil en la vía pública, por lo que les ordenaron que circularan (o sea, que se fueran de la plaza). En cambio, las madres empezaron a caminar en círculos a paso lento alrededor de la Pirámide de Mayo (el monumento central de la Plaza de Mayo). Para evitar que se formaran grupos de tres, caminaron de a dos, tomadas del brazo.

Al viernes siguiente aparecieron más madres, entre ellas Hebe de Bonafini, de la ciudad de La Plata. La presencia de las madres en la Plaza era conocida por comentarios de boca en boca, puesto que así como para la prensa cómplice de la dictadura no existían los desaparecidos, tampoco existían las Madres.

Para la tercera reunión decidieron cambiar los viernes por los jueves. Acordaron que fueran los jueves de 15:30 a 16:00 h por ser un día y una hora en la que transitaba mucha gente por la Plaza. Ellas permanecían en grupo y de pie sin caminar.

Dadas esas condiciones, comenzaron las marchas alrededor de la Pirámide de Mayo, símbolo de la libertad. Para reconocerse, comenzaron a usar un pañuelo blanco en la cabeza hecho en un principio con tela de los pañales que se usaban para bebés, representando así a los hijos. Ese pañuelo se convirtió en su símbolo. Las Madres intentaron dar a conocer sus dramas y así participaron de marchas religiosas numerosas y populares en las cuales era conveniente que pudieran reconocerse.

Primeras madres desaparecidas

Pañuelo blanco, símbolo de las Madres de Plaza de Mayo.

Entre el jueves 8 de diciembre y el sábado 10 de diciembre de 1977 un grupo de militares bajo el mando de Alfredo Astiz secuestró a un grupo de 12 personas vinculadas a la Madres de Plaza de Mayo. Al secuestrarse a las primeras dos madres, Hebe de Bonafini opinó ante Azucena Villaflor, una de las fundadoras de la organización, la necesidad de suspender la solicitada en el diario que iba a publicarse, hasta que se encontraran a las madres. Villaflor se opuso, expresando que a ellas las buscarían, pero mientras tanto no habría quién buscara a los hijos.

Al día siguiente, cuando Azucena Villaflor volvía de comprar el diario donde las Madres habían publicado su primer solicitada, fue secuestrada en la esquina de su casa en Avellaneda por el Grupo de Tareas 3.3.2 de la Escuela de Mecánica de la Armada.

La desaparición de Azucena, de Mary y de Esther, casi nos hizo tambalear a este grupo que recién se armaba. Lo hicieron para liquidarnos, ellos no pensaron que nosotras íbamos a seguir. De esas Madres lo que hay que saber es que se llevaron las tres mejores Madres que teníamos, porque nosotras veníamos todas de no saber nada [...] Azucena venía de una familia peronista muy combativa, que ya había vivido mucha presión la familia Villaflor, ella ya había sido sindicalista, trabajaba en una compañía de telefonía y era del sindicato; Mary Ponce trabajaba en la base de la Iglesia del Tercer Mundo y Esther Balestrino era una bioquímica que venía huyendo de Paraguay. Ella vino y nos dijo que se llamaba Teresa [...] era una mujer súperinteligente. Ella siempre me enseñaba muchas cosas, me decía: «Mirá, Hebe, cuando vos vas a una reunión y hay uno con un micrófono, te tenés que dar cuenta que ese es el que va a dirigir la reunión y la va a mandar, porque el micrófono le da el poder, pero vos sabés qué tenés que hacer, aunque sea pararte arriba de una mesa, pero no lo dejes porque vos tenés fuerza para eso» y un día yo la vi a ella en una reunión en Familiares parada arriba de una silla discutiéndole a Cata Guagnini, por el tema del micrófono. [Tiempo después] apareció la hija y ella siguió con las Madres. Nosotras le decíamos que teníamos miedo, porque le decíamos que «si apareció tu hija, ahora qué va a pasar», pero le había quedado el yerno desaparecido. Ella tenía un convencimiento político impresionante: conocía todo, sabía de todo, te explicaba todo.

Hebe de Bonafini[16]

El grupo completo secuestrado estaba integrado por Azucena Villaflor, Esther Ballestrino, María Ponce de Bianco (las tres fundadoras de Madres de Plaza de Mayo), las monjas Alice Domon y Léonie Duquet, y siete activistas de derechos humanos.

Repercusión internacional

A pesar de este hecho, las madres continuaron la lucha, hasta hacerse reconocibles durante la realización del Mundial de Fútbol de 1978 en la Argentina, cuando periodistas internacionales empezaron a entrevistarlas y dieron a conocer su movimiento.

