Leyes Fundamentales del Reino

Escudo de España entre 1938 y 1945.    Escudo de España entre 1945 y 1977.
Leyes Fundamentales del Reino
Fuero del Trabajo
Ley Constitutiva de las Cortes
Fuero de los Españoles
Ley del Referéndum Nacional
Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado
Ley de Principios del Movimiento Nacional
Ley Orgánica del Estado
Ley para la Reforma Política

Las Leyes Fundamentales del Reino fueron el conjunto de ocho leyes españolas que organizaban los poderes del Estado durante la dictadura franquista. Siete de ellas fueron promulgadas entre 1938 y 1967, completando el conjunto una octava, aprobada durante la Transición, en 1977, que con el mismo rango modificó el marco legislativo y permitió llevar a cabo la reforma política. Conjuntamente, sintetizaban los aspectos básicos del sistema político español de la época, análogamente a como lo suele hacer una constitución.

El franquismo concentraba todos los poderes en el jefe de Estado. Gran parte de las leyes procedían de tiempos anteriores al régimen, incluyendo las promulgadas por la Segunda República.

Fueron derogadas por la disposición derogatoria de la vigente Constitución.

Fuero del Trabajo

El Ministro de Acción y Organización Sindical, el falangista Pedro González-Bueno y Bocos, consigue la aprobación en 1938 de una ley intervencionista que regula la vida laboral y económica, concretamente en cuestiones relacionadas con la jornada laboral, las vacaciones, los salarios mínimos y los precios. Tales concesiones no eran otra cosa que regulaciones de la vida económica y estaban supeditadas al interés de la nación, de modo que aún reconociendo la iniciativa privada, el Estado la podría sustituir en dos ocasiones: cuando aquella fracasase o cuando lo exigiese el interés público.

Con una concepción entre católica y falangista, recibe influencia de la Carta di Lavoro italiana (1927), declarando cómo el trabajo no podía reducirse a mercancía ni a transacciones contra la dignidad del asalariado.

Sentaba las bases de la Seguridad Social, que el franquismo instauraría más tarde, a la vez que prometía dos conceptos novedosos: liberar a la mujer casada del taller y de la fábrica y a facilitar la propiedad del hogar, del terreno cultivado y también de la herramienta de trabajo. Sienta las bases del Sindicato Vertical que agrupa tanto a empresarios como a los asalariados: técnicos y obreros. Crea la Magistratura de Trabajo.

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