Luis Gutiérrez Soto

Luis Gutiérrez Soto
Información personal
Nacimiento 6 de junio de 1900[1]
Madrid
Fallecimiento 4 de febrero de 1977[1]
Madrid
Nacionalidad Española Ver y modificar los datos en Wikidata
Educación
Educación título de arquitecto por la Escuela de Arquitectura de Madrid (1923)[1]
Información profesional
Ocupación arquitecto
Obras notables
Miembro de
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Luis Gutiérrez Soto ( Madrid, 6 de junio de 1900- ibídem, 4 de febrero de 1977)[4]

Se graduó en la Escuela madrileña de Arquitectura en 1923, trabajando principalmente en Madrid donde llegó a acometer una cantidad de 400 obras.[6] Un año después de terminar la carrera trabaja en el estudio de Modesto López Otero y después, monta su propio estudio. Sus constantes viajes al extranjero le llevaron a conocer las primeras obras de Le Corbusier y de otros arquitectos de vanguardia, que causaron gran influencia: Otto Wagner, Josef Hoffman, Bruno Taut, Hans Poelzig.

Es uno de los principales representantes de la arquitectura española del siglo XX, en la que evolucionó por diferentes estilos. Formaba parte de la denominada Generación del 25, arquitectos integrantes del denominado Movimiento Moderno o influidos por él. En 1958 fue elegido miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

Practicó un estilo particular, no se vinculó a ninguna corriente de vanguardia y experimentó las novedades técnicas y el empleo de nuevos materiales. Evolucionó desde los presupuestos de la arquitectura tradicional hacia los nuevos postulados funcionalistas, racionalistas y expresionistas, propios de la arquitectura moderna y del GATEPAC (Grupo de Arquitectos y Técnicos Españoles para el Progreso de la Arquitectura Contemporánea), grupo al que siguió de cerca sin llegar a vincularse.

Biografía

Su infancia transcurre, hasta 1915, entre Madrid y El Escorial, donde cursa el bachillerato. Estas dos ciudades marcan en el futuro arquitecto, con toda probabilidad, dos esquemas formales que no le abandonarán jamás en su compleja trayectoria profesional: el sentido de la vivienda, ligado a la tendencia neo-mudéjar, y el sentido del imperio que surgirá en su Ministerio del Aire, como reflejo escurialense.[7]

En una entrevista que mantuvo Gutiérrez Soto con Juan Daniel Fullaondo y De Miguel, a finales de 1970, recordaba: «El año 1915 empecé a prepararme como arquitecto en la academia Rives; el 17, después de aprobar estatua con el número 1 y notable, perdí la carrera por el dibujo de ornato… y me tumbaron cuatro veces seguidas, perdí la carrera al cuarto suspenso y comencé ingeniero Naval; por fin se apiadaron de mí y me dieron prórroga: así pude ingresar en la Escuela, cuando ya pensaba no sería jamás arquitecto».[7]

Cine Callao (1926)

Las influencias eran contradictorias, comienza sus trabajos apegado a un esporádico art-déco en el diseño del Cine Callao de Madrid, realizado entre 1926 y 1927. Algo más tarde, influenciado por la arquitectura sobria de Modesto López Otero y de Secundino Zuazo, su trabajo durante la década de los treinta se llevaría a cabo dentro de las tendencias de la arquitectura moderna. También trabaja para la alta burguesía y para las inmobiliarias particulares que requieren una alta flexibilidad y efectividad en la construcción, por lo que pronto se aparta de la pretendida arquitectura nacional de la época, realizando obras muy personales y heterogéneas.[8]

Cine Barceló (1930), Madrid

Su adaptación al gusto del cliente y a cada proyecto concreto es notable, creando obras de líneas racionalistas que suaviza con el empleo de columnas, o componiendo fachadas a la vieja usanza, o elementos estructurales con funciones puramente decorativas. Tras un viaje por América latina y Estados Unidos cambia su forma de enfocar la arquitectura volviendo hacia un estilo moderno, más acorde con los tiempos No obstante, su actividad más importante estaría orientada al ámbito doméstico, usando un sello propio al margen de vanguardias o controversias culturales, y contribuyendo en buena medida con su estilo personal (al que se ha denominado «estilo Gutiérrez Soto») al carácter de algunas zonas de Madrid, fundamentalmente del Barrio de Salamanca.

Gutiérrez Soto obtiene el título en 1923. El panorama arquitectónico está lleno de esperanzas que aglutinan a un heterogéneo grupo con influencias muy diversas al que Carlos Flores llamaba «generación del 25». Por su actuación en esos años, pasado un incipiente eclecticismo que viene desde lo aprendido en la escuela, Gutiérrez Soto puede incluirse en el grupo, aunque se mantuvo al margen de las posiciones más críticas.[7]

Los viajes por Europa y el conocimiento directo de la nueva arquitectura, dieron a esta generación una fuente común de inspiración que hizo posible que se convirtieran en uno de los grupos de arquitectos más brillantes de nuestra arquitectura favorecidos por la fuerte instancia de un movimiento progresista que recorrió el país en aquellos años.

El acontecimiento culturalmente importante y definitorio de la década fue el minoritario GATEPAC. Éste fue una sacudida violenta que afectó a la arquitectura española haciéndola tomar conciencia. La manera de pensar de Gutiérrez Soto coincide en casi todo con el GATEPAC, seguía atentamente sus reuniones, seminarios y revistas, pero todos estos movimientos minoritarios, con carácter de camarilla cerrada de unos cuantos elegidos que se consideran los únicos, o los mejores, es difícil tengan demasiadas simpatías y se hagan populares.[7]

La imagen tradicional la encontró Gutiérrez Soto con aquella aludida reelaboración entre el neo-mudéjar y el racionalismo, producto ecléctico, al fin y al cabo, aunque de fuentes concretas válidas. Este estilo, teniendo todas las cualidades para el éxito entre la nueva clase, fue finalmente el que afirmó a su autor como prototipo de un determinado modo de hacer, marcó su arquitectura como la deseable para servir de vivienda, y dio lugar a un tipo de «estilo Gutiérrez Soto» que en gran medida ha formalizado determinadas zonas ciudadanas.[7]

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