Para mí, una de las cosas más importantes es que Holanda haya pasado la marcha de las Madres en vez del mundial, porque era jueves, y ahí nos conoció el mundo. Yo creo que eso fue un cimbronazo muy grande para las Madres porque inmediatamente las mujeres de Holanda nos escribieron y nos dijeron «estamos a su disposición», y ellas juntaron el dinero para que tengamos la primera casa, porque si no tan desboladas y tan desarmadas como estábamos yendo a las iglesias que nos pateaban o yendo a un confitería de la que nos teníamos que ir temprano porque sino nos llevaban presas, no sé si hubiéramos podido durar porque estuvimos tres años sin tener dónde reunirnos.

Hebe de Bonafini[16]

Entre los años 1978 y 1979 las Madres comenzaron a salir al exterior para hacer conocer el drama de los desaparecidos y solicitar que se aislara a la dictadura militar argentina, primero a Europa y luego a Estados Unidos. Tuvieron la fortuna de ser escuchadas e invitadas. Amnesty International patrocinó un viaje en 1979 que abarcó nueve países para exponer ante gobernantes de Europa y los Estados Unidos la situación real en la República Argentina.

También para nosotras nos marcó muchísimo el primer viaje que hicimos, animarnos a salir a Europa cuando nadie salía. Yo pienso también que cuando se fueron formando los grupos de solidaridad fueron todos lazos de contención muy fuerte para las Madres, tal vez la gente no se dio cuenta, el Frente de Apoyo a las Madres y los grupos de apoyo en distintas partes de Europa.

Hebe de Bonafini[16]

En 1980 comenzó a surgir la idea entre las madres de que incluso si los desaparecidos estuvieran muertos, se seguirá buscando el esclarecimiento como si siguieran vivos, porque el delito es constante hasta que no aparezca el cuerpo, concepto que después evolucionaria en la idea de que la víctimas que no están, no son solo las que fueron eliminadas por la dictadura, sino que ellas representan a todos los que lucharon contra el poder.

En 1980, Emilio Mignone y Adolfo Pérez Esquivel, con la convicción de que los desaparecidos «estaban todos muertos», salieron al mundo a decir que ya no había más nada que hacer, que en 1979, cuando vino la Comisión de Derechos Humanos, se había hecho el «blanqueo» de los campos de concentración. Nosotras estábamos en Suecia, y empezamos a decir «no podemos bancar que los civiles, que el premio nobel, digan que están todos muertos. ¡De ninguna manera, tenemos que sacar una declaración, nadie nos dijo qué pasó con ellos, no podemos aceptar la muerte de nuestros hijos». Y el 5 de diciembre de 1980 sacamos la famosa frase, de cuestionamiento a un sistema perverso: «aparición con vida», porque no hemos de dejar morir a nuestros hijos, aparición con vida en cada lugar donde un hombre o una mujer pelean y luchan y levantan un fusil para defenderse, ahí están ellos. ¡Aparición con vida! ¡De verdad, no es una utopía ni una locura!

Hebe de Bonafini[16]

Fin de la dictadura

La presidenta[17] Cristina Fernández de Kirchner recibe a Hebe de Bonafini, histórica dirigente de las Madres.

Cuando comenzaron a reunirse eran un grupo pequeño de Madres. Posteriormente creció hasta ser habitualmente de 300 a 400 Madres los jueves en la plaza, incorporándose los padres, hermanos, esposas, hijos, nietos de los desaparecidos y fueron formándose grupos de Madres en el interior del país.

En 1980 adquieren una sede social, dejando atrás las reuniones en sus casas particulares, gracias a una donación de SAAM (Asociación Neerlandesa de Mujeres, que se había constituido para ayudarlas). La presidenta[17] de la fundación, Hebe de Bonafini, expresó al respecto:

Tal vez la que marcó fue lo que te digo ahora, que las mujeres holandesas se comunicaran con nosotras ni bien nos vieron dar vueltas, esa vuelta que nadie conocía y ya tenía más de un año.

Hebe de Bonafini[16]

luego [tuvimos] otra [casa] en Hipólito Yrigoyen 1442, y empezamos a crecer, nos regalaban cuadros, esculturas, cartas y miles de poemas y guardamos todo, desde el 30 de abril de 1977, todas las cartas que nos mandaron y mandamos; no existía Internet, todo escrito a mano.

