Música de carrilera

Música de carrilera es la denominación de un género musical popular de rumba o parranda, que se utilizó originalmente en Antioquia (Colombia) y en el denominado Eje Cafetero colombiano, también es conocida como Guasca rrilera. Está caracterizado, musicalmente, por ser bastante sencillo, pegajoso, popular, y apropiado para la rumba simple. Este ritmo cuenta con aportes de "las rancheras, corridos y huapangos mexicanos; tangos, valses, tonadas, zambas y pasillos argentinos; y pasillos y boleros ecuatorianos y peruanos que eran escuchados por la población campesina de las décadas de los años 1930 y 1940 (y hoy se siguen escuchando); campesinos que decidieron hacer rancheras, corridos, tangos, boleros, pasillos, etc. Pero a su propio estilo, desarrollando así la música guasca, campesina o montañera. Música cuya evolución desenvocó en lo que a finales del siglo XX y en lo que va del siglo XXI hemos llamado música popular ".[1]

Orígenes

Según una fuente incierta, "la léxica nos dice que “música de carrilera” es un conjunto de canciones de ritmo barato, como de paseo, que se fue desplazando del gran Antioquia al gran Caldas, como el café, y que dejó unas expresiones de tristeza y de melancolía de mundos perdidos, edípicos y prostibularios que acompasan borracheras de plaza de mercado y caballos somnolientos amarrados a palos entre camiones enormes que transportan plátano verde... (en medio de un) sistema ferroviario arruinado. En la estratificación social este tipo de música está abajo, entre lo más bajo, según se dice en la aristocracia, para seguir usando la palabra de la estudiante del papá rico narcotraficante. O mejor, está entre la imagen dialéctica de lo más arruinado y perdido como puede ser “la carrilera del tren” en Colombia, y la expresión "música de carrilera" que plasma en su expresividad ese mundo perdido, esa pequeña orgía de pérdida nacional de transportes, violencia de los años 1950, nostalgias arquitectónicas como las de Niño Murcia, en una revista de Investigaciones estéticas de la Universidad Nacional de 1995, o semblanzas de corrupción como la de Ávila Bernal en Falsas Riendas en 1986, o la telenovela Café."[2]

Parece haberse originado en las estaciones del tren que antiguamente comunicaba a Medellín con la localidad de Puerto Berrío, municipio y puerto histórico fluvial de Antioquia sobre el río Magdalena. Es probablemente esta íntima conexión con los ferrocarriles lo que le otorgó a ese género la connotación muy sui géneris de "música de carrilera".

El Ferrocarril, la primera obra civil de gran envergadura que se construyó en la región antioqueña, se contrató en el año de 1874 y se concluyó en 1914. Siendo esta la única vía de comunicación de la región con el país y el mundo, no es de extrañar que por esa vía del ferrocarril, llegara hasta los viajeros paisas la oportunidad de compartir y escuchar en los largos tiempos de espera del tren la música de otras latitudes, especialmente proveniente de México y Ecuador, y que ciertas composiciones de esta música de cantina se fueran distribuyendo así por toda Antioquia y posteriormente por gran parte de Colombia.

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