Los Prisioneros

Los Prisioneros
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Los Prisioneros - Reencuentro.jpg
Los Prisioneros en la conferencia de prensa de su retorno, en octubre de 2001. De izquierda a derecha: el mánager Carlos Fonseca (atrás), y los músicos de la banda, Jorge González, Claudio Narea y Miguel Tapia.
Datos generales
Origen Bandera de Chile San Miguel, Santiago, Chile
Información artística
Otros nombres «Los Apestosos»
«Gus Gusano y sus Necrofílicos Hemofílicos»
Género(s) Rock, Pop
Período de actividad 1983–1992
2001–2006
Discográfica(s) Fusión
EMI Music
WEA Music
Capitol Records
Warner Music Group
Artistas relacionados Narea y Tapia
Jardín Secreto
Los Updates
Profetas y Frenéticos
Travesía
Antiguos miembros
Jorge González
Claudio Narea
Miguel Tapia
Cecilia Aguayo
Robert Rodríguez
Álvaro Henríquez
Sergio Badilla
Gonzalo Yáñez
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Los Prisioneros fue una banda de rock/ pop chilena. Estuvo constituida desde 1983 por Jorge González ( voz y bajo), Claudio Narea ( guitarra y coros) y Miguel Tapia ( batería y coros). En sus inicios, el grupo desarrolló un simple sonido punk con matices de new wave, para posteriormente acercarse al synth pop. Se hicieron conocidos porque su música y, especialmente, sus letras — que criticaban diversos aspectos del acontecer político y social en Chile y en el resto de América Latina — despertó y animó a una generación de jóvenes reprimidos por la dictadura militar de Augusto Pinochet quienes emplearon estas canciones en sus protestas contra el régimen. Por esta razón, Los Prisioneros fueron censurados en los principales medios de su país hasta el fin de la dictadura, transformando al grupo en una de las bandas más importantes del rock chileno y destacadas de Latinoamérica.[6]

A principios de la nueva década y coincidiendo con el retorno de la democracia en 1990, se produjo un primer quiebre y reestructuración del grupo. Claudio Narea abandonó la agrupación, y en su reemplazo se incorporaron Cecilia Aguayo ( teclados y coros) y Robert Rodríguez (bajo y coros) hasta 1992, fecha en que Los Prisioneros se separaron sin volver a actuar juntos durante casi una década.[4]

En 2001 la formación original se volvió a reunir, ofreciendo dos conciertos en el Estadio Nacional con más de 140 000 asistentes en total. Durante los dos años siguientes realizaron giras en todo Chile, como asimismo en Latinoamérica, Estados Unidos y España, concitando también cientos de miles de espectadores. Aunque los datos sobre las cifras de ventas son demasiado contradictorios, se puede afirmar con propiedad que probablemente se trata de bastante más de un millón de unidades vendidas hasta 2003 y que no solo hubo importantes marcas de venta en Chile, sino que los discos tuvieron también en el extranjero un éxito comercial apreciable.

En 2003 Narea fue despedido del grupo, González y Tapia siguieron junto con nuevos integrantes, sin embargo, Los Prisioneros se disolvieron en 2006, esta vez de forma definitiva.

Historia

Formación y primeros años (1979-1985)

En marzo de 1979, Jorge González, Miguel Tapia, de catorce años, y Claudio Narea, de trece años de edad, ingresaron al primero año de enseñanza media (la secundaria en Chile) y se conocieron siendo compañeros de sala en el Liceo 6 (actual Liceo Andrés Bello) de la comuna de San Miguel, en Santiago. González y Narea descubrieron que ambos apreciaban al grupo Kiss, lo que constituyó la base de afinidad que los llevó a estrechar lazos de amistad.[16]

El cuarteto hizo debut el 14 de mayo de 1982 en su propio liceo de la popular comuna de San Miguel, seguido muy pronto de una segunda presentación, solo dos meses más tarde, en el Liceo 1 de Niñas de la misma comuna.[22]

En marzo de 1983 Jorge ingresó en la Facultad de Artes de la Universidad de Chile para estudiar licenciatura en música, allí conoció a Igor Rodríguez (futuro miembro de Aparato Raro), Robert Rodríguez (futuro miembro de Banda 69) y a Carlos Fonseca. Con el último entabló rápidamente una amistad y poco después Carlos le planteó ser el mánager de su banda.[24]