[16]

Desde 1981 se realizaron las Marchas de la Resistencia, una serie de manifestaciones públicas anuales organizadas con el fin de reclamar por la vigencia de los derechos humanos. Las mismas constituyeron una enérgica reacción popular contra el Proceso de Reorganización Nacional, y su terrorismo de Estado.

En 1981, la primera Marcha de la Resistencia. Discutida, nadie quería poner la palabra «resistencia», estaba la dictadura, era temerario hablar de «resistencia» [...] Hicimos la primera marcha; en la noche quedamos solo setenta Madres, solitas. Acompañadas de los nuestros, de esos hijos que empezaron a habitar la Plaza desde el 30 de abril, y la habitan cada jueves y cada marcha. Al otro día vinieron la gente, los organismos, las organizaciones, a acompañarnos, y a las tres y media, como correspondía, la cerramos. Y hoy la Marcha de la Resistencia es esperada cada año y cada año es más fuerte y más linda para festejar.

Hebe de Bonafini[16]

En 1982 la junta militar reconquistó las islas Malvinas después de 149 años de ocupación británica, lo que distrajo la atención de la crisis económica a este hecho. La presidenta de la fundación, Hebe de Bonafini, expresó al respecto:

En 1982, la guerra de las Malvinas y, entre medio, marchas, represión, cárcel, empezamos a visitar a los presos políticos en las cárceles. Un día, les llevamos cuarenta claveles rojos para que le dieran a sus madres el día antes del Día de la Madre. Y la guerra de las Malvinas donde las Madres tuvimos una posición muy dura: rechazo a la guerra. «Las Malvinas son argentinas, los desaparecidos también» dijimos en aquel momento, querían que fuéramos a tejer al Obelisco, rechazamos la guerra porque era otra muerte fabricada por los militares, infierno para un montón de pibes que fueron creyendo que salvaban a la patria, y que están olvidados, sin trabajo, tirados por ahí. Pero nosotras también los recordamos siempre, y los que murieron también están aquí.

Hebe de Bonafini[16]

Finalmente en 1983 se anunció la convocatoria a elecciones generales, que permitiría la reapertura democrática del país.

En 1983 empezamos a recorrer todos los partidos políticos con un documento. Los partidos que habían quedado en la heladera durante todo este tiempo se estaban preparando, venía la época en que habría elecciones, les pedíamos entrevistas y no nos daban. Habíamos hecho un documento muy duro a Alfonsín, porque le entregó la banda Bignone y Bignone era un asesino, un dictador, y sin embargo Alfonsín quiso que él le pusiera la banda presidencial.

Hebe de Bonafini[16]

Una de las diferencias principales que llevó a la ruptura era el planteamiento de buscar o no buscar a los hijos arrebatados por el gobierno militar o grupos armados.Para un lado era necesario apoyar la búsqueda, para el otro había que pensar como colectivo y no individualizar cada caso.[18]

Gobierno de Raúl Alfonsín

Durante el Gobierno de la democracia restaurada (desde el 10 de diciembre de 1983), comenzaron las marchas multitudinarias. La presidenta de la fundación, Hebe de Bonafini, expresó:

En la época de Alfonsín inventamos un montón de marchas. Las Madres siempre quisimos que la gente recordara las marchas que hacíamos. Cuando vino la época de la democracia, lo que tratamos por todos los medios es que las marchas tuvieran algo para que la gente las recordara, aquella de las siluetas, que la gente siempre recuerda. ¿Qué les queríamos decir con eso? ¡Que nuestros hijos estaban ocupando de todas maneras las calles de la ciudad! Y miles de pañuelos con la frase «Cárcel a los genocidas».

Hebe de Bonafini[16]

El presidente Raúl Alfonsín, en un reportaje, expresó que todavía había desaparecidos con vida. Entonces, la asociación pidió cita con el presidente para que aclarara sus palabras. La presidenta de la fundación, Hebe de Bonafini, expresó:

