Ley del máximum general

La ley del máximum general (en lengua francesa loi du maximum général) fue una ley promulgada durante la fase más radical de la Revolución francesa que instituyó un máximo para precios, salarios y beneficios.

En una primera formulación, la votada el 4 de mayo de 1793, se estableció la tasa del precio de los granos ( cereales) para cada administración de departamento, en función del precio medio de los primeros meses del año y la situación de las reservas; así como visitas domiciliarias a cargo de los ayuntamientos y el derecho de requisa para aprovisionar los mercados de su circunscripción. Ante las reticencias de los dirigentes departamentales a la hora de aplicar la ley, se votó una segunda ley el 29 de septiembre de 1793 por la Convención Nacional.[1]

Precedentes

Los intentos de regular la vida económica y fijar precios máximos son muy antiguos. Diocleciano había proclamado un Edicto sobre Precios Máximos en el año 301. El concepto de precio justo era esencial en el pensamiento económico medieval. Mucho más recientemente, el sistema económico del mercantilismo propio del Antiguo Régimen era esencialmente un conjunto de medidas de intervencionismo estatal en economía, entre las que estuvo la fijación de los precios; especialmente la tasa del grano, cuya abolición era el propósito de las nuevas teorías económicas fisiócratas y liberales del siglo XVIII (y cuya aplicación en España -decreto de 1765- produjo el motín de Esquilache -1766-). Antes de la generalización de las nuevas ideas, con la Revolución liberal y el establecimiento de una sociedad industrial que reflejara los intereses de la nueva clase dominante (la burguesía) en el siglo XIX, el mantenimiento de un precio de los alimentos asequible para la mayoría de la población pobre era generalmente considerada una responsabilidad de las autoridades, en un concepto implícito en las reivindicaciones populares expresadas en motines de subsistencia y que E.P. Thompson ha denominado la economía moral de la multitud.

En el contexto de la Revolución francesa, que se había iniciado en 1789 en medio de las protestas populares por la carestía del pan, de la que se responsabilizaba al propio rey y a la reina (motejados como el panadero y la panadera); desde el 27 de septiembre de 1792 el ayuntamiento de París había fijado un máximum de precio para ciertos productos que podían venderse en esa ciudad. El 4 de mayo de 1793, la Convención extendió esta medida al conjunto del país con la loi du maximum (ley del máximum) para granos y harinas.[2]

El 26 de julio de 1793, la Convention votó, a instancias de Jean-Marie Collot d'Herbois, un decreto contra los acaparadores de géneros de primera necesidad, amenazándoles con la pena de muerte y confiscación de bienes.[1]

Other Languages
Deutsch: Maximumgesetz
français: Loi du maximum
русский: Максимум цен