Leyes fundamentales de Israel

Las leyes fundamentales de Israel son textos de carácter constitucional aprobados por la Knéset (el Parlamento israelí) como capítulos de una futura Constitución,[1]​ después de que en la primera Kneset no se llegase a un acuerdo sobre la escritura formal de dicho documento.

Historia

Al declarar la independencia de Israel, se hizo la promesa de que se promulgaría una Constitución antes del 1 de octubre de 1948. Sin embargo, la presión de diversos grupos religiosos impidió que se realizará el proyecto. Muchos religiosos judíos se oponen a la Constitución porque piensan que la máxima ley nunca debe ser terrenal, pues las leyes básicas son la Torá, el Tanaj, el Talmud y el Shulján Aruj.

En 1949, la primera Knéset (Parlamento) pospuso los trabajos constitucionales. Desde entonces, no se han retomado y el Estado se rige por unas «leyes fundamentales» establecidas por dicho órgano legislativo que afectan a toda la estructura estatal.

El 13 de julio de 1950 el parlamentario Izar Harari propuso, en la decisión que lleva su nombre, que «la primera Knéset delega en la Comisión de Constitución, Ley y Justicia preparar una propuesta para una constitución nacional. La Constitución será construida capítulo por capítulo, de forma tal que cada uno de ellos se constituirá, por sí mismo, en Ley Fundamental. Los capítulos serán presentados ante la Knéset a medida que la Comisión finalice su trabajo y todos los capítulos juntos serán compilados en una Constitución nacional».

Los críticos de este sistema afirman que el mismo está sujeto a las mayorías que dominen en un determinado momento la Knéset, ya que, además, estas leyes no tienen que ser aprobadas por ningún referéndum. Sin embargo las mismas adquirieron un carácter supralegal a partir de la «revolución constitucional» iniciada por el juez Aaron Barak, de la Corte Suprema de Justicia.

La primera ley se promulgó en 1958 y regula y organiza el funcionamiento de la Knéset. De 1958 hasta 1992 se han establecido once leyes fundamentales. Ocho de ellas se refieren a las instituciones del Estado, pero una de ellas —la Ley Fundamental: Jerusalén Capital de Israel— se refiere al estatus de la ciudad de Jerusalén. Las últimas dos leyes promulgadas — Ley Fundamental: Libertad de ocupación y Ley Fundamental: Dignidad humana y libertad— protegen los derechos del individuo.