Los 100

Los 100, un ranking de las personas más influyentes en la historia es un libro escrito en 1978 por Michael H. Hart, astrofísico estadounidense. Es una lista de las cien personas que, según el autor, han sido las más influyentes en la historia de la humanidad. La lista es (según propia confesión del autor) absolutamente personal y propia, por tanto sujeta a la posibilidad de ser discutida y rebatida bajo otros criterios, y se refiere exclusivamente a influencia, no a criterios morales o de grandeza de otro tipo.

Criterios de inclusión

Entre los criterios que Michael Hart tuvo en cuenta para confeccionar su lista se encuentran:

  • no se aceptan personajes anónimos (el descubridor del fuego, de la rueda, etc);
  • las personas se juzgan por sus actos, y no por la facilidad de que otros los hubieran llevado a cabo (no valdrían argumentos del tipo "si Cristóbal Colón no hubiera llegado a América, ya lo hubiera hecho otro");
  • que sus actos tuvieran una repercusión conocida o valorable (tampoco valdría que los vikingos llegaron a América antes que Colón, ya que eso apenas ejerció influencia sobre la historia);
  • el número de personas sobre las que se influyó, en qué grado y a lo largo de cuánto tiempo, o cuántos de esos logros han quedado actualmente en pie. También se tendió a favorecer a aquellos personajes que hubieran realizado actos cuyas repercusiones fueran de tipo universal (religiones altamente extendidas o científicos) frente a aquellos que solo ejercieron una influencia más o menos local (religiones circunscritas a un área geográfica o políticos de gran relevancia en sus respectivos países).

De la lista cabe destacar el relevante papel cualitativo de figuras religiosas (los diez primeros de la lista son en su mayoría de este tipo) y científicas, la escasa presencia de escritores o artistas frente a la alta de figuras científicas o político-militares, la abundancia de personalidades europeas y/o anglosajonas en contraste con las africanas (un dato curioso que Hart menciona es el relativamente alto número de escoceses), aunque también abundan asiáticos, y la presencia de solo dos mujeres. Según Michael Hart, estos hechos no se deben a criterios ideológicos del autor, sino a lo que él cree que ha sido la historia del mundo, donde las mujeres han tenido escasa relevancia política o social, los europeos y estadounidenses han controlado el orden mundial, los líderes religiosos han ejercido gran influencia a lo largo del tiempo y en gran número de personas, y los artistas, desgraciadamente, no han tenido tanta relevancia como los políticos o los militares.

Por otra parte, podría sorprender la elección de Mahoma como primero de la lista. La explicación, según Michael Hart, es que Mahoma no solo creó el islamismo, sino que fue el principal responsable de su difusión, y generó a su vez un movimiento militar que cambiaría la historia. En cambio, en el caso de Jesucristo, la difusión realizada en vida se limitó a unos pocos discípulos, y fue san Pablo el principal responsable de su difusión inicial, la que la convertiría en la religión mayoritaria en los tiempos futuros ―aparte de no haber un movimiento militar claro como consecuencia, la repercusión política del cristianismo no se haría palpable hasta Constantino el Grande―. El hecho de que Jesucristo y san Pablo tengan que repartirse ese mérito hace que su puesto sea menor, y que por tanto, según Hart, esta primera posición le corresponda a Mahoma.[2]

En cuanto a representantes de la comunidad hispanohablante (a la que va dirigida la Wikipedia en español), la lista incluye solo tres españoles ( Francisco Pizarro, Hernán Cortés y los Reyes Católicos), y tan solo un sudamericano, Simón Bolívar.

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