Lorenzo Montúfar y Rivera

Lorenzo Montúfar
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Doctor Lorenzo Montúfar y Rivera
Información personal
Nombre de nacimiento Lorenzo Montúfar y Rivera
Nacimiento 11 de marzo de 1823
Ciudad de Guatemala, Flag of Guatemala.svg  Guatemala
Fallecimiento 22 de mayo de 1898
Ciudad de Guatemala, Flag of Guatemala.svg  Guatemala
Nacionalidad Guatemalteco
Familia
Cónyuge María de Jesús Madriz Enríquez
Educación
Alma máter
Información profesional
Ocupación diplomático, escritor, legislador, periodista
Años activo Siglo xix
Lengua de producción literaria Castellano
Género Historia
Obras notables Reseña histórica de Centroamérica
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Lorenzo Montúfar y Rivera
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Coat of arms of Costa Rica.svg
Ministro de Relaciones Exteriores de Costa Rica
1856-1857

Coat of arms of Costa Rica.svg
Ministro de Relaciones Exteriores de Costa Rica
1870-1873

President of University of Saint Thomas, Costa Rica

Información personal
Nacimiento 11 de marzo de 1823 Ver y modificar los datos en Wikidata
Ciudad de Guatemala, Guatemala Ver y modificar los datos en Wikidata
Fallecimiento 21 de marzo de 1898 Ver y modificar los datos en Wikidata (75 años)
Nacionalidad Costarricense Ver y modificar los datos en Wikidata
Educación
Alma máter
Información profesional
Ocupación Político y diplomático Ver y modificar los datos en Wikidata
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Lorenzo Montúfar y Rivera ( Ciudad de Guatemala, 11 de marzo de 1823- ibídem, 22 de mayo de 1898) fue un diplomático, político y abogado guatemalteco. Consumado orador y líder, fue partícipe importante del gobierno liberal del general Justo Rufino Barrios; también fue Ministro de Relaciones Exteriores de Costa Rica en dos oportunidades y Rector de la Universidad de Santo Tomas. Hacia el final de su vida, fue candidato presidencial por el partido liberal pero perdió en las elecciones contra el general José María Reyna Barrios en 1892.

Biografía

Fue hijo de Rafael Montúfar y Coronado y María del Rosario Rivera. Se casó en San José, Costa Rica, el 26 de enero de 1851, con María de Jesús Madriz Enríquez, hija de Juan de los Santos Madriz y Cervantes y Paulina Enríquez Díaz Cabeza de Baca. Se graduó de abogado en Facultad de Derecho y Notariado del Centro de la Universidad Nacional de Guatemala.

Exilio a Costa Rica

Miembro del partido liberal, Montúfar tenía una aversión profunda por el presidente conservador guatemalteco general Rafael Carrera y Turcios y fue de los que más lo combatieron; no obstante, Carrera estimaba a Montúfar y, a pesar de tenerlo siempre al alcance de la mano, nunca le hizo ningún daño.[3]

En El Salvador los recibió el presidente Vasconcelos, muy molesto con los acontecimientos ocurridos en Guatemala en los últimos días y que daban al traste con la unión centroamericana que ansiaban los criollos liberales.[6]

Por intrigas internas entre los liberales salvadoreños poco a poco se fue enemistando con el presidente Vasconcelos, y viendo que se formaba una expedición contra Carrera desde El Salvador, aceptó la invitación de Bernardo Rivera —hijo de Antonio Rivera Cabezas— quien le dijo: «Desde que murió mi General -Morazán- envainé la espada: vámonos a Costa Rica en la seguridad de que el movimiento que se prepara en El Salvador y Honduras no servirá más que para dar al indio un nuevo triunfo».[9] Después de varias semanas de espera en el puerto La Unión, pues no había navegación regular entre los países centroamericanos entonces, por fin se embarcaron para Puntarenas.

Montúfar se casó el 26 de enero de 1851 con María de Jesús Madriz, originaria de León, Nicaragua. En 1855 Montúfar regresó a Guatemala por un asunto de familia y casi de inmediato empezó a hacer comentarios contra los miembros del partido conservador, lo que hizo que Carrera ordenara desterrarlo nuevamente al cabo de pocos días.[12]

Montúfar Ministro de Relaciones Exteriores de 1856 a 1857 y de 1870 a 1873 y Rector de la Universidad de Santo Tomás, donde impartió lecciones de Derecho Internacional y otras materias. También desempeñó el cargo de Ministro de Costa Rica en la Gran Bretaña.