Cuando lo fuimos a ver a Alfonsín por aquello que él había dicho, que había desaparecidos con vida, le fuimos a preguntar, entonces, dónde estaban, y nos dio una entrevista para el 24 de junio [de 1984], a todas las Madres del país, fuimos una por cada filial, y cuatro de la comisión. Alfonsín se había ido, con el descaro que lo caracteriza, era el día de Gardel y se había ido al Colón a escuchar un concierto, nosotras le dijimos: «Claro, va al homenaje a Gardel porque está muerto y no le va a pedir nada».
Decidimos quedarnos, tomar la Casa de Gobierno, no fuimos violentas, dijimos: «Nos quedamos»; mandamos a traer colchonetas, termos, comida, y nos quedamos en la casa de Gobierno.
No sabían qué hacer con nosotros, el gobierno se decía democrático, sacarnos era difícil, les dimos asueto a los compañeros trabajadores de la Casa de Gobierno, le dijimos a los granaderos que se fueran, dos jóvenes nuestros se pusieron en su lugar. Llegaron los periodistas y gente para acompañarnos, y al otro día nos tuvieron que atender.
Tuvieron que cambiar la entrada a la Casa de Gobierno porque las Madres dormimos ahí. Nos dimos el lujo de dormir en el suelo, pero en la Casa de Gobierno.

Hebe de Bonafini[16]

Durante este período, las madres se separaron en dos. El grupo escindido se llamó Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora. Las diferencias de criterio se debían a la oposición de Bonafini de concurrir a denunciar en la CONADEP, a la aceptación del fallecimiento de sus hijos y la posibilidad de identificar los cuerpos en las exhumaciones de los NN, a la aceptación de la reparación monetaria que ofrecía el Gobierno radical de Raúl Alfonsín y al cuestionamiento de la figura de Bonafini.[19]

[19]

Hebe de Bonafini expresó en 2002:

El primer día que hablamos en la plaza, que no nos acordamos cuál fue, que fue una gran disputa con las [actuales] «fundadoras», con las que se fueron. No querían [que se hablara], decían que era un gallinero hablar en la Plaza, o sea que fue muy combatido el tema de hablar en la Plaza y al principio un día cada Madre hablaba hasta que le tocó hablar a una que dijo que el hijo había desaparecido en la «querida Escuelita de Mecánica de la Armada», porque el hijo era de la Armada y nos horrorizó que en la Plaza pasara eso. Y bueno, fuimos modificando y después hablaron otras, y después dijeron que hable un poco cada una, y después habló uno que era de un partido político que se zarpó, y pasaron muchas cosas hasta que se decidió que hablara una Madre con la síntesis de lo que pasaba en la semana. Y así empezamos hace muchísimos años, muchos, muchos, no sé si en el 84 o en el 85 a hablar cada jueves de lo que pasaba en la semana y nos empezamos a turnar hasta que las Madres dijeron que había dos o tres Madres que lo sabían hacer más fuerte, o mejor, o más completo y quedó así marcado de que hablaba Porota, Beba y yo. Si estoy yo hablo casi siempre yo y sino habla Porota o Beba, también habla Juanita, algunas veces María Gutman, pero creo que la plaza tiene eso, un sabor y una responsabilidad.

Hebe de Bonafini[16]

En 1987, los comandantes de la dictadura militar estaban presos, pero ya habían sido aprobadas la Ley de Obediencia Debida y el Punto Final, que liberaban de responsabilidad a todos los oficiales menores al cargo de coronel.

En diciembre, el músico Sting visitó a las Madres de Plaza de Mayo en la Casa de las Madres. La noche de su concierto del 11 de diciembre de 1987 ante 70 000 espectadores en el estadio de River Plate las invitó a subir al escenario. Ellas hicieron su ronda en escena mientras sonaba They dance alone, el tema que había sido inspirado por las madres de desaparecidos chilenos de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos. Muchos músicos argentinos sintieron alegría, envidia y vergüenza por no haberlo hecho antes. León Gieco dijo:

Lo que yo me pregunté es que cómo era posible que nosotros no hubiésemos tenido el coraje de hacer algo con las Madres y por las Madres. Aquel tipo impecable, vestido como un dandi, que no tenía nada que ganar acá nos dio una lección de actitud.

León Gieco[22]

A partir de ahí el ideario de los músicos argentinos de rock se fue poblando de relación con la lucha por los derechos humanos.

Un año después, el 15 de octubre de 1988, los músicos Sting, Peter Gabriel, Bruce Springsteen, Tracy Chapman y el senegalés Youssou N'Dour acompañados de Charly García y León Gieco actuaron otra vez en River como parte del cierre de la gira Human Rights Now! que organizaba Amnistía Internacional donde siguieron los homenajes a las Madres. Esas intervenciones eran de las pocas que se multiplicaban en los medios masivos de comunicación durante los años ochenta.

