Música de España

La música es una parte fundamental de la cultura y el folclore de España. Abarca los distintos estilos desarrollados en las diferentes épocas históricas que van desde las primeras manifestaciones culturales previas a la propia existencia de España como estado hasta las manifestaciones artísticas y productos de la industria del entretenimiento actuales.

Música clásica

Renacimiento y Barroco

Instrumentos musicales en el Museo Diocesano de Albarracín.

A principios del siglo XVI se desarrolló un estilo polifónico coral que estaba próximo al estilo de la escuela franco-flamenca de música. Entre los más populares compositores de la época figuran Mateo Flecha el viejo, el dramaturgo castellano Juan del Encina, Juan de Anchieta, Francisco de Salinas y el organista Antonio de Cabezón. Gran parte de la producción musical de la época fue impreso en cancioneros entre los que pueden mencionarse el Cancionero de Palacio, el Cancionero de Medinaceli, el Cancionero de Upsala y el Cancionero de la Colombina.

La unificación de estilo ocurrió en el reinado de Carlos I de España, emperador del Sacro Imperio, ya que músicos del norte visitaron España y músicos españoles viajaron a otros territorios del Imperio: Países Bajos, Alemania e Italia. Los grandes compositores del Renacimiento incluyen a Francisco Correa de Arauxo y, especialmente a Francisco Guerrero y Cristóbal de Morales, activos también en Roma. Quizás el de más renombre fue Tomás Luis de Victoria, que también pasó una larga temporada en Roma y cuya perfección polifónica e intensidad expresiva se pueden comparar a las de Palestrina y Lassus. Muchos compositores solían volver hacia el final de su carrera para extender sus conocimientos musicales en su país natal.

Entre las mayores realizaciones del Renacimiento ibérico destaca la música instrumental para vihuela, con exponentes como Luis de Milán, Alonso de Mudarra, Luis de Narváez o Miguel de Fuenllana. Se atribuye a Vicente Espinel el añadido de una quinta cuerda a la guitarra. José Nebra, Antonio Soler y Antonio Abadía son otros compositores importantes del barroco tardío y del inicio del clasicismo.

Del siglo XVIII al XXI

Hacia finales del siglo XVII la música española imitó los modelos italianos de la época, siendo importante la influencia de los italianos Domenico Scarlatti, Luigi Boccherini y Gaetano Brunetti, residentes en la corte madrileña. De corta vida, el compositor Juan Crisóstomo de Arriaga ejemplifica la última etapa del clasicismo y el inicio del romanticismo sinfónico.

Además de una importante literatura para guitarra creada por Dionisio Aguado y García, Fernando Sor, Francisco Tárrega y Miguel Llobet, destacaría el magisterio de los violinistas Jesús de Monasterio y Pablo Sarasate.

Una forma musical que se desarrolló a principios del siglo XVII fue la zarzuela, una forma popular de ópera. Entre los principales compositores dentro de este género se hallan Francisco Asenjo Barbieri, Ruperto Chapí, Federico Chueca y Tomás Bretón.

Entre los compositores posteriores al romanticismo destacan Felipe Pedrell, Isaac Albéniz, Enrique Granados, Joaquín Turina, Manuel de Falla, Jesús Guridi, Óscar Esplá, Federico Mompou, Salvador Bacarisse, Ernesto Halffter, Xavier Montsalvatge, Pablo Sorozábal Joaquín Rodrigo y Roberto Gerhard.

La década de los cuarenta fue un tiempo de intensa labor de reorganización de la vida musical española, que había quedado muy desarticulada tras la Guerra Civil. Se creó la Orquesta Nacional, se reformó el Conservatorio de Madrid, se fundó el Instituto Español de Musicología, se produjo y consolidó todo un repertorio y un público sinfónico, y surgieron intérpretes muy relevantes. Estos entre otros factores, fueron determinantes en la vida institucional, en la creación, en la didáctica y en la investigación histórica de la música española y sentaron unas bases sin las que sería imposible comprender la segunda mitad del s. XX. El nivel de actividad y su implicación con aspectos políticos e ideológicos del nuevo régimen hacen de la década de los cuarenta un campo apasionante de investigación y estudio. A la vez que músicos españoles desarrollaron una importante labor en el exilio, otros permanecieron en España tratando de reanudar sus actividades. Entre estos últimos, Joaquín Rodrigo, a quien Federico Sopeña calificó como "el músico de estos años", ocupó un lugar principal.[1]

A partir de los años 60 un gran número de compositores va abandonando las bases nacionales y basando su lenguaje musical en las tendencias de las vanguardias europeas. Entre ellos destacan los nombres de Gerardo Gombau, Carmelo Bernaola, Cristóbal Halffter, Luis de Pablo, Joan Guinjoan, Manuel Angulo, Tomás Marco y Carlos Cruz de Castro.

Los últimos años del siglo XX y los primeros años del siglo XXI ven como algunos compositores , una vez asimiladas las vanguardias europeas, buscan un lenguaje propio, destilando libertad y eclecticismo. Algunos representantes son los vascos Ramón Lazkano, Gabriel Erkoreka o Javier Jacinto, este último también director, los madrileños David del Puerto, José Mª Sánchez Verdú o José Manuel López López y en la escena catalana aparecen Josep Soler, Albert Sardá, Lola Vernel, Benet Casablancas o el compositor y director Salvador Brotons.

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