En noviembre Los Prisioneros grabaron los primeros demos en un estudio amateur armado por Carlos en el segundo piso de Fusión.[28]

La voz de los '80

El 13 de diciembre de 1984 lanzaron su primer álbum en formato casete, La voz de los '80, bajo el sello independiente Fusión, producido por el propio González, aunque este lo acreditó a nombre de la banda.[21]

El periodista Freddy Stock señaló en la revista Rolling Stone Chile que La voz de los '80 es el disco más importante del rock chileno, asegurando que fue el primer álbum en la historia musical de Chile que mezcló la ruptura social con la fuerza del rock. «Cada canción del disco es resentimiento. Es un álbum agnóstico en esencia, desconfiado, simple, directo e irónico y, por esto, intensamente rocanrolero. Llamó a no ir detrás de un líder ni creer en la representatividad en dictadura. Vaya osadía. Pero también disparó contra la cultura en masas (" Mentalidad televisiva"), el amor (" Paramar"), las tribus juveniles (" Brigada de negro"), el hedonismo machista (" Sexo"), o en los chantas acomodados (" Nunca quedas mal con nadie")».[32]

Se editaron mil copias de esta primera edición de La voz de los '80 y se agotaron seis meses después ya que los medios de radio, prensa y televisión acogían principalmente a artistas argentinos.[33]

A mediados de agosto de 1985, Carlos Fonseca consiguió una cita con Julio Sáenz, un argentino afiliado del sello EMI que estaba interesado en editar a bandas chilena, es así como Los Prisioneros junto con Aparato Raro —quienes también eran representados por Fonseca— obtuvieron un contrato discográfico[38]

La consolidación (1986-1989)

Pateando piedras

El 15 de septiembre de 1986 lanzaron su segunda producción, Pateando piedras. El grupo pasó del sonido simple de guitarra, bajo y batería de su disco predecesor al tecno. Este trabajo se destacó por un sonido mucho más sintético y elaborado, con la abundante utilización de teclados, sintetizadores, secuenciadores, samplers y baterías programadas.[46]

El álbum vendió 5 000 copias en los primeros diez días de su distribución —un récord jamás alcanzado por un grupo musical juvenil de Chile—, y, a dos meses y dos días de su lanzamiento, obtuvieron un segundo disco de platino con 20 000 copias vendidas, algo que no se había logrado con ningún artista desde la llamada Nueva Ola.[49]

En febrero de 1987 quedaron fuera de la edición XXVIII del Festival de la Canción de Viña del Mar pese a ser el grupo más popular de Chile de acuerdo a informaciones especializadas,[55]

En marzo se presentaron en el Festival Chateau Rock de Córdoba y posteriormente en el Estadio Obras de Buenos Aires, Argentina. La banda casi no gustó al público obteniendo malas críticas, mientras que la prensa de ese país solo les preguntaba por Pinochet.[58] tocaron para 7 000 en el Coliseo Techado de Guayaquil.

La cultura de la basura

Portada de La cultura de la basura. El diseño fue obra de Jacqueline Fresard, primera esposa de Jorge González.[59]

En octubre empezaron a grabar su tercer disco, que en un principio iba a ser un álbum de versiones de intérpretes como Raphael, Nicola di Bari, Camilo Sesto, Salvatore Adamo, Sandro, entre otros.[65]

Los Prisioneros venían de haber sacado un disco exitoso y ya eran reconocidos en Latinoamérica, lo que ocasionó que perdieran el orden interno. Esto no fue del agrado de Caco Lyon, que al ver que en el estudio ya no existía la misma coordinación de los trabajos anteriores, decidió retirarse y dejar a cargo a su ayudante, Antonio Gildemeister, apenas un novato. Esto dio como resultado un sonido «sucio».[69]

La cultura de la basura salió el 3 de diciembre. Empezó vendiendo 10 000 copias en su venta anticipada,[69]

Fonseca consideraba que «Lo estamos pasando muy bien» era un tema genial, pero las otras tres composiciones de Narea y Tapia eran como « mostrar la hilacha», señaló.[76]

Plebiscito y gira latinoamericana

Afiche promocional de la gira latinoamericana de 1988.

