Macrobiótica

La macrobiótica (del griego μακρός, largo y βίος, vida) es una enseñanza creada por el pensador japonés George Ohsawa ( 1893- 1966) y difundida a continuación por diversos de sus estudiantes.

Se trata de un sistema tanto filosófico como práctico: su objetivo es actualizar el antiguo principio único oriental (o principio del Yin y el Yang), que según Ohsawa constituye la base de la ciencia y de todas las filosofías y religiones de Extremo Oriente, con el fin de presentarlo de una manera comprensible para la mentalidad moderna.

Su especificidad es su aspecto pragmático: la macrobiótica pretende demostrar que la aplicación de este principio permite comprender y resolver los problemas concretos de la existencia. El vínculo entre la filosofía y la práctica se hace, en particular, a través de la alimentación: Ohsawa defiende la idea de que comiendo según este principio (lo que equivaldría a decir "según las leyes de la naturaleza") el organismo se armoniza (o reencuentra la salud) y así el juicio se vuelve más claro, capaz de percibir la realidad (es decir, estas "leyes de la naturaleza") de una manera más precisa.

Filosofía del principio único

Ohsawa explica que según este principio, al que también llama el "principio del monismo polarizable", el mundo materializado es una manifestación del Uno o Infinito: en un cierto momento, el Infinito indiferenciado se divide en dos fuerzas, una fuerza dilatadora (Yin) y una fuerza constrictiva (Yang); de esta manera, gracias al contraste, el Infinito se manifiesta pero se vuelve relativo, deja de formar una unidad.

Estas dos fuerzas intentan reunificarse eternamente (son opuestas, así que se atraen, pues cada una posee lo que le falta a la otra) y, a través de las interacciones que crean, producen todos los fenómenos.

Así, el mundo relativo o manifestado y el Infinito no-manifestado son la misma cosa pero se encuentran en una etapa diferente de evolución. Este punto de vista implica igualmente las nociones de unidad entre todas las cosas, de continuidad ininterrumpida y en cambio perpetuo.

Se encuentran estas nociones y esta denominación ("Principio Único" o "El Principio") en la mayoría de corrientes del pensamiento oriental.[1]

El mecanismo de creación

Una galaxia en espiral.

Para Ohsawa,[2] según esta cosmología, toda manifestación o creación sigue un mecanismo en espiral, que se explica como sigue:

El Uno o Infinito es "expansión";[3] cuando se divide, la fuerza constrictiva (Yang) se encuentra con la oposición de la fuerza expansiva (Yin), pero como sigue siendo alimentada en permanencia por esta "expansión infinita", quiere seguir avanzando. Entonces, trabada por la fuerza opuesta, su movimiento se curva; como este fenómeno es continuo, se va doblando sobre ella misma y se acaba produciendo el nacimiento de una espiral centrípeta o de creación.

La energía se sigue retorciendo y cuando llega al centro de la espiral explota y vuelve hacia el Infinito, formando espirales de descomposición donde el dominio de las fuerzas es el contrario, es decir que la fuerza expansiva es más fuerte (este sería el fenómeno de la radiación).

Al desenrollarse, la fuerza de expansión se va debilitando y la de constricción acaba por dominar otra vez, y una nueva espiral de creación empieza. Éste sería el mecanismo eterno del universo. Según eso, toda cosa se crea y se deshace al mismo tiempo.

Ohsawa explica que la espiral de creación evoluciona en diversas etapas: la fuerza constringente se va concentrando y, en un momento dado, sobrepasa la resistencia contraria: se produce un salto, que la hace avanzar de una manera logarítmica. Con este salto, la calidad de la manifestación cambia de repente: se hace más "tangible", es el nacimiento de la energía. La energía sigue concentrándose y, según el mismo proceso, en un cierto momento se manifiesta de una manera más próxima de la materia: es el mundo de las partículas elementales. Este mundo continúa concentrándose y acaban apareciendo los elementos. El mundo mineral evoluciona y, de nuevo, a fuerza de acumulación de cantidad, se produce otro cambio cualitativo: se transforma en mundo orgánico, el de los vegetales. Y la evolución de estos organismos acaba creando el mundo animal.

