Método Dunstan de lenguaje natal

El Método Dunstan de lenguaje natal (Dunstan Baby Language en inglés) es un estudio o método acerca del lenguaje adquisitivo de los bebés o recién nacidos, la primera fase de la adquisición del lenguaje entre los humanos.

Este estudio del lenguaje de los bebés según su exponente es posiblemente de uso universal entre los recién nacidos, o sea que no importa la región geográfica, o el color de piel, o lenguaje con el cual el bebé convive, pues este medio de comunicación innato es comprensible por sus padres. Son las palabras o sonidos que usan los infantes al comienzo del aprendizaje de su lengua materna.[cita requerida]

El método para que otras personas puedan comprender el lenguaje infantil fue creado por una mezzosoprano australiana, llamada Priscilla Dunstan. Este estudio del lenguaje infantil fue continuado por la Brown University Infant Research Center.

Teoría y metodología

Según este estudio conducido por diferentes científicos,[¿quién?] los recién nacidos de 0 a 3 meses hacen «reflejos de sonido». Esos reflejos de sonidos se producen antes del llanto, como una forma de aviso que el bebé instintivamente hace, para llamar la atención de la madre, respecto a una necesidad básica de su cuerpo, por ejemplo; este sonido preventivo antes del lloro a cántaros, o gritos del bebé, aunque se escuchan iguales son diferentes. Estos semi-lloriqueo o sonidos hechos por el bebé, son para indicar a la madre que necesita comida, comfort, o que tiene sueño (entre otros), y si estos reflejos o requerimientos del bebé a los padres, especialmente a la madre, no son satisfechos, entonces el bebé recurre al llanto histérico incontrolable, el que muchas madres conocen. Según va pasando el tiempo, y la criatura crece, al pasar los 3 meses, según explican los que han estudiado este método, el bebé aprende la vocalización de sus propias palabras. Estos mismos reflejos de sonido, se vuelven aún más elaborados, produciéndose así una segunda lengua, que aún estos mismos bebés entienden. Este lenguaje universal es hablado en los primeros meses de vida por todos los recién nacidos del mundo, o sea, en otras palabras, un lenguaje secreto aún desconocido para la mayoría de humanos. En teoría, este método de aprendizaje para los padres, en especial para la madre, sobre el lenguaje nato de todo bebé, debería ahorrar noches de desvelos, de motivación para las madres y muchos menos llantos de bebé, si no ninguno. Los estudios aún continúan para los siguientes meses de desarrollo, hasta que el individuo va adquiendo su lenguaje materno.[cita requerida]

El estudio de la Brown University

Aunque el estudio se inició en 1998 en Australia, los mejores avances se hicieron en cooperación con la Brown University, después de que estudiaran cientos de bebés de diferentes orígenes étnicos, y de diferentes lenguas maternas.

Aunque el estudio de este lenguaje universal, llevado a cabo por la Universidad Brown y el Leading Edge Research Center de Australia, realmente nunca se concretó (ver sección de críticas), en 2006 llegaron a las siguientes conclusiones:

  • El 100% de las madres primerizas encontró este método muy valioso.
  • El 90 % de la madres recomendarían este estudio de lenguaje infantil a otros padres de recién nacidos.
  • El 70 % encontró que sus infantes, aprenden mejor el lenguaje de sus padres, después de haber usado el sistema.
  • El 70% de la madres se siente más segura en el ejercicio materno y más confiadas como madres, así como con más control sobre la crianza natal, además de estar más relajadas y tener menos estrés.
  • El 50% informó que dormían mejor y se levantaban por los llantos mientras dormían.
  • Dos de cada tres padres informó de que tenían menos tensión o estrés con respecto a la crianza de su recién nacido, una cooperación más del padre-varón en el cuidado del bebé, y relaciones maritales más positivas.
  • El 50% de las madres informó también que los lazos de madre-hijo eran más fuertes, así como que la alimentación del bebé era mejor.

[cita requerida]

Conclusiones del estudio

  • Eficacia en detectar las necesidades básicas del bebé.
  • Los bebés lloraban menos, y dormían mejor, aparte de no despertar a ratos.
  • Una mejor autoestima en los padres, confianza, y creer en sus capacidades como padres en el cuidado del bebé.
  • Un bebé contento y feliz, mejor descanso en las noches.
  • Más confianza en los padres primerizos, y más control en la situación.

[cita requerida]

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