Guerra entre Guatemala y El Salvador de 1863

Coronel Antonio José de Irisarri, embajador de Guatemala ante el gobierno de Estados Unidos de 1847 a 1868.

En 1863, el coronel Antonio José de Irisarri, embajador de Guatemala y El Salvador ante el gobierno de EE.UU., dejó de representar a El Salvador, pues se declaró la guerra entre el gobierno liberal de ese país, al mando de Gerardo Barrios, y el conservador de Guatemala, al mando del general Rafael Carrera; los liberales salvadoreños, ansiosos de establecer una federación liberal en toda Centroamérica querían acabar con el régimen pro-catolicismo que imperaba en Guatemala y la acusaron de haber invadido con hordas de forajidos el territorio de Santa Ana en El Salvador.[13] La guerra se decidió en favor de las fuerzas guatemaltecas lideradas por Carrera, mientras que el conflicto diplomático entre Irisarri, y el doctor Lorenzo Montúfar —guatemalteco liberal que estaba representando los intereses del gobierno de Gerardo Barrios en perjuicio de los del gobierno conservador de Guatemala— dejó para la posteridad sendas cartas públicas que manifiestan la postura histórica y política de sus respectivos partidos y países en ese momento:

Retorno a Guatemala

Con el triunfo de la Reforma Liberal de 1871, regresó a Guatemala. Hábil orador y gran polemista, fue Ministro plenipotenciaro de Guatemala en Madrid[15]

En política se caracterizó por su ideología liberal y su extremo anticlericalismo; experimentaba una aversión casi patológica por los jesuitas, contra los que escribió varios libros y documentos.[a]

Tratado de límites con México

Poseedor de una integridad a toda prueba, siendo Secretario de Relaciones Exteriores del gobierno, defendió la territorialidad de Guatemala frente a la agresividad del general Justo Rufino Barrios, sus ministros y diplomáticos: protestó enérgicamente ante el presidente el hecho de Guatemala entregara Chiapas y Soconusco, y que se viera despojada de miles de millas con la anuencia y regalo de su presidente y ministros[16] mediante el Tratado Herrera-Mariscal.

En 1882 fue nombrado como Ministro Plenipotenciario en Washington para tratar el asunto de los límites con México.[19]

Señor Presidente de la república de Guatemala, General Orantes:

Lorenzo Montúfar, enviado Extraordinario y Ministro plenipotenciario de Guatemala en Washington, D.C., ante Ud. respetuosamente digo que no tengo el honor de estar de acuerdo con el señor general Don J. Rufino Barrios en muchos y muy importantes puntos de la política de Centroamérica, ni me es posible continuar sufriendo por más tiempo el trato que el expresado general da a muchas personas, sin exceptuar a sus más leales servidores.
Por tanto, renuncio el cargo de Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario y protestando mi lealtad a Guatemala y a Centroamérica, a Ud. pido se digne admitir la renuncia.

Nueva York, 2 de agosto de 1882
—Lorenzo Montúfar[19]

A dicha misiva, el gobierno de Orantes respondió en estos términos:

Palacio Nacional: Guatemala, 6 de septiembre de 1882
Vista la renuncia que ha hecho el Dr. Lorenzo Montúfar del cargo de Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de Guatemala en los Estados Unidos de América, y los términos en que está concebida, el general encargado de la Presidencia, rechaza los motivos calumniosos en que la funda, reprueba la insidiosa y pérfida conducta que, con notable abuso de confianza ha tenido el Doctor Montúfar, y admite su dimisión - Comuníquese - Rubricado por el señor general encargado de la Presidencia.

Al conocer su renuncia, el gabinete completo del general Barrios publicó un documento en defensa de la política de Barrios y atacando a Montúfar, llamándolo traidor y calumniador injurioso que estaba tratando de "manchar la alta reputación del general Barrios".[25]

Si los Jesuitas me pagaran un sueldo mejor que el que distruto con el general Barrios, sería más Jesuita que todos ellos juntos.
—Lorenzo Montúfar [26]

Barrios retornó a Guatemala a principios de noviembre de 1882, y fue recibido con nuevas muestras de servilismo, con documentos de adhesión en donde se le feilicitaba por su regreso y por haber llevado a feliz término el tratado de límites con México.[27]

Después de la muerte de Barrios en 1885, el gobierno del general Manuel Lisandro Barillas Bercián -en el que el Padre Arroyo era Secretario de Relaciones Exteriores y de Instrucción Pública-[1] Así pues, fue rechazado tanto por los liberales como por los conservadores guatemaltecos.