El 28 de marzo de 1988, Los Prisioneros realizaron una conferencia de prensa en el cine El Biógrafo para anunciar la gira promocional de La cultura de la basura que abarcaría cuarenta fechas de Arica a Punta Arenas y que, más tarde, seguiría por Sudamérica y México. Concurrieron periodistas, fanes, y el invitado especial: Julio Sáenz, director regional de EMI, que estaba de paso por Chile para ver al grupo fenómeno de la disquera. Cristián Rodríguez, ex dependiente de la disquería Fusión, que había sido invitado por Miguel, fue el último en preguntar, consultándole a Jorge sobre el plebiscito que definiría la continuidad de Pinochet en el poder, convocado para el 5 de octubre de ese año. González respondió de inmediato: «En el plebiscito votaremos que no». Hubo un breve silencio en la sala y luego una ovación para el vocalista, que no pensó que sus declaraciones harían que de los cuarenta conciertos programados en Chile, solo pudieran hacer siete. Los recintos controlados por los militares les cerraron sus puertas y lo mismo hicieron otros tantos por temor a represalias, por lo que solo pudieron actuar para particulares, iniciando el 19 de abril en el Instituto Miguel León Prado de San Miguel. Luego, en Valparaíso, San Felipe, Los Andes, La Serena y finalmente, en mayo en Copiapó.[68]

El 19 de septiembre, la revista Análisis reveló que Jorge González era uno de dos artistas amenazados de muerte por ser opositores de Pinochet. En aquella revista González declaró que recibió —a través de su madre— amenazas por teléfono en más de diez oportunidades y una vez por carta, y que tuvo que solicitar recursos de protección. A pesar de las amenazas y el acoso de la CNI, el grupo actuó gratuitamente en tres concentraciones populares a favor del «no», en La Bandera, Vicuña Makenna y el cierre en Avenida Departamental,[77]

En la imagen, Miguel Tapia (tercero de izquierda a derecha) junto con Tracy Chapman, Sting y otros artistas interpretando « Get Up, Stand Up» de Bob Marley durante el concierto de Human Rights Now!.

El 14 de diciembre, poco después del plebiscito volvieron a Argentina para participar en el histórico concierto global Human Rights Now!, organizado por Amnistía Internacional para conmemorar los cuarenta años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos en el Estadio Mundialista de Mendoza. Esta gira pretendía pasar por Chile, pero la régimen de Pinochet no lo permitió. Mientras Los Prisioneros actuaban, los chilenos presentes alzaron banderas y carteles que decían «No» aludiendo al triunfo de la oposición democrática.[79]

Los Prisioneros pese a ser el grupo más popular en Chile, no tenía buen sustento económico, y tras el pronto término de la gira de promoción de La cultura de la basura en su país con las malas ventas del álbum, coincidiendo con la decaída del rock chileno, estaban en su punto más crítico. A pesar de eso, seguían siendo artistas prioritarios de EMI.[47]

La gira continuaba en Venezuela, pero la grave crisis social y política que siguió al « Caracazo» motivó que se cancelaran todas sus presentaciones en ese país. En mayo llegaron a México, donde eran un grupo prácticamente desconocido, y sus canciones «¿Quién mató a Marilyn?», «La voz de los '80» y «Muevan las industrias» se difundían solo en emisoras no comerciales.[82]

Separación (1989-1992)

Primera salida de Claudio Narea

Entre julio y agosto de 1989, Los Prisioneros comenzaron a trabajar en su cuarto álbum y, para ello, grabaron en Estudios Konstantinopla (propiedad de Carlos Cabezas, de la banda Electrodomésticos) una serie de demos que, años más tarde, circularían entre los fanes como un bootleg bautizado como el domicilio de Jorge González en ese entonces, Beaucheff 1435. Sin embargo, gracias a los contactos que consiguió Carlos en la trasnacional de EMI, en octubre de ese año, él y Jorge viajaron a Los Ángeles, Estados Unidos, financiados con 70.000 dólares para grabar el nuevo álbum.[87]

