Literatura comparada

La Literatura comparada[4] Así, pues, los problemas que aborda derivan de esa universalidad: relaciones bien de facto o bien por analogía, ya relativas a asuntos tematológicos, poetológicos, genológicos o de cualquier otra índole según artes y disciplinas.

Ciertamente, la Literatura comparada no sólo se interesa por la comparación dentro del ámbito literario, sino que también se aplica al estudio de las relaciones entre las literaturas y otros diversos campos, disciplinas y artes y religiones o creencias, así eminentemente artes plásticas, música, filosofía, historia, mitología, o ciencias sociales (v.gr., ciencia política, economía, sociología), e incluso ciencias experimentales, etc.

La comparación es, reconocidamente en todos los ámbitos del saber, un mecanismo básico y habitual del funcionamiento del psiquismo humano en su confrontación con el mundo. El método comparatista, y en especial el método comparatista literario, anclado culturalmente en el "parangón" greco-latino y desarrollado mediante la permanente discusión europea de antiguos/modernos, fue ideado por Dionisio de Halicarnaso, el padre de la Crítica literaria, en su tratadito epistolar Carta a Pompeyo Gémino, y en lo sucesivo específicamente incrementado por Macrobio y sobre todo Escalígero (Libro V), Daniel Georg Morhof y llevado a su cumbre universal, que alcanza a Asia y a la totalización de letras y ciencias por Juan Andrés, autor de la primera Historia literaria universal y comparada: Origen, progresos y estado actual de toda la literatura.[5]

Ámbitos de interés

En la segunda mitad del siglo XX, y dentro de ciertas corrientes neoformalistas que lo caracterizaron, se dio en señalar como línea de actuación primordial del comparatismo literario el estudio (esto es, la descripción y explicación mediante una teoría y una terminología adecuadas) de las relaciones jerárquicas entre metatextos translingüísticos, usando para ello un modelo hipotético-deductivo y teniendo en cuenta que esas relaciones se establecen entre sistemas y subsistemas dominados por normas y tendencias.[6]

De igual modo, se insistió en la necesidad de abandonar una visión singularista de los textos literarios para pasar a integrarlos en el contexto del sistema de la comunicación literaria, esto es, para considerar, también, factores como las distintas condiciones de producción, recepción, etc. Los aspectos supranacionales de este sistema constituirían, en consecuencia, el objeto de estudio, debiéndose atender especialmente por tanto a la comparación desde el punto de vista de los efectos de los sistemas literarios sobre los lectores, de la condiciones de producción y recepción, etc.[7]

Así, el listado de materias objeto de interés podría incluir, entre otros, ítems del tipo de

  1. las influencias recíprocas entre las literaturas modernas;
  2. la relación de la literatura y otros ámbitos del saber;
  3. el estudio comparado de la métrica, de la estilística, de las metáforas y de la Poética;
  4. el análisis comparatista de las estructuras y los problemas de la traducción;
  5. el estudio de la influencia y de la imitación, de la recepción y el efecto;
  6. el análisis comparatista de la periodización histórico-literaria; la comparación de géneros, formas, temas; etc.[8]

La Literatura comparada prestaría atención, pues, tanto a los distintos trasfondos que comparten las distintas literaturas, tales como la impronta greco-latina en las literaturas europeas, el tratamiento diverso de los mismos temas y mitos literarios y la materialización de los géneros literarios, como a la imagen que se refleja en las distintas literaturas de culturas ajenas, mayoritarias o minoritarias, fijándose de forma especial, por ejemplo, en los relatos de viajes y en los procesos de traducción.

Asimismo, se subrayó en algunos trabajos la necesidad de adoptar una visión multiculturalismo que prestase atención a las demandas de grupos marginales o similares (minorías étnicas, feminismo...), algo que, en otro orden de cosas, ha comportado la problematización del concepto tradicional de canon.[9] El hecho es que invenciones ideológicas actaulistas han querido intervenir sobre formaciones teóricas axiológicamente muy elaboradas.

En resumen,[10] dos serían los grandes ámbitos de interés de la Literatura comparada:

  1. el estudio, en el contexto de la Historia de la literatura, de las interrelaciones entre las distintas literaturas y de estas con las demás artes y con el ámbito socio-cultural;
  2. el estudio comparado de obras concretas, o de estas bien con obras de otras artes,[11] bien con las ideas de la época en que la obra fue producida.

Ahora bien, aparte el modelo neoformalista procedente en último término del formalismo ruso y en particular de Tinianov a través del llamado polisistema, lo cierto es que la derivación postformalista condujo a las caracterizaciones socioculturales propias de la época, tratándose finalmente, pues, de una derivación de los diferentes sociologismos arraigados sobre todo en el mundo académico norteamericano y, a partir de éste, en diverso grado difundidos: ya sea el referido e inconsistente multiculturalismo o una concepción del canon como mera moda cultural sujeta al ideologismo de la llamada corrección política. En consecuencia, el siglo XXI ha comenzado por verse abocado a una refundación comparatística literaria que, curiosamente, ha debido comenzar por "descubrir" el origen clásico del propio método, recomponer la atención, entre otras cosas, hacia la denominada tradición clásica y replantearse propiamente una teoría de la universalidad con vistas al problema actual de la globalización[12] .

Other Languages