Música de Chile

Música de Chile se refiere a toda la música creada en Chile o por chilenos fuera de Chile, y que forma parte de la cultura de dicho país. Esto incluye la música de los pueblos pre hispánicos que habitan en el Chile actual.

En conmemoración del natalicio de Violeta Parra, el 4 de octubre fue elegido el «Día de la música y de los músicos chilenos».[1]

Música prehispánica

Antes del descubrimiento y conquista de Chile, la música chilena era en realidad la música de los pueblos indígenas, de la cual se conservan solamente algunos fragmentos y nociones.

Previo a la llegada de los europeos, no existían las fronteras que hoy encontramos en Latinoamérica. Por esta razón, no podemos referirnos a la música prehispánica como «música de Chile», y esto aplica a cualquier otro país americano de los que existen hoy. Sin embargo, la música existió en América cientos de años antes de la conquista europea, y muchas de las características e instrumentos musicales de la música prehispánica forman hoy parte del folclore y la tradición musical del país.

Machis tocando el cultrún.

Las excavaciones arqueológicas muestran que existían una gran variedad de instrumentos musicales incluso, mucho antes de la llegada del Inca.[3]​ equivalente a sus contemporáneos de Asia y Europa.

El sociólogo Carlos Keller[5]

Distribución de los pueblos prehispánicos y de Isla de Pascua.

Los atacameños

Cuando los incas avanzaron hacia el sur (Hoy norte de Chile), se encontraron con diferentes pueblos nativos, y absorbieron buena parte de sus culturas, especialmente de los atacameños o “licanantai”. Este pueblo agrícola-alfarero tenía una organización admirable, y un alto desarrollo cultural, incluida cueca, que tuvo gran influencia en la civilización incaica. Descendientes de los antiguos changos, los atacameños hablaban la lengua kunza, y sus estructuras sociales, tecnología y cultura espiritual estaban condicionadas por el medio ambiente complejo del desierto. Los atacameños, a su vez habían sido influenciados enormemente por los nazca, una sociedad organizada que ocupó buena parte del desierto de atacama, principalmente la zona costera y central, y que se extendió a lugares tan lejanos como el valle central de Chile. Los atacameños fueron conquistados por los incas en el siglo XV, parte de ellos se refugió entre la Cordillera de los Andes y el Salar de Atacama,[6]​ donde hoy están las localidades de Toconao, Socaire y Peine.

Del repertorio musical de los actuales atacameños, llama la atención el uso sistemático de melodías de tres notas organizadas en forma de acorde, conocido como trifonia,[7]​ común a muchas otras culturas aborígenes. Los instrumentos más utilizados son el pututo, la caja chayera de doble parche y el cencerro tradicionalmente llamado chorromo, constituido por campanillas metálicas sin badajo que en la actualidad se reemplazan por triángulos u otros sonajeros metálicos.

El cauzúlor también llamado talátur, es una celebración que se realiza anualmente en la localidad de Caspana, y que pertenece al género de lo que se conoce en las comunidades rurales como minga (en quechua "Minka") o trabajo comunitario de siembra, cosecha o construcción. El cauzúlor consiste en un ceremonial cantado y danzado, que se efectúa en la segunda mitad de agosto, al terminar la faena comunitaria de la limpieza de canales de regadío agrícola.

Su propósito es el de agradecer los dones recibidos de la Pachamama y de solicitarle abundancia de aguas y fecundidad de las cosechas, así como también la paz y prosperidad general al pueblo. Cuando se libera el agua en el canal limpio, se acompañan las ofrendas de maíz y vino, que en ella se vierten, con un canto lento, que cobra rapidez y participación masiva cuando termina la ceremonia en el pueblo.

En las localidades de Peine y Socaire, región de Antofagasta, el talátur se celebra en fecha variable entre agosto y octubre en las mismas características y función que el cauzúlor, y centra su propósito en la obtención de las aguas para fertilizar la tierra. Aquí interviene el canto colectivo, acompañado por el clarín, pututo y chorromo, que comienza con una invocación a las aguas y riachuelos de la zona, y prosigue dirigiéndose a las montañas vecinas.

