Literatura occitana

Frederic Mistral, Premio Nobel de literatura

La literatura occitana o provenzal es el conjunto de obras escritas en occitano.[3] habla de "Barrocos occitanos" al referirse a los autores abarcados entre los siglos XVI y XVIII. Si bien hasta el principio del siglo XIX se siguió editanto obras literarias en occitano (a consecuencia de que este idioma era el idioma materno de la gente oriunda del tercio sur de Francia así como del condado de Provenza y también de la región de Niza) ya para ese entonces carecia de la norma y academia con las cuales había constado durante la Edad Media (es decir las Leys d'Amors y el Consistori del Gay Saber). A mediado del siglo XIX, 7 poetas provenzales remediaron a esta falla fundando el Felibrige y dando inicio a un segundo renacimiento ; uno de ellos, Frederic Mistral, recibió el Premio Nobel de Literatura elevando otra vez las letras occitano a un nivel internacional.

Entre las diversas regiones de habla y literatura occitana constan : Gascuña, Bearne, Guyena, Rouergue, Lenguadoc, Lemosín, Auverña, Delfinado, Provenza, Niza, el Condado Venaissin así como el Valle de Aran en Cataluña, los Valles Occitanos y la Guardia Piemontesa en Italia, el Reino de Trípoli (Líbano) (patria literaria del trovador Jaufre Rudel) así como los países a dónde imigró gente oriunda de alguna de estas regiones (de hecho, el poeta bearnés Alejo Peyret editó por primera vez su obra occitana en Argentina a finales del siglo XIX).

Introducción

La literatura en occitano se define con mayor facilidad que el idioma occitano o provenzal en la que está escrita. Se inicia en el siglo XI y XII en varios centros, desde los que se expandió inicialmente a la mayor parte del sur de Francia y más tarde al norte de Italia y España. Nunca sintió la influencia de literaturas vecinas. En la época de su mayor desarrollo (siglo XII) el arte de componer en lengua vulgar no existía o estaba en sus comienzos al sur de los Alpes y los Pirineos. Al norte, en la zona de las lenguas de oïl, la poesía vernácula estaba en pleno florecimiento; pero entre los distritos en los que se desarrollaba, la Champaña, Isla de Francia, Picardía y Normandía y la región en la que nació la literatura en provenzal, existía una zona intermedia formada por la Borgoña, el Bourbonnais, Berry, Touraine y Anjou que durante la Edad Media no parece haber tenido literatura vernácula.

En su nacimiento, la literatura provenzal está aislada y en su desarrollo siguió siendo completamente original durante largo tiempo. En algunos puntos posee analogías con la literatura hermana de la Francia septentrional; pero estas analogías se deben principalmente a algunos elementos primarios comunes a ambas y solo en un grado mucho menor a una influencia mutua.

Sin embargo, hay que preguntarse hasta qué punto puede estar aislada cualquier literatura romance en la Edad Media. En todos los países de lenguas romances las composiciones en lenguas vernáculas aparecieron cuando la costumbre de escribir en latín todavía era habitual, continuando una tradición ininterrumpida. Incluso durante las épocas más oscuras, cuando la vida intelectual estaba en su nivel más bajo, se hacían en latín los sermones, las vidas más o menos apócrifas de los santos, las historias de milagros para atraer peregrinos a determinados templos, los anales monásticos, documentos legales y contratos de todo tipo. Cuando se comenzó de nuevo a estudiar y aprender, como fue el caso del norte y el centro de Francia bajo la influencia de Carlomagno y más tarde en el siglo XI en el resto de países, fue el latín el que se vio beneficiado.

Lenta y gradualmente las lenguas romances, especialmente las de Francia, fueron ocupando parte del terreno anteriormente ocupado por el latín, pero incluso después de la Edad Media la lengua madre mantuvo porciones importantes de su imperio original. Como consecuencia, las lengua romances en general (y esto es especialmente cierto para el provenzal, ya que su literatura no se extiende más allá del período medieval) representan solo una parte incompleta del desarrollo intelectual de cada país. Aquellas literaturas, incluso las más auténticamente locales, que no han tenido influencias externas, solo son capaces de enseñarnos lo que era el país de forma muy parcial. Estaban, en resumen, creadas para la mayoría iletrada de la población y en gran parte por hombres prácticamente sin conocimientos literarios.

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