Lope Díaz I de Haro

Lope Díaz I de Haro (fallecido 6 de mayo de 1170[3] Fue cuarto señor de Vizcaya entre los años 1124 y 1170.

Vida

Fue fiel a Urraca I de León y Castilla, por lo cual no pudo intervenir en La Rioja, que pertenecía en esos momentos al esposo de Urraca, Alfonso I de Aragón; desde la muerte de la reina Urraca en 1126, su hijo Alfonso reclamaba esta zona para Castilla. En esta época, su padre Diego López y, tras su muerte Lope Díaz I de Haro, perdió el señorío sobre los castillos de Haro y Buradón en favor de los aragoneses.

En 1130 se asentó con toda su familia en la villa de Nájera, donde residirían también sus sucesores del señorío de Vizcaya, hasta la entrada de la primera mujer en él, tras la muerte de Diego López V de Haro sin descendencia. En esta villa mejoró el Hospital de la Abadía, que había comenzado a construir el rey Alfonso VII.

Tras la muerte de Alfonso de Aragón en 1134 sin descendencia, Lope, junto con otros nobles, recuperaron el señorío de Nájera para entregárselo a Alfonso VII, rey de León. Como recompensa Alfonso le concedió el título de conde y le confirmó en el señorío de la villa de Haro, como consta por un privilegio que dio el 10 de octubre de 1134, en el que daba al Monasterio de San Millán diversas iglesias y heredades.

En 1141 se concedió a Santo Domingo de la Calzada privilegio de población, apareciendo Lope en toda la documentación como gobernador de La Rioja. Fue titulado alférez Real, como aparece desde 1158.

Tras la muerte de Alfonso VII, Lope siguió sirviendo a sus sucesores; primero a Sancho el Deseado y solo un año después a Alfonso VIII de Castilla, hijo del anterior el cual tenía solo tres años cuando ocupó el trono.

En 1163 aprovechando la minoría de edad de Alfonso VIII, Sancho VI el Sabio ocupó una parte del territorio riojano, quedando Logroño, Entrena, Navarrete, Ausejo, Autol, Quel y Resa en manos navarras. A Lope como gobernador de La Rioja le tocaría enfrentarse a ellos en 1163 y 1167, y posteriormente a su heredero en el cargo, su yerno Pedro Rodríguez de Lara en 1174.

Exterior del Monasterio de Cañas.

Acuñó una moneda llamada Lobis o Lobres, en referencia a los lobos símbolo de su linaje que figuraban en ella.

En 1169 él y su mujer, donaron a unas monjas benedictinas de Santo Domingo de la Calzada unas tierras en Cañas, para ayudarlas a construir allí una abadía con la condición de que pasasen a cumplir la orden cisterciense. Así se comenzó a construir el Monasterio de Santa María de San Salvador de Cañas.

Lope acudió en 1169 al cerco de Zorita junto con otros hombres, para apoyar al rey Alfonso VIII, sin que este se lo hubiese pedido. No permitió que el rey le entregase sueldo alguno por la ayuda prestada, por lo que en agradecimiento le encomendó la tenencia de la villa de Nájera. Falleció en 1170 y fue enterrado en el claustro de los caballeros del monasterio de Santa María la Real de Nájera.

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