A partir de la división, la orientación de las Madres como grupo político se expresó a través de los sucesivos viajes a lugares donde hay guerras o revoluciones, para dar apoyo a las víctimas, a los revolucionarios, o a los que están en contra del poder proestadounidense. La presidenta de la fundación, Hebe de Bonafini, expresó:

Queríamos también conocer Latinoamérica, ese calor, y por primera vez fuimos a Cuba en 1988, con ese hombre maravilloso que es Fidel que nos enseña todos los días algo, vivimos quince días con los compañeros Sin Tierra de Brasil, ese movimiento que toma las tierras y las hace producir, que demuestra que «la tierra es del que la trabaja». Fuimos a Perú, cuando los compañeros del MRTA tomaron la embajada de Japón y fueron asesinados salvajemente. Fuimos a la selva Lacandona; tres veces estuvimos con el Sub-Comandante Marcos y los zapatistas nacidos aquel 1 de enero, cuando había tanta desesperanza, y nos despertamos con el sonido de las balas, cuando Marcos llegaba a San Cristóbal de las Casas. Fuimos a la guerra, estuvimos junto a las mujeres yugoslavas, que nunca fueron al refugio, que amaban su tierra; y luego estuvimos en Israel y en esa Palestina asediada, golpeada. Estuvimos en Irak, vimos cómo era ese pueblo tan expoliado, ya se venía la idea de sacarles todo hasta la última gota de petróleo y de sangre.

Hebe de Bonafini[16]

Gobierno de Carlos Menem

Las Madres de Plaza de Mayo han manifestado en diversas ocasiones sus críticas al modelo económico neoliberal.

Al cumplir 20 años de su organización, conmemoraron el aniversario con un recital de rock nacional en la plaza de mayo, donde participaron León Gieco, Bersuit Vergarabat, y más. La presidenta de la fundación, Hebe de Bonafini, expresó al respecto:

Una cosa que para mí fue muy impresionante fue el primer festival de rock que hicimos nosotras en la Plaza de Mayo. Conmocionante, 100 000 jóvenes gritando y esperando que uno le hable cuando yo creía que se iban a ir después que tocaran.

Hebe de Bonafini[16]

Tomaron la Catedral de Buenos Aires en tres ocasiones, y antes del tedéum del 25 de mayo, se hizo para reclamar «trabajo para todos». La presidenta de la fundación, Hebe de Bonafini, expresó al respecto:

[...] como no nos fuimos, vino el juez, y como no nos fuimos, vino la policía. Y como no nos fuimos, nos sacaron a los palos. Fuimos a parar todas al hospital, orgullosas de haber resistido tanto poder, de haber desnudado a todos los poderes: a los jueces, a la policía, a Menem, a los sirvientes de Menem.

Hebe de Bonafini[16]

En 1993 se organizó en París el primer encuentro de Madres que luchan de todo el mundo. Hubo mujeres serbias y yugoslavas que estaban en la guerra, mujeres de Brasil, Perú, Israel y Palestina y más. Hebe de Bonafini relata la sospecha entre la madre palestina y la madre israelí:

La mujer palestina y la israelí, Etna Yan [...] no se querían mirar. Una estaba en una punta, la otra en el otro extremo. Empezamos a hacer el documento y Etna Yan se paró y habló en contra de la guerra que hace el gobierno israelí [contra] los palestinos, cosas tan maravillosas, que la palestina se levantó y la abrazó. Creo que fue el momento más valioso.

Hebe de Bonafini[16]

Gobierno de Néstor Kirchner

Madres con Néstor Kirchner.
Cristina Fernández de Kirchner recibe a las Madres.

El 26 de enero de 2006 la llamada « Marcha de la resistencia» dejó de realizarse por parte de Abuelas de Plaza de Mayo y de la Asociación de Madres de Plaza de Mayo. Hebe de Bonafini afirmó que «ya no hay un enemigo en Casa de Gobierno». Otras agrupaciones de derechos humanos y partidos de izquierda no estuvieron de acuerdo y anunciaron nuevas marchas por la resistencia.[23]

En 2016 inauguraró en la Plaza 25 de Mayo la obra Pasos Encontrado, con huellas en las baldosas de la Plaza 25 de Mayo están realizados en bronce a partir de un molde prototipo realizado en base a la huella tomada a cinco Madres de Plaza de Mayo: Norma Vermeullen, Chiche Masa, Noemí de Devicenzo, Matilde de Toniolli y Lila Forestello, dicho proyecto aprobado por el Concejo Municipal de Rosario y llevado a cabo por la Secretaría de Cultura y Educación de la Municipalidad de Rosario.[26]

Controversia por el caso Schoklender

En 2011 tuvo lugar una controversia cuando el entonces apoderado de la Fundación Madres de Plaza de Mayo, Sergio Schoklender, fue acusado de acumular bienes de lujo.[28]

Varias personalidades ―entre ellos el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández,[31] refutaron esas afirmaciones.