Elecciones de 1892

Ya en las postrimerías de su vida, y conservando aún toda su energía, se presentó a las elecciones presidenciales de 1892. En este proceso electoral fue la primera vez que los partidos hicieron propaganda en los periódicos de la época.[29] Los canditatos que se presentaron a las elecciones presidenciales fueron:

Nombre Partido Postulado por: Información adicional
Lorenzo Montúfar Liberal Club Liberal
Fue el único de todos los candidatos que hizo un grabado de su retrato para publicarlo.[29]
Francisco Lainfiesta Liberal No fue postulado por ningún partido Publicó su plan de trabajo en el Diario de Centroamérica aprovechando la libertad de prensa que existía en el gobierno de Barillas.
José María Reyna Barrios Liberal Club 71 Eventual triunfador de las elecciones.
Miguel Enríquez Conservador Partido Conservador Había sido liberal, pero se convirtió en conservador por la persecución de que fue víctima por parte del gobierno de Barillas.[b]
José Llerena Carranza Conservador No fue postulado por ningún partido Médico personal del presidente Barillas.

Barillas Bercián fue un caso único entre todos los presidentes liberales que tuvo Guatemala entre 1871 y 1944: él entregó el poder a su sucesor en forma pacífica. Cuando el período de elecciones se aproximaba, mandó a llamar a los tres candidatos liberales para preguntarles cuál sería su plan de gobierno. Para entonces, Reyna Barrios había regresado a Guatemala y se había lanzado como uno de los candidatos. La siguiente anécdota relata mejor lo que ocurrió entonces:[30]

Llega el primero el licenciado Francisco Lainfiesta, y el general Barillas, con la más amable de sus sonrisas, le dice:
- Licenciado Lainfiesta: usted us uno de los candidatos en las próximas elecciones y quizá el que más probabilidades tiene de triunfar. Yo quisiera saber cuál sería la actitud de usted y su sistema político de gobierno, en caso de obtener el triunfo. Sobre todo, quisiera saber la actitud de usted respecto a mi persona. Porque he cometido mis errores, no lo niego. Yo era un simple obrero entregado a mis labores de carpintería, cuando el general Justo Rufino Barrios me mandó llamar para hacer segundo designado a la presidencia. Desearía, pues, señor Lainfiesta, saber su conducta para conmigo.
El señor Lainfiesta respondió:
- General Barillas: si la suerte me favoreciese con el triunfo eleccionario, mi sistema de gobierno se basaría en el cumplimiento estricto de la Constitución; la ley sería la ley y todo aquel que haya adquirido alguna responsabilidad, tendrá que responder de ella ante los correspondientes tribunales. Una firme rectitud en el cumplimiento de los preceptos constitucionales será la norma de mi conducta como presidente.
- Bien - le dijo el general Barillas, y se despidieron cordialmente.
Hizo venir a su presencia al doctor Montúfar. Interrogólo en idéntica forma que al señor Lainfiesta. El doctor Montúfar respondió en iguales o parecidos términos que Lainfiesta, superando sus afirmaciones en lo que a la obediencia de la Constitución se refiere y al cumplimiento estricto de las leyes. Despidiéronse muy diplomáticamente y entró a la audiencia el general José María Reyna Barrios.
Cuando en medio de amena conversación, el general Barillas repitió su ya conocida pregunta, Reynita le contestó, con una sonrisa de sinceridad:
-De eso no debemos ni hablar, general; porque usted y yo somos lo mismo. Tenga la convicción de que yo sabré respetarle y protegerle.
Y se estrecharon las manos con efusión.
—Efraín De los Ríos
Ombres contra Hombres, 1948[30]

Al llegar el período eleccionario, los primeros dos días de votación favorecían a Lainfiesta. Pero al mediar el tercer día, una inmensa columna de indígenas de Quetzaltenango y Totonicapán baja de las montañas para votar por el general Reyna Barrios. Los agentes oficiales hicieron su trabajo: resultó electo el general Reyna Barrios.[31]

Para no desairar a los candidatos perdedores, Barillas les entregó cheques para cubrir los gastos de sus campañas presidenciales. Reyna Barrios no recibió nada, pero a él Barillas le entregó el mando el 15 de marzo de 1892.

Masonería

Montúfar fue un masón practicante; hacia el final de su vida fue secretario adjunto del Supremo Consejo Centroamericano residente en Guatemala para el período masónico del 1 de marzo de 1898 y el 1 de marzo de 1903,[32] aunque no pudo ejercer su puesto pues falleció en 1898.

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