Los Coloraos

Los Coloraos
Sede canónica Iglesia Arciprestal del Carmen
Localidad Murcia
País Flag of Spain.svg  España
Fundación 1411
Pasos 11 en Miercoles Santo y 3 en Jueves Santo
Presidente Carlos Valcárcel Siso
Hermanos 3.500
Túnica Rojo en la procesión del Miércoles Santo, y negro en la del Jueves Santo.
Procesiones
Día y hora Procesión de la Sangre ( Miércoles Santo, 18:00)
Día y hora Procesión de la Soledad del Calvario ( Jueves Santo, 18:30)
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La Real, Muy Ilustre, Venerable y Antiquísima Archicofradía de la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo, conocida popularmente como Los Coloraos es la cofradía penitencial más antigua de la ciudad de Murcia ( España) y de toda la Diócesis de Cartagena, datándose su fundación en 1411. Su actividad más destacada es la procesión del Miércoles Santo durante la Semana Santa de Murcia.

Historia

La fundación de la Archicofradía de la Sangre tuvo lugar el 11 de abril de 1411 en la Iglesia de Santa Eulalia, hecho vinculado a la presencia en Murcia de San Vicente Ferrer.[1]

De la parroquia de Santa Eulalia la Cofradía pasó en 1555 por razones desconocidas a la vecina iglesia del Convento de la Stma. Trinidad, donde se estableció por unos años, reapareciendo en 1589 en el Convento que los Carmelitas Calzados habían construido en el partido de San Benito (actual Barrio del Carmen).

Carros-bocina del toque de la Burla. Procesión del Miércoles Santo.

Sus primeras constituciones conocidas de 1603 no se han conservado, pero sí las de 1625, en las que se establecía que la procesión saldría la tarde del Viernes Santo tras el acto del Desenclavamiento. Posteriormente pasó al Jueves Santo, siendo a partir de 1689 cuando comenzó a procesionar el Miércoles Santo, incorporándose a la Cofradía la Hermandad de Labradores del partido de San Benito, con la Virgen de la Soledad como titular.[2]

Las diferencias con los frailes carmelitas, debido principalmente a su deseo de cambiar la denominación de la cofradía, provocaron el encargo de un nuevo titular, el paso contemplativo de la Preciosísima Sangre de Cristo, al prestigioso escultor Nicolás de Bussy, que la entregó en el año 1693. El artista estrasburgués ya había realizado con éxito el grupo de La Negación, en 1689, y más tarde talló también el grupo del Pretorio o Ecce-Homo, y una nueva Virgen de la Soledad.

En el año 1701, los roces entre frailes y cofrades y una gran riada que se llevó el puente que unía la ciudad con el barrio del Carmen, dieron lugar al traslado de las imágenes a la Iglesia de Santa Eulalia y al Convento de San Antonio, en primer instancia, y luego a la Merced, y a un largo y enojoso pleito que se dilató durante décadas y que concluyó con una Concordia y la redacción de unos nuevos Estatutos, donde los cofrades vieron reconocidos sus derechos y capacidad de gobierno de la institución.

El Cristo de la Preciosísima Sangre en la procesión del Miércoles Santo. Titular de la Archicofradía.

En los años finales del siglo XVIII se decidió encargar a Roque López, discípulo de Francisco Salzillo, dos nuevos pasos que enriquecerían el patrimonio artístico de la entidad: la Dolorosa, en 1787, que sustituyó a la Soledad de Nicolás de Bussy; y La Samaritana, en 1799.

El siglo XIX trajo consigo una serie de circunstancias que llevaron a la Cofradía a subsistir con dificultad, como la Guerra de la Independencia, la abolición de los gremios en la Constitución de 1812 o la desamortización de Mendizábal, que desposeyó a los Carmelitas de su Convento. A pesar de ello, a partir de 1840 la Cofradía vivió un nuevo impulso con la elaboración de nuevos pasos como el Lavatorio, Las Hijas de Jerusalén y San Juan Evangelista, por Santiago Baglietto, escultor genovés y continuador de la obra salzillesca, y El Tribunal de Herodes, de Francisco Sánchez Tapia y Pedro Franco (la mayoría de ellos fueron sustituidos a principios del siglo XX por obras de Juan Dorado o Sánchez Araciel).

Con una magna procesión en la que figuraban nueve pasos se llegó al año 1935, siendo ésta la última procesión anterior a la Guerra Civil, ya que en 1936 las cofradías murcianas no sacaron sus procesiones a las calles. Durante el conflicto bélico, y sobre todo en sus primeros días, una gran parte del tesoro artístico de la Cofradía quedó destrozado durante el saqueo de la Iglesia del Carmen, realizándose en la posguerra un largo proceso de reconstrucción.

A partir de 1980 la entidad comenzó a organizar otra procesión, la actualmente llamada Procesión de la Soledad que quiso rendir culto a la antigua advocación mariana que desfiló con la institución. La Archicofradía vivió durante el 2011 los actos conmemorativos de su VI Centenario.

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