Lunfardo

El lunfardo es una jerga originada y desarrollada en la ciudad de Buenos Aires, capital de la República Argentina, y su conurbano;[4]

En 1878, un artículo del diario La Prensa titulado "El dialecto de los ladrones" señalaba que en Buenos Aires había un nuevo modo de hablar, y se enumeraban veintinueve palabras entre las cuales estaba lunfardo como sinónimo de ladrón. En 1879 el comisario Benigno Lugones publicó un artículo[5] en el diario La Nación en el que también se daban ejemplos del léxico, entre ellos el primer verso lunfardo que se conoce:

Estando en el bolín polizando
se presentó el mayorengo
a portarlo en cana vengo
su mina lo ha delatado.[n. 1]

Originariamente esta jerga fue empleada por los delincuentes y pronto lo fue por la gente de las clases baja y media baja. Parte de sus vocablos y locuciones se introdujeron posteriormente en la lengua popular y se difundieron en el castellano de la Argentina y el Uruguay. Sin embargo, ya a inicios del siglo xx el lunfardo comenzó a difundirse entre todos los estratos y clases sociales, ya sea por la habitualidad de su uso, porque era común en las letras de tango, o ambos motivos. La poesía en lunfardo, aunque con palabras "vulgares", supo tener un buen nivel artístico en las manos de Felipe Fernández "Yacaré" (quien se destacaba en 1915), Carlos Muñoz del Solar (mucho más conocido como Carlos de la Púa), Bartolomé Rodolfo Aprile, José Betinotti (conocido como "el último payador" porque en su tiempo se consideraba que no habría más ni mejor payador que Betinotti); Antonio Caggiano, Amleto Enrique Vergiati (más conocido por su seudónimo de Julián Centeya), Roberto Cayol, Augusto Arturo Martini (mucho más conocido por su chusco seudónimo de Iván Diez), Daniel Giribaldi, Alberto Vacarezza, el letrista de tango Pascual Contursi, Francisco Bautista Rimoli (cuyo seudónimo era Dante A. Linyera), Héctor Gagliardi, Enrique Cadícamo u Horacio Ferrer.

Con el transcurso del tiempo, varias de sus palabras han pasado a países limítrofes como Chile, Paraguay y Bolivia, donde hoy es frecuente el uso de lunfardismos en varias áreas urbanas del país. También, y mucho más recientemente (desde la década de 1990), en Perú se usan algunas palabras lunfardas. Toda esta "exportación" de lunfardismos de Argentina es debida a los muchos inmigrantes de dichos países radicados allí; y, sobre todo, a la difusión del tango y del rock argentino, estilos musicales en los que frecuentemente se utilizan términos del lunfardo.

En Funes el memorioso, Jorge Luis Borges afirmó que el lunfardo no es un auténtico argot: «Yo tengo la impresión de que el lunfardo es artificial. Que es una invención de Gobello... y de Vacarezza».

Historia

Etimología

La palabra «lunfardo» es de origen lombardo, idioma hablado principalmente en Lombardía (región ubicada en el norte de Italia). Hasta principios del siglo xx era frecuente entre las poblaciones italianas llamar lombardi (‘lombardos’) a los hampones, quizás recordando a las invasiones lombardas de inicios de la Edad Media. Para otros la palabra "lunfardo" no proviene directamente de Italia sino de Occitania (la mafia marsellesa era bastante activa en el Río de la Plata a fines del siglo XIX) y en Occitania, se dice, los migrantes procedentes de la Lombardía eran tratados de delincuentes; según Otilia Da Veiga, la vicepresidenta en el 2011 de la Academia Porteña del Lunfardo, como en las ciudades de Lombardía había muchos prestamistas y banqueros, la gente humilde de Italia decía que los lumbardi (lombardos) eran ladrones.[7]

Orígenes

El lunfardo, abreviadamente lunfa, surgió en Buenos Aires y sus alrededores durante la segunda mitad del siglo xix con el gran aporte de las distintas inmigraciones, sobre todo la italiana; y con palabras de origen indígena, africano, y gauchesco, que ya había en la Argentina.

El lunfardo más cerrado comenzó como lenguaje carcelario de los presos, para que los guardias no los entendieran, a fines del siglo xix. Muchas de sus expresiones llegaron con los inmigrantes europeos; en tal caso, cuando ocurre una mezcla de lenguas españolas e italianas en el área rioplatense, se produce el cocoliche, del que derivan muchísimas palabras lunfardas. Otras palabras llegaron del lenguaje típico gauchesco (por ejemplo: piola). También es frecuente la mezcla del lunfardo con el vesre, modalidad que permite la generación de nuevas palabras alterando el orden de las sílabas (por ejemplo: mionca, por camión, o para más comunes ejemplos, «tango» es gotán, «pantalón» es lompa). En el idioma francés existe un juego de palabras similar, llamado verlan (vesre fonético de l’envers [lanvér]). En sus orígenes, el lunfardo también tuvo aportes provenientes de Francia, especialmente del argot francés (por ejemplo, las palabras brema, franelear, griseta, macró)[9] , entre otros. La jerga también incluye palabras aborígenes, en especial de los idiomas quechua, guaraní y mapuche; y también, palabras de origen africano, sobre todo del África Bantú por ej: quilombo, mucama, mondongo, candombe, etc.

Other Languages
Alemannisch: Lunfardo
български: Лунфардо
brezhoneg: Lunfardo
català: Lunfardo
Deutsch: Lunfardo
emiliàn e rumagnòl: Lunfêrd
English: Lunfardo
Esperanto: Lunfardo
français: Lunfardo
italiano: Lunfardo
Ligure: Lunfardo
occitan: Lunfardo
polski: Lunfardo
português: Lunfardo
русский: Лунфардо
svenska: Lunfardo
українська: Лунфардо