Desde febrero de 1989 las relaciones entre González y Narea se ponían cada día más tensas, luego de que el segundo descubriese que su esposa, Claudia Carvajal, mantenía una relación amorosa con el primero.[90]

En diciembre de 1989, según Claudio, González fue a su casa y le propuso un trío con Carvajal para resolver sus diferencias, a lo que Narea se negó.[94]

En mayo — ya devuelta la democracia— se hizo pública la salida de Narea de Los Prisioneros, y, aunque en un principio dijo que el motivo de su alejamiento fue por diferencias artísticas con el líder y vocalista, se murmuraba fuertemente el triángulo amoroso. Dos años más tarde, el ahora ex guitarrista dijo: «la historia no tiene nombre de mujer, sino de un loco peligroso que es Jorge».[95]

Corazones y primera separación

Jorge y Miguel dando autógrafos para la promoción de Corazones.

El 20 de mayo de 1990, el ahora dúo, lanzó el cuarto álbum, titulado Corazones, bajo la producción del argentino Gustavo Santaolalla,[99]

Corazones sorprendió a todos por su cambio radical, que hizo que se distinguiera claramente de sus predecesores en cuanto a producción, música y temática. La utilización de teclados y sintetizadores —elementos que González ya había incorporado en Pateando piedras— impregnó por completo el disco con un sonido synth pop.[101]

Actuación de Los Prisioneros en Calama. De izquierda a derecha: Cecilia Aguayo (atrás), Jorge González (suéter blanco) con el brazo enyesado, y Robert Rodríguez.

Luego de la partida de Narea se consideró fichar a Rodrigo Aboitiz —ex miembro de Aparato Raro y posteriormente de La Ley— en su reemplazo, e incluso llegó a ensayar con ellos,[106]

Ocho meses tardó el álbum Corazones en convertirse en éxito, pues los primeros recitales para la promoción tuvieron baja convocatoria.[112]

Pese al éxito, Carlos Fonseca no se sentía a gusto con el rumbo que estaban tomando el grupo, por ejemplo, al querer incluir un coro femenino, la incorporación de Cecilia Aguayo (que ni siquiera era músico) o la manera que se organizaron para actuar las dos noches en el Festival de Viña (una noche de rock y la otra de tecno), por lo que, al terminar las presentaciones en el certamen viñamarino, dejó de representarlos. Con Óscar Larraín ocupando el puesto de Fonseca, Los Prisioneros continuaron el resto de 1991 presentándose en Chile, Perú, Bolivia y Venezuela. En noviembre, en este último país, participaron en el Festival Rock Music '91, el primer festival del rock iberoamericano, antes de iniciar la gira de despedida. El 24 de octubre, anunciaron en Santiago su separación, y de paso, lanzaron un álbum recopilatorio más un VHS titulado Grandes éxitos, que incluía « We are sudamerican rockers», tema que hasta entonces no se había editado en Chile.[1]

Receso (1992-2001)

Dos meses después de dejar Los Prisioneros, Claudio formó el grupo Profetas y Frenéticos con el que publicó dos álbumes de corte rockabilly: Profetas y Frenéticos (1991) y Nuevo orden (1992). Aunque no obtuvo éxito comercial con ninguno de estos trabajos, Profetas y Frenéticos se la considera una de las bandas más influyentes de la década de los noventa en Chile.[116] En 2000 publicó su primer disco solista, Claudio Narea, que recibió buenas críticas pero una tibia recepción del público. Miguel formó un dúo con Cecilia Aguayo y, con el respaldo de Robert Rodríguez y otros músicos, crearon la banda tecno-pop Jardín Secreto. Editaron dos álbumes que pasaron casi inadvertidos, Jardín Secreto (1993) y El sonido de existir (1997); este último tenía una versión de «El Albertío» de Violeta Parra, que fue producido por Jorge González.

