Música folclórica de Chile

Violeta Parra, folclorista chilena.

La música folclórica de Chile se caracteriza por la mezcla de sonidos tradicionales aborígenes con aquellos traídos desde España. La cueca, danza nacional desde 1979,[1] es un buen ejemplo de ello: tiene características propias dependiendo de la zona del país en que se representa.

El folclore[6]

Clasificación

Dada su geografía y su no menos singular historia, Chile muestra en el folclor una rica diversidad musical que hace difícil y hasta controvertida su sistematización. Una posibilidad es considerar el punto de vista del enfrentamiento del fenómeno folclórico,[n 1] en cuyo caso se podrían distinguir:

  • La música aborigen,[n 2]
  • La música criolla[n 3] y
  • La música de investigación folclórica[n 4]

Sin embargo, tradicionalmente, se ha propuesto una perspectiva geográfica que da mejor cuenta de la diversidad y que facilita el estudio y conocimiento a través de una clasificación natural. Así, podemos distinguir cuatro grandes grupos musicales que se corresponden bastante bien con las culturas que las sustentan:

  • Música de la Zona Norte.
  • Música de la Zona Central o música del valle Centro-Sur.
  • Música de la Zona Sur o música de Chiloé.
  • Música de la Zona Insular o música de la Isla de Pascua (Rapa Nui).

Zona Norte

En el norte el folclor está fuertemente influenciado por la música andina, como también por las bandas militares que en tiempos de la colonia fueron traídas por los españoles. Es generalmente instrumental, y utiliza instrumentos como la caja, el bombo, la trompeta y la tuba, en las bandas, y la zampoña, la quena, el charango y la guitarra, en la andina. De esta zona, es especialmente famosa la Fiesta de La Tirana, con sus típicos bailes religiosos.

Origen

La música de las regiones nortinas del país dejan ver la rica y pesada tradición aymara que deja su impronta en la diversidad de manifestaciones musicales que podemos distinguir en esta zona.

Quizás como en ninguna otra área cultural de Chile, el sincretismo entre la tradición aymara y el catolicismo se demuestra aquí en forma intensa y es así como buena parte de la música está dedicada a festividades religiosas en que se difuminan los límites entre el carnaval y la devoción popular. Las mayores y mejor conocidas manifestaciones musicales son las festividades dedicadas a la Virgen del Carmen en La Tirana ( Norte Grande) y a la Virgen de Andacollo ( Norte Chico).

Formas

Instrumentos

Tradicionales, precolombinos:

Tradicionales, post-hispánicos:

Incorporaciones más recientes:

Zona Central

En la zona central, la cueca y la tonada son los estilos más característicos de la zona.[ cita requerida] Generalmente se utilizan instrumentos como el acordeón, el arpa, la guitarra, el guitarrón chileno, la pandereta y el tormento. Además de la cueca, son muy comunes la "sajuriana" (originaria de Argentina) y la "refalosa" (originaria de Perú).[ cita requerida] También es característico el baile del "sombrerito", en que el pañuelo se sustituye por el sombrero. El folclore de esta zona está estrechamente ligado a la cultura rural del país y a la herencia española, así como a su personaje emblemático: el huaso.

Zona Sur

En el sur, particularmente en el archipiélago de Chiloé, el folclore también tiene características particulares, pues se mantuvieron con pocos cambios muchas tradiciones españolas y otras se mezclaron con las huilliches, dando lugar a formas de expresión nuevas. Durante la guerra de Independencia de Chile, en que Chiloé se mantuvo fiel a la Corona, los soldados realistas introdujeron a las islas bailes como el chocolate o el pericón que luego se transformó en pericona. Aparte de los bailes festivos, se tocan pasacalles durante las fiestas religiosas, acompañados siempre por guitarras, bombos y acordeones. Dentro de las danzas más importantes están la trastrasera, la pericona y el chocolate, así como también el llamado vals chilote. El resto de la zona sur ha ido asimilando gradualmente el folclore de la zona central, en detreimiento de la tradiciones indígenas.

Los alemanes que inmigraron a las provincias de Valdivia, Osorno y Llanquihue trajeron consigo el acordeón y el piano que luego se extendió a todo el sur del país y se integró a la música ya existente.

Zona Insular o Rapa Nui

En la isla de Pascua, las tradiciones culturales se transmiten de generación en generación y son muy características. Su música y danzas tienen más influencia polinésica que del Chile continental. Sus principales danzas son el opa-opa, el sau sau, el tamuré y el ula-ula. Además de usar instrumentos universalizados como la guitarra, se utilizan otros como el palo de agua o el ukelele.

La música de la Isla de Pascua se puede dividir temporalmente en tres áreas:

  • Música antigua.[7] Tratándose de la isla más aislada de otra tierra en el mundo, su música más antigua nos resulta sorprendente tanto por sus expresiones y modos de interpretación como por el hecho de que la tradición e historia de este pueblo se transmiten a través del canto. Completamente vigente, el canto de Rapa Nui se distingue por el uso de múltiples recursos vocales como quejidos, pausas y acentos , una rica polifonía e improvisación. Los cantos suelen ser de origen ritual y recrean historias tanto previas como posteriores al origen mítico con Hotu Matu'a. Por la escasez de recursos físicos, los instrumentos musicales se restringían a la percusión de conchas, piedras (maea), maderas (ua, parecido a un remo) y un tambor muy original (keho). Los bailes antiguos también son rituales y recrean sus leyendas al compás del canto o la percusión.
  • Música moderna. La influencia de los visitantes hizo que los pascuenses adoptaran y personalizaran otras formas musicales polinésicas, sobre todo danzas entre las que encontramos el opa-opa, el sau-sau (en la práctica el baile isleño oficial), el tamuré, el tari-tarita y el ula-ula, todas ellas introducidas durante el siglo XX desde regiones como Samoa y Tahití. La liturgia católica de la isla, por otro lado, se ha beneficiado del desarrollo de temas que aportan el rico aire antiguo. La música se enriqueció también con la adopción de instrumentos como el ukelele, la guitarra, diversos tipos de tambores, flautas (hio, hecha de bambú), la cacharaina (kauaha, quijada de equino) y el acordeón (upa-upa).
  • Música contemporánea. El pop ha ido haciéndose espacio en la isla y es así como nos podemos encontrar con conjuntos isleños que hacen uso del funk, el jazz y el rock en interpretaciones que muestran de todos modos su raíz nativa, aunque con el peligro de perjudicar el folclor. Por supuesto, su cultivo ha significado la incorporación de teclados, bronces, batería e instrumentos electrónicos.
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