Lucrecia Martel

Lucrecia Martel
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Información personal
Nacimiento14 de diciembre de 1966 (51 años)
Bandera de Argentina Salta, Argentina
NacionalidadArgentina Ver y modificar los datos en Wikidata
Familia
CónyugeJulieta Laso
Educación
Alma máter
Información profesional
OcupaciónDirectora de cine, guionista y productora de cine Ver y modificar los datos en Wikidata
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Lucrecia Martel (n. 14 de diciembre de 1966, Salta) es una guionista y directora de cine argentina.

Trayectoria

Martel se formó en la Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica (ENERC) de Buenos Aires. Dirigió los cortos El 56 (1988), Piso 24 (1989), Besos rojos (1991) y Rey muerto (1995), este último con un esquema de producción industrial, gracias a que el guion ganó el concurso 'Historias Breves' del Instituto Nacional de Cine (INCAA) de Argentina, así como la serie de televisión D.N.I. (1995) y el programa infantil poco convencional Magazine For Fai,[1]​ antes de realizar su primer largometraje, La ciénaga (2001), por el cual obtuvo numerosos premios, entre ellos el premio NHK del Festival de Cine de Sundance, el Grand Prix del Festival de Cine Latinoamericano de Toulouse, el premio a mejor película y mejor directora del Festival de Cine de La Habana, el Premio Alfred Bauer Prize del Jurado Internacional en 2001 en el Festival Internacional de Cine de Berlín [2]​ y una nominación al Oso de Oro en el mismo Festival Internacional de Cine de Berlín.

En 2004 su segundo largometraje, La niña santa, fue nominado a la Palma de Oro en el Festival de Cine de Cannes.

Su tercer film, La mujer sin cabeza, fue seleccionado en el Festival de Cannes en 2008.

En 2011 obtuvo el Premio Konex como uno/a de los/as 5 mejores directores/as de cine de la década en la Argentina.

En relación al rodaje de Zama, cuyo estreno está previsto para 2017, la cineasta comentó; "Nunca estuve en un rodaje tan emocionante, nunca en un rodaje vi tan cerca lo que queríamos decir de lo que estábamos viviendo. No sé cómo será esta película, pero si puedo decirte que el rodaje de Zama es inolvidable, y si a eso le sumás semanas trabajando con el barro a la rodilla, días con el agua a la cintura, muchas lenguas distintas, pilagá, qom, portugués, guaraní, haitianos que hablan francés, en fin, inolvidable."[3]