Jorge fue el más exitoso de los tres. Su primer álbum solista, Jorge González (1993), que si bien no vendió como se esperaba, contenía la canción « Fe» que se convirtió en un éxito en varios países. De hecho, cuando Los Prisioneros visitaron México durante la gira de reencuentro, tuvieron que tocarla obligatoriamente debido a la popularidad de la canción en ese país,[119]

En 1994 hubo un primer intento de reunir a la formación original en un concierto, el empresario Luis Venegas, actual dueño de los canales: Vía X y Zona Latina, ofreció diez millones de pesos como adelanto a cada integrante, y que la suma iría creciendo dependiendo de las veces que tocaran. Narea y Tapia aceptaron, y se juntaron algunas ocasiones para hablar de esto. En cambio, González no respondió. Claudio lo visitó por petición de Luis, sin embargo, Jorge, que estaba por sacar su segundo disco solista, no estaba interesado en tocar con Los Prisioneros.[120]

A fines de 1995, los tres fueron contactados por el ex mánager de la banda y en ese entonces gerente de márketing de Emi Odeon Chilena, Carlos Fonseca, para proponerles editar un álbum recopilatorio que, además de contener los éxitos de la banda, incluyera canciones inéditas. Es así como el trío sanmiguelino se reunió por primera vez luego de varios años, con motivo de seleccionar los temas que serían incluidos en el compilado. El 12 de julio de 1996 fue lanzado Ni por la razón, ni por la fuerza en formato CD doble, el título hace referencia irónica en contradicción al lema patrio chileno « Por la razón o la fuerza». En la portada aparecen los tres integrantes vestidos como próceres de la independencia y rebautizados como « Bernardo González», « José Miguel Narea» y « Manuel Tapia».[122]

Ni por la razón, ni por la fuerza vendió 100 000 discos dobles,[127]

A fines de 1996, Jorge, Claudio y Miguel se reunieron a tocar en una sala de ensayo de propiedad del guitarrista, ubicada en Balmaceda 1215. La única persona que presenció el momento fue la periodista Marisol García, quien no entregó los detalles a la prensa ni tampoco estos se enteraron.[130] Miguel y Argenis Brito continuaron juntos bajo el nombre de Razón Humanitaria, pero el dúo se disolvió al poco tiempo sin ningún álbum publicado.

En 2000 se editaron dos álbumes: el primero en octubre se publicó Tributo a Los Prisioneros, producido por Carlos Fonseca, bajo el sello Warner Music, que contó con dieciocho músicos chilenos, entre los que destacan, La Ley, Lucybell y Javiera y Los Imposibles. Mientras algunos trataron de ser fieles a la versión original (como Canal Magdalena, Glup!, Los Miserables o Los Ex), otros hicieron sus propias interpretaciones, mezclando diversos estilos y géneros, como Makiza en « Latinoamérica es un pueblo al sur de Estados Unidos», una versión electrónica de « ¿Quién mató a Marilyn?» de Pánico, una interpretación al estilo de Janet Jackson en su álbum The Velvet Rope de Mamma Soul en « Estrechez de corazón», una versión reggae de Gondwana de « El baile de los que sobran» o la reinvención de « ¿Por qué no se van?» a cargo de Florcita Motuda, que cambió la letra y el título a «Mejor yo me voy del país».[136]

El 10 de febrero de 2001, después de veinte años de existencia, Fusión, la tienda de discos que perteneció a Carlos Fonseca y que abrió las puertas a Los Prisioneros a la música, fue cerrado. Claudio Narea lo calificó como el segundo hogar de la banda.[137]

Reunión (2001-2003)

El 5 de septiembre, la formación original de Los Prisioneros anunció su regreso después de doce años y lanzó un nuevo sencillo de una antigua canción regrabada especialmente para la ocasión, « Las sierras eléctricas», originalmente registrada antes de la salida de Claudio Narea en 1989 para Corazones, publicada póstumamente en Ni por la razón, ni por la fuerza.[141]

Los Prisioneros durante la conferencia de prensa en Feria del Disco el 9 de octubre de 2001. De izquierda a derecha: Carlos Fonseca (al fondo), Jorge González, Claudio Narea y Miguel Tapia.

