Lidia Gueiler Tejada

Lidia Gueiler Tejada
Lidia Gueiler Tejada.png

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56º Presidenta de Bolivia
16 de noviembre de 1979- 17 de julio de 1980
(gobierno constitucional interino)
Predecesor Alberto Natusch Busch
Sucesor Luis García Meza

Información personal
Nacimiento 28 de agosto de 1921
Bandera de Bolivia Cochabamba, Bolivia
Fallecimiento 9 de mayo de 2011 (89 años)
Bandera de Bolivia La Paz, Bolivia
Nacionalidad Boliviana Ver y modificar los datos en Wikidata
Religión Catolicismo Ver y modificar los datos en Wikidata
Partido político Partido Revolucionario de la Izquierda Nacionalista (PRIN)
Familia
Padres Raquel Tejada
Cónyuge Mareiriam Pérez Ramírez
Hijos Teresa
Información profesional
Ocupación Política, contadora
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Lidia Gueiler Tejada ( Cochabamba, 28 de agosto de 1921 - La Paz, 9 de mayo de 2011) fue presidenta de Bolivia desde 1979 a 1980 convirtiéndose en la primera y única mujer que ha presidido Bolivia y la segunda mujer en la historia de América Latina en asumir la presidencia de un país después de María Estela Martínez de Perón accediera a la presidencia de Argentina en 1974. Destacó por su lucha de las causas políticas y sociales, defensa de la paz y de la igualdad de sexos. A su muerte fue despedida como uno de los íconos de la recuperación del estado de derecho.[1]

Biografía

Su madre, Raquel Tejada, le había prohibido llorar de niña porque decía que «el llanto en Bolivia es una especie de deporte nacional que habría que empezar a eliminar».[3]

Se casó a los 19 años con el capitán Mareiriam Pérez-Ramírez, un soldado paraguayo apresado en Bolivia por la Guerra del Chaco con quien tuvo su única hija, Teresa. Cuando terminó la Guerra del Chaco, en 1935, se fue a vivir con su esposo a Asunción, donde nació su única hija, María Teresa. «Tengo una sola hija. Desde que estuvo en el colegio quedó interna. Como yo ya estaba separada del papá de ella, la dejé interna y me dediqué de lleno a la política y ella es la que sufrió las consecuencias».

Trayectoria política

Desde 1948 militó al Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) donde se implicó como dirigente femenina y de la juventud.

En 1951 participó en la huelga de hambre junto a otras 27 mujeres, en el Palacio de Justicia de La Paz para exigir la libertad de compañeros presos y confinados, la pacificación nacional y la anulación de las elecciones que había ganado Víctor Paz Estenssoro. Participó en la revolución de 1952. En 1953 fue secretaria del Consulado General de Bolivia en a Hamburgo y más tarde agregada civil en la misión diplomática a Bonn siendo finalmente nombrada embajadora.

En 1957, en representación del gobierno de Bolivia, asistió a la Reunión de Técnicas y Dirigentes de las Oficinas del Trabajo de la Mujer, que tuvo lugar en México.

Fue diputada en las legislaturas 1956-1960 y 1960-1964. En 1963 se unió al Partido Revolucionario de Izquierda Nacional (PRIN) fundado por Juan Lechín; militó en él hasta la década del setenta, cuando retornó a su partido de origen, el MNR. Fue exiliada a Santiago de Chile por el gobierno del general Barrientos Ortuño.

En 1953, fue acusada de conspirar para matar al presidente Víctor Paz Estenssoro. Después de esta acusación, fue diplomática en Alemania Occidental, Colombia y Venezuela. Fue diputada nacional entre 1956 y 1964. En 1963 fue una de las fundadoras del Partido Revolucionario de la Izquierda Nacional (PRIN). En 1978 integró el Frente Revolucionario de Izquierda, retornando al MNR al año siguiente, cuando fue elegida diputada por el departamento de La Paz, y en dicha ocasión fue presidenta de la Cámara de Diputados.

El 1 de noviembre de 1979, el general Alberto Natusch Busch derrocó al gobierno interino de Walter Guevara Arce mediante un sangriento golpe de estado. Como reacción, se produjo un levantamiento popular encabezado por la Central Obrera Boliviana (COB) que generó a su vez una violenta represión generalizada, incluyendo la Masacre de Todos Santos, donde la policía y el ejército asesinaron a más de 100 personas e hicieron « desaparecer» (o sea, encarcelaron y torturaron hasta la muerte) a 30 más. Quince días después (el 16 de noviembre de 1979), la resistencia popular obligó a Natush Busch a devolver el poder al Congreso que eligió a Gueiler como presidenta constitucional interina de la República, hasta las elecciones del 29 de junio del año siguiente ( 1980).

El 7 de junio de 1980, un coronel del regimiento de escolta presidencial Waldo Ballivián, llamado Estrada, intentó asesinar a Lidia Gueiler en la residencia presidencial. El coronel Estrada estaba en estado de embriaguez y trató de derribar a culatazos de fusil la puerta del dormitorio de la presidenta. Un ayudante de la jefa de Estado impidió que el militar matara a la señora Gueiler.[4]

Una semana antes de las elecciones, se realizó el atentado terrorista de derecha que hizo estallar en el aire el avión en el que viajaban varios líderes de la izquierdista Unidad Democrática y Popular (UDP) en campaña electoral. Contra lo esperado por los sectores golpistas, el ataque incrementó la popularidad del líder izquierdista, Hernán Siles (ex-MNR) en las elecciones. El 17 de julio de 1980, nuevamente se interrumpió el proceso democrático, cuando Lidia Guéiler fue derrocada y exiliada por Luis García Meza en un nuevo sangriento golpe de estado con la participación y el apoyo de las Fuerzas Armadas Argentinas (que estaban perpetrando una sangrienta dictadura cívico-militar [1976-1983]), para impedir la asunción de Hernán Siles.

Hasta antes de su muerte estaba retirada de la actividad política. Lidia Gueiler falleció el 9 de mayo de 2011 en la ciudad de La Paz a los 89 años de edad de un paro cardiorespiratorio.[5]​ El presidente de Bolivia Evo Morales Ayma acompañado también del vicepresidente Alvaro Garcia Linera asistieron a su velorio. El presidente Evo Morales dijo estar conmovido por la muerte de la ex presidenta Gueiler, a quien calificó como “luchadora por los derechos democráticos de los bolivianos”. y Pedro Montes, secretario ejecutivo de la Central Obrera Boliviana, lamentó la muerte de la ex presidenta y expresó a su familia sus condolencias por la irreparable pérdida de una “mujer de lucha”.

Recibió más de una veintena de distinciones, incluida la condecoración Andrés Bello.