Aunque kunza es un idioma extinto, hoy en día aún se conservan en topónimos y cantos ceremoniales ancestrales en este idioma, la lengua Atacameña original.

Los mapuches

Los mapuches son la etnia indígena mayoritaria en Chile. Habitaban desde Copiapó en el norte de Chile, hasta Chiloé en el sur. Los mapuche nunca fueron conquistados por los incas y por tanto su música se diferencia de las culturas de influencia andina del norte del país. Los cronistas españoles observaron sus rituales musicales con atención y tomaron nota, lo que ha permitido comparar los primeros encuentros, con la música mapuche moderna.

El historiador y etno musicólogo Samuel Martí escribió "El indígena no canta o baila para exhibir su destreza o sus conocimientos, ni tampoco trata de entretener o adular al espectador. El indígena canta y baila para honrar y propiciar a sus dioses ancestrales".[8]​ Los mapuche cantan y bailan para honrar a Ngenechén (también conocido como Nenechén, Ngünechén, Nguenechén, Guenechén, Guinechén, Guinechena, Guienapun o Huenechen). Aunque existen composiciones amorosas y canciones acerca de la tierra natal, su música tradicional es principalmente religiosa, y sus melodías de temple monótono y triste.

También tenían ceremonias especiales, donde se unía la danza con la música, como el lepún, ceremonia agraria, el machitún y el nguillatún. Actualmente han surgido intentos, tanto de mapuches como de no mapuches de funcionar o de desarrollarla utilizando técnicas composicionales modernas y el uso de la tecnología. Se han empleado sintetizadores y samplers. Dentro de esta línea destaca la compositora argentina-mapuche Beatriz Pichimalén.

El representante franciscano Luis Jerónimo de Oré ( Lima aprox. 1598) notó que los niños indígenas aprendían canciones a una edad muy temprana, y demostraban tener una excelente memoria y sentido del ritmo. De Ore, se dio cuenta que estas habilidades podrían ser una herramienta de evangelización y adoctrinación religiosa, y propuso que se enseñaran los rezos e himnos cristianos en el idioma de los nativos. El mismo método fue usado en Chile por los sacerdotes Jesuitas. Bernardo Havestadt visitó Chile en 1777, y luego publicó en Westfalia un documento que contenía 19 himnos mapuches acompañados por música de estilo europeo.

A diferencia de los pueblos Andinos, los mapuches no desarrollaron un sistema teórico musical formal, pero en la práctica, existía uno dado por las limitaciones físicas de sus instrumentos. La técnica para tocar estos instrumentos se ha preservado durante cientos de años, transmitida de generación en generación. En el siglo diecisiete el cronista español Alonso González de Nájera describía la música de los mapuches como "más triste que alegre" y los instrumentos como tambores y flautas hechos de canillas de españoles[9]

Instrumentos musicales mapuches

Instrumentos musicales mapuches
Entre los Instrumentos de viento se puede encontrar
  • Trutruca, o trutruka: similar a una trompeta, recta o con forma de espiral, hecha de colihue ( Chusquea culeou) con una boquilla lateral en un extremo y un cuerno de vacuno para amplificar en el otro.
  • Ñolkin: similar a una trutruca pero más pequeña, hecha de una caña del mismo nombre, el sonido del Ñolkin se obtiene aspirando.
  • Pingkullwe, o pinquilhue: Flauta traversa de coligüe ( Chusquea culeou), con cinco orificios de digitación.
  • Pifüllka or pifilca: de las familias de las flautas, sin aerófono (extremo cerrado) se fabrica en madera, y se toca en pares.
  • Kull kull: Trompeta hecha a partir de un cuerno de vacuno, utilizada para llamadas.
Entre los instrumentos de cuerda
  • Kunkulkawe, está entre los más comunes, conocido en otras culturas como Pawpaweñ, Latajkiaswole, o Alenta-Ji-Wole. Consiste en un arco doble frotado.
  • Arco musical o Arco de boca.[10]
Entre los instrumentos membranófonos
  • Makawa también llamado Kakel Kultrung, consiste en un tambor de doble parche, llamado antiguamente kakel kultrun.
  • Kultrun o Cultrún, es un timbal ceremonial cuya membrana consiste en un cuero de caballo o caprino, con objetos que suenan en su interior. Se toca con uno o dos palos, y en la membrana (cuero) lleva un dibujo que representa las cuatro esquinas del mundo ( Meli Witran Mapu) que son una parte fundamental de la cosmogonía mapuche; es el instrumento distintivo del o de la Machi, y junto con las cascahuillas son de uso casi exclusivamente ritual.
Entre los instrumentos idiófonos están
  • Kadkawilla o cascahuilla, a un sonajero formado por una correa de cuero y entre cuatro a seis cascabeles. Se toca junto al cultrún y la wada.
  • Wada o huada, un instrumento hecho de una calabaza con piedrecillas o semillas en su interior.[11]