El 9 de octubre, realizaron una conferencia de prensa, su primera aparición pública en años, en la Feria del Disco, a la que concurrieron todos los medios de comunicación locales, mientras una multitud de fanáticos se aglomeraba en el Paseo Ahumada. En dicha ocasión anunciaron formalmente la realización de un concierto en el Estadio Nacional, programado para el día 1 de diciembre de ese año. El 22 de octubre la banda hizo su primera y única aparición en televisión antes del recital, en el De pe a pa conducido por Pedro Carcuro. La producción del programa les llevó a Parmenia Morales, su profesora jefe cuando estudiaban en el Liceo 6, e interpretaron en directo « La voz de los '80». El estelar obtuvo treinta y dos puntos de rating esa noche, y gracias a eso que sirvió como única promoción para el concierto, al día siguiente se agotaron las entradas que quedaban, por lo que se decidió fijar un segundo concierto.[144]

Más de 140 000 personas repletaron el Estadio Nacional durante las dos noches que se presentaron Los Prisioneros, siendo los únicos en llenar dos veces seguidas el recinto de Ñuñoa sin promociones ni entradas regaladas.[148]

El 18 de febrero de 2002, luego de recibir ofertas por parte de Universal y Warner Music, el grupo finalmente optó por firmar un contrato con el último para editar el concierto en el Estadio Nacional en un álbum doble con un total de veintisiete canciones, que sería lanzado en marzo.[141]

El álbum en directo, titulado sencillamente Estadio Nacional, vendió 30 000 copias y obtuvo disco de platino a tan solo cinco días de salir en venta.[157]

El 4 de septiembre, Los Prisioneros publicaron la versión audiovisual de Estadio Nacional en DVD doble, bajo el título Los Prisioneros: Lo estamos pasando muy bien, puesto en venta al día siguiente, que incluyó además un documental realizado por la periodista Carmen Luz Parot, con entrevistas a cada uno de los integrantes, los ensayos para los recitales, imágenes de los entre telones y recitales dados en Concepción y Viña del Mar en 2002, etc.[161]

El 25 de octubre, Los Prisioneros asistieron a la primera entrega de premios de la cadena MTV Latinoamérica en el Teatro Jackie Gleason de Miami, nominados en la categoría «Mejor artista suroeste».[166]

Controversias y Los Prisioneros

De regreso a Chile tocaron en el cierre de la Teletón del 2002 en el Estadio Nacional. Antes de ejecutar el primer tema, Jorge González comentó que era bueno que el «ego gigante» de los artistas que querían figurar y la avaricia y el buen sentido del negocio de las empresas que pueden subir los precios, pagar menos impuestos, hacerse publicidad y, a través de sus consumidores «ayudar», sirviera como aporte para los niños del evento caritativo. Mientras interpretaban « Quieren dinero» el vocalista siguió con su ironía modificando la letra de la canción, citando a los políticos Joaquín Lavín y Hernán Büchi; los empresarios Andrónico Luksic y Anacleto Angelini; y los Pinocheques.[155]

A principios de febrero de 2003, tras haber tocado en el Bamboo Square de Perú, ante más de 6 000 personas,[170]

El 22 de febrero finalmente Los Prisioneros se presentaron por primera vez como formación original en el Festival de Viña del Mar, luego de las tensas jornadas anteriores, donde el monstruo hacía silbatinas cada vez que los nombraban.[178]

El 29 de marzo, con motivo de recaudar fondos para becas y compras de instrumentos para la Fundación de Orquestas Juveniles e Infantiles y las Escuelas de Rock, Los Prisioneros se presentaron por tercera vez en el Estadio Nacional con setenta músicos de la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil ante 45 000 personas, con el financiamiento del gobierno de Chile y la gestión de la primera dama, Luisa Durán, donde González alabó al Presidente de la República, Ricardo Lagos, por su valentía al no apoyar al gobierno de Estados Unidos en la guerra de Irak.[183]

Jorge González durante una presentación de Los Prisioneros en Calama como parte de la promoción del nuevo álbum, en mayo de 2003.