Según esta lógica, el hombre se encuentra en el centro de la espiral: a través de él, por primera vez en este proceso, la vida materializada a partir del Infinito puede pensar, es decir, comprender el propio proceso de la materialización. El hombre sería así un "portador de vida",[4] la finalidad del cual es adquirir la conciencia; así, la vida puede volver hacia su origen enriquecida con esta conciencia obtenida gracias a ciertas vivencias únicas.

Yin y Yang

Ohsawa explica así las características de Yin y Yang:[5]

Yang es la fuerza centrípeta, de contracción, de constricción, de presión, de cohesión. Yang produce el sonido, el calor, la claridad, las radiaciones infrarrojas, la actividad, aquello que es seco, pesado, duro, las formas rechonchas, concentradas.

Yin es la fuerza centrífuga, de expansión, de dilatación, de dilución. Yin produce el silencio, el frío, la oscuridad, las radiaciones ultravioletas, la pasividad, la ligereza, la blandura, las formas verticales, espigadas.

Yin y Yang son las dos caras de una sola y única cosa; las dos se encuentran siempre presentes en cada fenómeno, habiendo siempre una que domina. Así que se dirá que algo "es Yin" o "es Yang" según se discierna cuál de las dos fuerzas es preponderante.

Toda cosa está equilibrada en sí misma; la clasificación es relativa: para considerar si algo es Yin o Yang se debe comparar con otra cosa. Por ejemplo, se dirá que "una zanahoria es más Yang que una lechuga, pero más Yin que un cereal".

Con respecto a los alimentos, se definen comparándolos con la composición de nuestra sangre (sobre todo la relación sodio/ potasio). Para estar seguro de no equivocarse, Ohsawa recomienda utilizar diversos criterios simultáneamente, como la forma, el color, la composición química, el tropismo, etc.

El Yang y el Yin derivan uno del otro: las regiones frías producen animales y vegetales Yang; recíprocamente, los animales y los vegetales salidos de regiones Yang, es decir, cálidas, son Yin. Igualmente, el óvulo producido por el sexo femenino Yin, es Yang, mientras que al revés, el espermatozoide producido por el sexo masculino Yang, es Yin.

Así que, según esta visión del mundo, son Yin y Yang los que modelan las formas, hacen que un cuerpo sea pesado o ligero, tenga un cierto color, una cierta composición química, etc.

El orden del Universo

El taijitu, símbolo del orden del Universo.

A través de las 7 "leyes" y los 12 "teoremas" que resultan, Ohsawa quiere resumir los principios que, según la cosmología extremo-oriental, constituyen "el orden del Universo", es decir, el funcionamiento del mundo manifestado. En su libro La era atómica, explica:

"El Orden del Universo está regido por siete principios que constituyen la lógica universal. Estos principios son, antes de nada, dinámicos; por eso son contrarios a la lógica formal, que es estática. Pueden ser aplicados a cualquier dominio, a cualquier nivel de la vida y a todas las cosas existentes en el universo de la relatividad. Además, pueden unificar todos los antagonismos.

La lógica formal es rígida, es una simple fotografía de un instante de la vida y del universo infinito, así que se convierte en algo infinitesimalmente analítico sin querer ni saber. En cambio, la lógica universal es una imagen viviente de toda vida y toda cosa. La lógica formal destruye la continuidad: el principio de identidad, el principio de contradicción y el principio del tercero excluido muestran tan sólo una imagen estática, finalizada, una imagen prisionera del mundo estático y determinado de las apariencias construida por nuestros sentidos o instrumentos. En realidad, todas las cosas de este mundo cambian sin cesar de un extremo al otro. No hay nada que sea estable o constante en este mundo relativo."

Las siete leyes del orden del Universo[7]

  1. Lo que tiene principio tiene fin.
  2. Lo que tiene frente tiene dorso.
  3. No hay nada idéntico.
  4. Cuanto mayor es el frente, mayor el dorso.
  5. Todos los antagonismos son complementarios.
  6. Yin y Yang son las clasificaciones de toda polarización; son antagonistas y complementarios.
  7. Yin y Yang son los dos brazos del Uno infinito.

