Literatura isabelina

Isabel I, retratada h. 1587.

El término literatura isabelina se refiere a la literatura producida en Inglaterra durante el reinado de la reina Isabel I (1558 - 1603). Suele señalarse que este florecimiento literario ocurrió entre 1578 y 1660, prolongándose por lo tanto más allá de la muerte de la reina, pues las características literarias se mantuvieron durante los reinados de Jacobo I y Carlos I, siendo realmente la Guerra civil inglesa la que determinó una ruptura estética. La época isabelina vio un gran florecer de la literatura, especialmente en el campo del teatro.

Teatro

El Teatro Globo. El teatro isabelino se desarrolló a partir de la apertura de estos grandes teatros públicos abiertos.

La Italia renacentista había redescubierto el antiguo teatro griego y romano, que comenzaba por entonces a evolucionar aparte de los viejos misterios y milagros de la Edad Media. Los italianos estuvieron inspirados, en particular, por Séneca, el destacado dramaturgo trágico y tutor de Nerón, así como por Plauto con sus clichés cómicos, especialmente el del soldado fanfarrón tuvieron una poderosa influencia sobre el Renacimiento y con posterioridad. Sin embargo, las tragedias italianas seguían un principio contrario a la moral de Séneca: mostrar sangre y violencia sobre el escenario. En el teatro de Séneca esas escenas sólo eran simuladas por los personajes. Pero los dramaturgos ingleses quedaron intrigados por la versión italiana: una conspicua comunidad de actores italianos se habían establecido en Londres, y Giovanni Florio había llevado allí gran parte del idioma italiano y su cultura a Inglaterra. También es cierto que la época isabelina era muy violenta y que la alta incidencia de asesinatos políticos en la Italia del Renacimiento (personificada en El príncipe de Maquiavelo hacían poco por calmar los temores de unos complots papistas. Como resultado de todo ello, representar ese tipo de violencia sobre el escenario era probablemente más catártico para el espectador isabelino. Las primeras obras isabelinas como Gorboduc de Sackville y Norton y The Spanish Tragedy de Kyd proporcionaron mucho material al Hamlet, de William Shakespeare.

Shakespeare destaca en esta época como poeta y dramaturgo no superado. Shakespeare no era un intelectual de profesión, y probablemente sólo tuvo una educación básica. No era un abogado ni un aristócrata, como los "ingenios universitarios" que habían monopolizado la escena inglesa hasta que empezó a escribir. Pero tenía un enorme talento y era increíblemente versátil, superando a los "profesionales" como Greene que se burlaban de sus escenas de bajo origen. Aunque la mayor parte de sus obras tuvieron gran éxito, es en sus años postreros (marcados por el principio del reinado de Jacobo I) cuando escribe lo que se consideran sus mejores obras: Hamlet, Otelo, El rey Lear, Macbeth, Antonio y Cleopatra, y La tempestad, una tragicomedia que presenta un episodio de ‘teatro dentro del teatro’: una mascarada en homenaje al nuevo rey. Este género es un interludio con música y danza con el añadido de los nuevos efectos especiales propios de los teatros cerrados. Los críticos demuestran que esta su obra maestra, que puede ser considerada una obra dramática por derecho propio, fue escrita para la corte de Jacobo, si no para el propio rey. Las artes mágicas de Próspero, sobre las que descansa la resolución del asunto, apuntan a una fina relación entre el arte y la naturaleza en la poesía. Significativamente para aquella época en que se producía la llegada de los primeros colonos a América del Norte, La tempestad está ambientada (aunque no de manera evidente) en una isla de las Bermudas, como ha demostrado una investigación en los Bermuda Pamphlets (1609), uniendo a Shakespeare con la Compañía de Virginia. Las "News from the New World", como señala Frank Kermode, ya se divulgaban y el interés de Shakespeare al respecto es destacado.

Otras importantes figuras del teatro isabelino fueron Christopher Marlowe, Thomas Dekker, John Fletcher y Francis Beaumont. De no haber muerto Marlowe (1564-1593) en una riña de taberna a los 29 años, dice Anthony Burgess, habría rivalizado, cuando no superado, al propio Shakespeare por sus talentos poéticos. Es destacable que sólo naciera unas pocas semanas antes que Shakespeare y debió conocerlo bien. La temática de Marlowe, sin embargo, es diferente: se centra más en el drama moral del hombre renacentista que en ninguna otra cosa. Marlowe se sentía fascinado y aterrado por las nuevas fronteras que la ciencia moderna cruzaba. Basándose en una historia alemana, introdujo al doctor Fausto en Inglaterra, un científico y mago que está obsesionado con la sed de conocimiento y el deseo de llevar los poderes tecnológicos del hombre hasta sus límites. Adquiere poderes sobrenaturales que incluso le permiten viajar en el tiempo para casarse con Helena de Troya, pero al final de su pacto de 24 años con el diablo debe entregarle su alma. Sus héroes oscuros deben tener algo del propio Marlowe, cuya precipitada muerte sigue siendo un misterio. Se sabía que era un ateo, homosexual, con una vida dedicada al alcohol y las peleas, viviendo de los bajos fondos londinenses. Pero muchos sospechan que esto pueda ser una tapadera para sus actividades como agente secreto para Isabel I, sugiriendo que la ‘puñalada accidental’ sufrida en la taberna de Depford fuera en realidad un asesinato premeditado por parte de los enemigos de La Corona.

Beaumont y Fletcher son menos conocidos, pero es casi seguro que ayudaron a Shakespeare a escribir algunas de sus mejores obras, y eran muy populares en la época. En esta época se desarrolló el género de la comedia urbana.

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