Los fueguinos

La música autóctona del extremo sur de Chile, fue producida por los fueguinos (habitantes de tierra del fuego), entre ellos se incluyen los tehuelches, selknam, yaganes y los kawésqar[12]

Se sabe que el estadounidense Charles Wellington Furlong además de recolectar herramientas y utensilios de caza, grabó canciones de los selknam y yaganes en su exploración de la Patagonia chilena (1907 - 1908).[15]

Los cantos tehuelches estaban relacionados con temas vitales como nacimiento, muerte o bodas, y eran muy simples, repetitivos y de métrica irregular. Ocasionalmente utilizaban arco musical para acompañar los cantos, frotado con un hueso de cóndor o de guanaco.[16]

Los primeros exploradores consideraron a los onas, como menos primitivos que yaganes y alacalufes, conocemos descripciones del uso de canciones en curaciones que realizaba el médico o brujo. "Este daba vueltas alrededor del enfermo, que estaba de rodillas y desnudo sobre una manta, tras lo cual "se acerca poco a poco estrechando el círculo y cantando con ritmo lúgubre y monótono palabras incomprensibles en un tono a veces fuerte, y a veces bajo, o muy bajo". Más tarde, el Padre Martin Gusinde (1923) relataba que había podido asistir a una ceremonia secreta del Hain, o también conocido como Kloketen, un ritual masculino de iniciación, que duraba seis semanas. En la ceremonia se ejecutaban algunos bailes fálicos parecidos a los que había visto en tribus del Amazonas. En esa oportunidad, el Padre Gusinde encontró tal deterioro físico en la raza ona, que calculaba "que en diez años más subsistirá sólo un puñado de onas, y no sabrán nada de la idiosincrasia de su pueblo".[17]

Los alacalufes, fueron considerados una especie de " sociedad paleolítica viviente", y su cultura es de alto interés para la antropología, pues sus raíces datan del tiempo del origen del hombre en América. Su repertorio está estrechamente ligado a ceremonias rituales y a actividades cotidianas, donde destacan cantos onomatopéyicos acompañados de mímica y pantomima, tales como cantos de pájaros para atraer la caza, canciones descriptivas o anecdóticas, de entretención, de amor, burlescas, o de cuna. Se caracterizan por el uso de sílabas sin significado, por frecuentes interrupciones en la articulación de ciertas palabras y por la ausencia de instrumentos musicales, aunque utilizaban silbatos de hueso de pájaro y primitivos instrumentos de percusión.[18]

Hoy, existe un número muy reducido de yaganes o yámanas como también se les conoce, unos seis individuos de la etnia sin mestizaje. Aureliano Oyarzún Navarro describió la música que, en 1929 escuchó en una ceremonia de iniciación de la juventud yagana, Ilamada "Chiehaus", donde el canto y el baile eran las ocupaciones principales. En esta ceremonia se representaban los distintos animales de la fauna local, mediante pinturas corporales, bailes, movimientos y cantos repetitivos[15]

La cultura de yaganes y alacalufes tiene muchos elementos comunes, así como también influencia de los onas, un ejemplo, es el caso de la ceremonia del Kloketen de los onas, ya mencionada, que pasó a los yaganes con el nombre de Kina.

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