El 13 de mayo, Los Prisioneros liberaron el primer corte de la nueva placa del grupo, « Ultraderecha», desde la cancha del Estadio Nacional a través de un móvil para el programa Ciencia ficción de la radio Rock & Pop, conducido por Sergio Lagos.[122]

El 5 de septiembre volvieron al Estadio Nacional para participar en el concierto El sueño existe a tributo de Salvador Allende. Donde, al cantar la última canción, en lugar de concluir la parte final de « El baile de los que sobran», rápidamente pasaron a «Bailan sin cesar» de 31 minutos.[195]

Segunda salida de Claudio Narea

Entrada al concierto de Los Prisioneros en Chuquicamata el 4 de julio de 2003. Después de esa presentación, Miguel reveló que ya tenían decidido con Jorge sacar a Claudio de la banda en dos meses más.[196]

Las tensiones en el grupo ya se habían hecho nuevamente presentes en septiembre de 2002, luego que Jorge le hiciera entrega de los demos para el nuevo álbum a Claudio. A diferencia de Miguel y Carlos, que estaban entusiasmados, este se vio defraudado por los nuevos temas. Durante la grabación no quería grabar las guitarras y ponía en duda constantemente que las canciones fuesen del agrado del público, cuestionando, además, que la capacidad como compositor de Jorge fuera la de antaño. Esto empezó a molestar al resto de los miembros, en especial a Jorge, lo que motivó la expulsión del guitarrista de la banda dos meses después de la publicación del disco.[198] El último concierto con la formación original se realizó el 21 de septiembre en el Festival La Pampilla de Coquimbo, ante más 80 000 personas, donde se pudo apreciar la lejanía de González y Tapia con Narea.

Al día siguiente, Claudio publicó una carta en la página web de fanes de Los Prisoneros explicando los motivos de su nuevo alejamiento:

«Este despido me fue comunicado el día 18 de agosto, en el marco de una reunión a la que fui convocado por Jorge y Miguel. Sin mediar diálogos ni discusiones, Jorge González me comunicó, simplemente, que "no queremos tocar más contigo". Me acusó de querer sobresalir y de comentar con amigos mis problemas al interior del grupo. Estaba especialmente molesto por una entrevista que concedí en junio al diario Las Últimas Noticias, a pesar de que se trató de una conversación sobre asuntos personales en la que no revelé ningún tipo de infidencia sobre la banda».[199]

Tres días después se convocó una conferencia de prensa para anunciar los proyectos futuros de Los Prisioneros. Aunque desde un principio, Jorge y Miguel advirtieron que no se iban a referir sobre la salida de Claudio, los periodistas insistieron en saber su versión. Ante la presión, Tapia confirmó que ellos despidieron a Narea, entonces, González interrumpió presentando al líder de Los Tres y por ese entonces de Los Pettinellis, Álvaro Henríquez, como el nuevo miembro, quien aclaró que solo era músico invitado y no el reemplazante de Claudio.[203] El álbum fue registrado los días 25 y 26 de septiembre —apenas unas horas después del incidente con los micrófonos— durante una sesión de 15 horas en los estudios de la Rock & Pop para el programa Raras tocatas nuevas.

El 5 de octubre, Los Prisioneros iniciaron una serie de conciertos en México.[210]

El 23 de octubre de 2003, Los Prisioneros volvieron a Miami, nominados nuevamente por MTV Latinoamérica, esta vez en la categoría «Mejor artista central». La cadena celebraba diez años de existencia y su segunda entrega de premios, por lo que decidieron crear al supergrupo Los Black Stripes, compuesto por exponentes del rock latino de la talla de Ricky Martin, Juanes y Charly Alberti, para abrir la ceremonia, empezando con Alex Lora interpretando « We are sudamerican rockers», a quien se le unieron Jonaz y Rosso (integrantes de Plastilina Mosh), para luego dar paso a Jorge González, que interpretó «Bolero falaz» del grupo colombiano Aterciopelados, y antes de retirarse gritó «¡Viva Cuba!».[212]

La categoría por la que postulaban Los Prisioneros dio como ganador a Libido, y para celebrar su segunda lengua, un mes después la banda peruana realizó un concierto en el Museo de la Nación de Lima con Claudio Narea como invitado. Este además compartió escenario por primera vez con el ex bajista de Soda Stereo, Zeta Bosio, «ambos representantes de las dos bandas sudamericanas de mayor popularidad», según el bajista de Libido, Antonio Jáuregui.[214]

En el marco de la gira con Café Tacuba en México fue donde Jorge empezó a discutir con Álvaro, pues este no iba a las pruebas de sonido y en lugar de eso iba a fiestas, a pesar de esto, la relación entre ellos no se vio afectada solo porque Henríquez era el líder de Los Tres, según Carlos Fonseca.[118]

Años finales (2004-2006)

Manzana y separación definitiva

Miguel Tapia (en el medio) a bordo de un avión rumbo a Iquique, en agosto de 2004.