Los doce teoremas del principio único (definen el funcionamiento del mundo relativo)[8]

  1. Yin-Yang son dos polos que entran en juego cuando la expansión infinita se manifiesta en el punto de bifurcación.
  2. Yin-Yang están producidos en permanencia por la expansión trascendente.
  3. Yin es centrífugo, Yang es centrípeto. Yin y Yang producen la energía.
  4. Yin atrae Yang y Yang atrae Yin.
  5. Yin y Yang combinados en proporciones variables producen todos los fenómenos.
  6. Todos los fenómenos son efímeros, son constituciones infinitamente complejas y en cambio perpetuo de los componentes Yin y Yang. No hay nada en reposo.
  7. Nada es completamente Yin o completamente Yang, ni siquiera el fenómeno más simple en apariencia. Cada cosa contiene la polaridad a todos los estadios de su composición.
  8. Nada es neutro. Yin o Yang están en exceso en cada caso.
  9. La fuerza de atracción es proporcional a la diferencia de los componentes Yin y Yang.
  10. Yin repele Yin y Yang repele Yang. La repulsión es inversamente proporcional a la diferencia de las fuerzas Yin y Yang.
  11. Con el tiempo y el espacio, Yin produce Yang y Yang produce Yin.
  12. Todo cuerpo físico es Yang en el centro y Yin en la superficie.

El juicio

Como se ha visto, según esta enseñanza, la finalidad del hombre es la de desarrollar su juicio o conciencia:[9]

Según Ohsawa, en principio todo el mundo tiene la capacidad de percibir las cosas de una manera global o "suprema", es decir, de rebasar la visión dualista unificando los contrarios en un solo fenómeno, compuesto de una "cara" y de una "cruz". Ahora bien, esta capacidad "suprema" se encuentra en general "dormida" o "empañada" porque se le ha impedido desarrollarse libremente (a causa de la educación, de una alimentación inadaptada, etc.).

Si se parte del postulado que Yin y Yang forman una sola cosa, como las dos caras de la misma moneda, quiere decir que en realidad sólo hay "uno". Pero el humano, por el hecho de estar materializado y por lo tanto de formar parte del mundo relativo, sólo puede percibir una de las dos caras al mismo tiempo, excepto si reencuentra la capacidad de captar con su juicio global, aquél que no está dividido, que pertenece al propio Infinito. Dicho de otra manera, con el juicio del Amor absoluto, aquél que lo unifica todo (en japonés y en chino, se podrían traducir todos los Do o Tao por "caminos para alcanzar la unidad").

Ohsawa explica que hasta que no se llega a la etapa "suprema" se vive con los "bajos juicios" (o juicios parciales), es decir, que se tiene una visión dualista e irreal de cualquier situación (ver la noción de " maya", según la filosofía india). Pero como, según él, el juicio se desarrolla en espiral a través de diversas etapas, cada una de éstas forma sin embargo parte del juicio supremo. Dicho de otra manera, cada "bajo juicio" es el juicio "supremo" a un cierto estadio de su evolución.

Jacques Skalka,[10] un discípulo de George Ohsawa, lo explica así: funcionar con los bajos juicios es funcionar según su carácter, es decir, tomándose uno mismo o sus afinidades como punto de referencia; funcionar con el juicio supremo es cuando se llega a un estadio en el cual la referencia son las leyes de la orden del universo. Y añade que la macrobiótica es un truco que nos puede permitir funcionar como si ya tuviéramos el juicio supremo suscitado, ya que nos muestra como captar este orden universal de una manera intelectual.

Las etapas de la evolución del entendimiento, según George Ohsawa, son las siguientes:

  1. Mecánica o ciega: Se reacciona de manera automática: contracción con el frío, dilatación con el calor...
  2. Sensorial: Se reacciona y se juzgan las cosas según lo que parece agradable o desagradable.
  3. Sentimental: Se juzga si algo es bueno o malo a través de los sentimientos.
  4. Intelectual: Toma de conciencia de la interrelación existente entre uno mismo y el mundo exterior.
  5. Social: Se toman en cuenta los otros para considerar si algo es conveniente o no.
  6. Ideológica: Toma de conciencia de una cierta noción de " moral".
  7. Suprema o global: Se conoce y se vive en la "justicia" (o según las "leyes universales"), convirtiéndose así en un hombre "libre" capaz de "crear" su propia vida.
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