Al realizarse la vuelta a la plaza el jueves posterior a conocerse la denuncia, hubo una gran movilización y un abrazo simbólico a modo de desagravio y de apoyo a la organización.[34]

En agosto, el juez de la causa, Norberto Oyarbide, aceptó como querellante a la Fundación Madres de Plaza de Mayo accediendo al pedido que la organización había presentado en mayo. En la denuncia las Madres declaraban:

Se ha podido determinar que no todos los cheques de pago que contra las certificaciones de avances de obra entregaban las autoridades del Plan Federal de Viviendas eran depositados en las cuentas de la Fundación, sino que buena parte de los mismos eran descontados en cuevas financieras, operatoria siempre llevada a cabo por los hermanos Schoklender.

Madres de Plaza de Mayo[35]

Profanación de los dibujos de los pañuelos en la Plaza de Mayo

El 4 de marzo de 2008, durante una manifestación en Plaza de Mayo, la activista de derechas Cecilia Pando ―defensora de los robos de bebés en la dictadura argentina― manchó con pintura negra los dibujos de los pañuelos blancos de las Madres de Plaza de Mayo, pintados en el suelo alrededor de la Pirámide de Mayo. El 7 de marzo de 2013 fue condenada a cinco meses de prisión y a 30 horas de trabajos comunitarios.[36]

El 13 de noviembre de 2014, una empresaria perteneciente a la Sociedad Rural de la ciudad de Azul manchó con pintura roja los dibujos de los pañuelos.[38]

Quema de un muñeco que representaba a Hebe de Bonafini

Una «madre» manifestándose en la Plaza de Mayo en 2008.

El 23 de marzo de 2015, en el marco de una manifestación popular por los derechos humanos en La Plata (provincia de Buenos Aires), varios miembros del grupo Hijos La Plata[43]

Sin embargo, cada una de esas entidades se deslindó del acto de agresión.[42]

Gobierno de Mauricio Macri

El 10 de diciembre de 2015 ―día de la asunción de Mauricio Macri como presidente de la Nación―, las Madres de Plaza de Mayo ―con un promedio de edad de 80 años― reanudaron las marchas, que habían suspendido en 2006 durante el Gobierno de Néstor Kirchner (2003-2007). Ese mismo día fueron agredidas verbalmente por simpatizantes de Macri.[45]

En una política de amedrentamiento que no se experimentaba desde la dictadura cívico-militar, en la madrugada del 31 de diciembre de 2015, un grupo de desconocidos agredieron la fachada del edificio de Radio Madre, la emisora de las Madres de Plaza de Mayo, situada a metros del Departamento Central de la Policía Federal Argentina (en la ciudad de Buenos Aires), ingresaron en el edificio y golpearon a un trabajador de la emisora.[46]

El 4 de enero de 2016, en la ciudad de Chivilcoy (en el centro de la región sojera de la provincia de Buenos Aires), un mural que había sido pintado en homenaje a Madres y Abuelas de Plaza de Mayo apareció con una pintada insultando la lucha de esas mujeres,</ref>«En Chivilcoy atacaron un mural en homenaje a la lucha de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo», artículo del 5 de enero de 2016 en el Diario Registrado (Buenos Aires).</ref> que recuerda a la frase del presidente Macri cuando se refirió a la lucha por los derechos humanos como un «curro»[48]

En la marcha del jueves 18 de febrero de 2016, la Presidencia envió a efectivos de la Policía Federal Argentina para impedir que las Madres de Plaza de Mayo pudieran acceder a la Plaza de Mayo.[50]

Los jueves de cada semana de todo el año, sin importar las condiciones climáticas, a las 15:30 horas las Madres de Plaza de Mayo lideradas por Hebe de Bonafini continúan realizando la marcha alrededor de la Pirámide de Mayo y a las 16:00 realizan una alocución desde el Monumento a Belgrano, donde opinan sobre la actualidad nacional y mundial. En mayo de 2016 celebraron a través de un comunicado que la justicia argentina inculpara a 18 personas de participar en el Plan Cóndor, la cooperación entre las dictaduras de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay, Perú y Uruguay, para perseguir y asesinar a movimientos de izquierda en las décadas de 1970 y 1980. perseverancia fue vital para hacer justicia por los delitos del Plan Cóndor de las dictaduras del Cono Sur.[51]

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