El 30 de enero de 2004, Sergio «Coti» Badilla fue presentado como integrante estable de Los Prisioneros en Calera de Tango. Coti formó parte del proyecto de Miguel Tapia, Razón Humanitaria, y participó en el álbum Los Prisioneros. Se incorporó al grupo desde 2001 como técnico, acompañándolos en las últimas treinta presentaciones, incluyendo las giras por México, Estados Unidos y España.[118]

El 27 de marzo participaron en el homenaje a Gladys Marín en Estación Mapocho, con Gonzalo Yáñez (ex No me acuerdo) como invitado en tercer guitarra.[220]

Manzana contó con la colaboración de Beto Cuevas, Álvaro Henríquez y Uwe Schmidt (alias Atom Heart). La periodista Marisol García señaló que en este álbum recuperaron la fuerza roquera descuidada en el homónimo. «La guitarra eléctrica se utiliza aquí sin timidez (solos, rasgueos rápidos, ritmos ska, etc.)».[225]

En enero de 2005, Jorge y Miguel firmaron un contrato para una gira en Perú sin su mánager Carlos Fonseca, lo que significó su retirada como representante de la banda. Le reemplazó el productor Víctor Varela, amigo de la infancia de Miguel Tapia y de la adolescencia de Jorge, y que, además, trabajó con Lucybell y con Los Prisioneros en la época La voz de los '80. Inicialmente, Fonseca dijo que se iba en buenos términos, ya que Los Prisioneros se radicarían en México en abril y él quería priorizar su vida familiar.[228]

Durante febrero y marzo Los Prisioneros se presentaron en Colombia y Perú. El 9 de abril se despidieron de Chile en el estadio Santiago Bueras de Maipú,[231]

Después de la separación

Tras la disolución definitiva en 2006, ha habido múltiples ofertas para reunir al trío sanmiguelino, desde tentativas de privados hasta algunas de mayor perfil, como la del Maquinaria Festival 2012.[238]

Jorge González y Claudio Narea actuando por separado en La Cumbre del Rock Chileno II, en enero de 2009.

En enero de 2009, Claudio y Miguel, después de retomar el contacto tras más de cinco años de separación, aparecieron juntos en La Cumbre del Rock Chileno II. Jorge actuó más tarde en el evento, pero no se encontró con sus antiguos compañeros. Desde entonces conforman un dúo llamado precisamente Narea y Tapia, con el que han ofrecido numerosos conciertos interpretando temas de Los Prisioneros, en compañía de la banda de apoyo de Narea, Los Indicados. En 2010, el dúo publicó tres composiciones propias para descarga gratuita en su sitio web: «No me ves», «Legitimar» y «Fiesta nuclear» (esta última es una canción que fue desechada del disco Los Prisioneros), logrando en dos meses superar el millón y medio de descargas en más de veinte países de los cinco continentes.[240]

Paralelamente, después de la disolución de su proyecto Los Updates, y coincidiendo con el 26º aniversario de La voz de los '80, Jorge González ha retomado su carrera solista. Entre 2010 y 2011 realizó una gira nacional cantando íntegramente el álbum debut de la banda, junto a Gonzalo Yáñez (guitarra), Jorge Delaselva (bajo) y Pedropiedra (batería). El 24 de noviembre de 2012 interpretó en vivo todas las canciones del disco Corazones durante su presentación en el festival Primavera Fauna; experiencia que repitió el 9 de marzo de 2014, esta vez en el Teatro Municipal de Santiago, cerrando con los temas « Nunca te haría daño» (de su trabajo solista Libro, 2013) y «El baile de los que sobran». En ambas oportunidades estuvo acompañado de la ex tecladista de Los Prisioneros, Cecilia Aguayo, y de Uwe Schmidt, marido de Aguayo y colaborador de González en diversos proyectos. En febrero de 2015, cuando iniciaba una nueva gira por Chile, González sufrió un accidente cerebrovascular, del cual se encuentra recuperándose en Santiago.[243]

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