Liceo de Costa Rica

Liceo de Costa Rica
Fachada Liceo de Costa Rica.jpg
Sigla L.C.R.
Alias Liceo
Lema Liceo de Costa Rica, lucharás, lucharás, triunfarás, triunfarás
Tipo Institución pública de enseñanza secundaria
Fundación 6 de febrero de 1887
Localización
Dirección Avenida 18, calles 7 y 9.
San José, Costa Rica
Academia
Estudiantes 1000 aprox.
Colores académicos Gris
Colores deportivos Rojo y Blanco
Sitio web
http://www.liceocostarica.com/
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El Liceo de Costa Rica es una institución educativa de enseñanza secundaria, fundada en 1887 por decreto presidencial. Fue declarada Benemérita de la Cultura Costarricense.

Historia

El Liceo de Costa Rica es una institución pública de enseñanza secundaria, fundado por vía de decreto el día 6 de febrero de 1887, en el periodo de presidencia del licenciado don Bernardo Soto Alfaro, como iniciativa del licenciado don Mauro Fernández Acuña, el cual estaba a cargo de la Secretaría de Instrucción Pública durante esa misma administración. El Liceo de Costa Rica es una Institución Benemérita de la Cultura Costarricense según Acuerdo 2510 del 6 de febrero de 1987 de la Asamblea Legislativa de Costa Rica y publicado en el Diario Oficial La Gaceta, edición 46 del 6 de marzo de 1987. Según el Libro del Centenario, en sus orígenes el Liceo era un establecimiento de enseñanza elemental y secundaria, y presentaba entonces dos niveles, el elemental, denominado Escuela Modelo con cuatro grados, a los que podían ingresar niños de seis o siete años, y el nivel colegial que a su vez estaba subdividido en la Sección Inferior (la cual comprendía tres años), y la Sección Superior, denominada también Gimnasio (la cual se explayaba a lo largo de un cuatrienio). Esta Sección Superior, presentaba cuatro diferentes ramas formativas: real o clásica, técnica, normal y comercial.[1]

Para dirigir al Liceo en sus inicios, el Gobierno contrató a tres educadores suizos: Luis Schönau, William Phillipin y Pablo Biolley. El señor Schönau fue nombrado director, y asumió también las cátedras de Filosofía y Pedagogía; él mismo fue el que importó desde el Liceo de Ginebra, el primer reglamento del Liceo de Costa Rica. Por su parte el profesor Phillipin tomó las clases de Geografía, Historia y Francés. Finalmente, don Pablo Biolley, quién poseía una vasta cultura humanística, se hizo cargo de las lecciones de Ciencias Naturales, latín y griego. Apoyándolos a ellos, el equipo docente se completaba con el cubano español Hildebrando Martí a cargo de Castellano, Literatura e Inglés; don Odilón Jiménez, prestigioso ingeniero civil de la época, se hizo cargo de la cátedra de Matemáticas; don José Astúa Aguilar fue profesor de Educación Cívica y Economía Política; don Tranquilino Chacón además de hacerse cargo de la Secretaría de la institución dirigió las clases de Contabilidad y Caligrafía, don Próspero Calderón impartía Dibujo, don Jesús Nuñez daba clases de Canto, mientras que don José Moreno adiestraba en el área de Gimnasia. Como maestros de las primeras secciones actuaron los señores Félix Pacheco, J. Marcelino Pacheco, Austregildo Bejarano, Ricardo Gómez, Emilio Ramírez, Guillermo Calderón y David Castro.[2]

El Liceo de Costa Rica se ubicó originalmente en en el mismo local en donde venía funcionando la Escuela Normal de Costa Rica la cual quedó formando parte del nuevo centro de estudios. Este local estaba situado en la antiguamente llamada Calle de la Universidad, actual Avenida Segunda, exactamente en la cuadra donde hoy se ubica la Caja Costarricense del Seguro Social. En estos locales se mantuvo el Liceo hasta el año 1902, fecha en la cual adoptó como sede los edificios actuales ubicados en la parte sur de la capital, los cuales se habían construido originalmente para albergar casas de corrección.[3]​ El inmueble que ocupa actualmente fue declarado Patrimonio Arquitectónico, Histórico y Cultural de la capital en 1981. Según Decreto Ejecutivo Nº 13129-C.

A lo largo del primer lustro de existencia, la organización académica se mantuvo sin cambios, mas en enero de 1892 se realizó una modificación significativa, al establecerse una bifurcación en los estudios secundarios relativa a dos áreas: Ciencias y Letras.[4]​ De esta forma, se continuaron dando cambios graduales en las siguientes cinco décadas, siempre enfocados a mantener la altísima calidad de la institución.

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