Levantamiento de los bóxers

Levantamiento de los bóxers
BoxerSoldiers.jpg
Soldados bóxers en una fotografía de 1900
Fecha 2 de noviembre de 1900- 7 de septiembre de 1901
Lugar China
Casus belli Tratados desiguales, descontento ante las continuas invasiones occidentales y japonesa en la China de la débil Dinastía Qing
Resultado Victoria de la Alianza de las ocho naciones
Beligerantes
Alianza de las ocho naciones (ordenadas por contribución):

Bandera del Imperio de Japón Japón
Bandera de Rusia Rusia
Bandera de Reino Unido Reino Unido
Bandera de Francia Francia
Bandera de Estados Unidos  Estados Unidos
Bandera de Imperio alemán Alemania
Bandera de Italia Italia

Bandera de Imperio austrohúngaro  Imperio austrohúngaro
Sociedad de la justicia y la concordia
Flag of the Qing dynasty (1889-1912).svg Imperio Qing
Comandantes
Bandera de Reino Unido Sir Edward Seymour
Bandera de Imperio alemán Alfred Graf von Waldersee
Flag of the Qing dynasty (1889-1912).svg Ci Xi
Flag of the Qing dynasty (1889-1912).svg Yuan Shikai
Fuerzas en combate
49 255 en total 50 000-100 000 bóxers
70 000 soldados imperiales
Bajas
2500 soldados
526 extranjeros
Varios millares de chinos cristianos
Todos los boxers
20 000 soldados imperiales
Civiles +18 952
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El Levantamiento de los bóxers (義和團之亂 o 義和團匪亂), conocido en China como el «Levantamiento Yihétuán» ( chino tradicional: 義和團起義, chino simplificado: 义和团起义, pinyin: Yìhétuán Qǐyì, ‘los puños enhiestos’ o, literalmente: ‘los puños rectos y armoniosos’), fue un movimiento, iniciado en noviembre de 1899 y finalizado el 7 de septiembre de 1901, surgido en China contra la influencia foránea en el comercio, la política, la religión y la tecnología de los últimos años del siglo XIX. En agosto de 1900, cerca de 230 extranjeros, miles de chinos cristianos, un número desconocido (entre 50 000 y 100 000) de rebeldes, sus simpatizantes y otros chinos habían muerto en la revuelta y su represión.

Antecedentes

Guerras y tratados desiguales

En 1840 estalló la Primera Guerra del Opio entre el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda y China. Ésta y la Segunda Guerra del Opio fueron libradas debido a las disputas sobre el comercio del opio en China, en tanto la corte imperial de Pekín trataba de prohibir dicho tráfico. Los comerciantes británicos no pensaban renunciar al negocio de esta droga, que era cultivada en grandes extensiones en la India y exportada más tarde a todo el sureste asiático contando con la complicidad de funcionarios chinos corruptos. Tras la fácil derrota del mal equipado ejército chino, Gran Bretaña obligó al gobierno imperial a cederle la isla de Hong Kong a perpetuidad (a la que más tarde se agregaron la península e islas adyacentes), permitir las importaciones de opio y abrir una serie de puertos al comercio extranjero; todas estas condiciones eran manifiestamente agraviadoras para China y para la política de restricciones a los extranjeros que había seguido la Dinastía Qing.

En esa misma época, los franceses, rusos y japoneses comenzaron a aumentar su influencia sobre China. Debido a su inferioridad económica y militar, la dinastía Qing fue obligada a firmar numerosos acuerdos que serían conocidos como los «Tratados Desiguales». Dentro de éstos se incluyen el Tratado de Nankín ( 1842), el Tratado de Aigun ( 1858), el Tratado de Tianjin (1858), la Convención de Pekín ( 1860), el Tratado de Shimonoseki ( 1895) y la segunda Convención de Pekín ( 1898).

En el año 1895 China fue severamente derrotada en una guerra contra Japón. El enfrentamiento, particularmente violento, se saldó con la pérdida de las islas Pescadores y Formosa, además del pago de fuertes indemnizaciones y concesiones comerciales a los vencedores. Todo esto se tradujo en una importante crisis económica en todo el país, así como en una humillación nacional ante una nación vecina que se había occidentalizado velozmente.

Panfleto antioccidental impreso en 1899, durante la rebelión de los bóxers.

Movimiento antioccidental

Los tratados firmados con las potencias europeas y con Japón fueron considerados fuertemente injustos por muchos chinos, creciendo así su odio hacia los foráneos así como su desaprobación hacia el gobierno imperial, cuyo prestigio había quedado muy disminuido con las severas derrotas militares ante Reino Unido en 1840 y más recientemente con la guerra de 1895 con el Japón, las cuales no solamente implicaban el pago de enormes indemnizaciones a los vencedores sino además la pérdida de territorios.

Tales fracasos, unidos a la pérdida de ingentes cantidades de territorio sin apenas discusión (Hong Kong, Formosa, Corea, la región del Amur, la isla de Sajalín, partes de Mongolia exterior y Asia Central, etc.) causaron una fuerte conmoción en el pueblo, hasta entonces inmerso en la idea ficticia de una superioridad absoluta del Estado chino frente a unos «bárbaros» extranjeros a los que se despreciaba.

La propia Dinastía Qing había alimentado durante décadas la idea de la «superioridad» del Imperio Chino frente a los foráneos, calificados despectivamente como «bárbaros», pero las graves derrotas de 1840 y de 1895, junto con la intervención militar de Francia y Reino Unido en 1854 (que llegó a invadir y saquear la propia Pekín) mostraban a muchos funcionarios que la ideología de la corte imperial estaba muy alejada de la realidad, y que el atraso tecnológico y económico de China la convertía en presa fácil de las ambiciones extranjeras. No obstante, esta situación también generó un silencioso pero firme rechazo de algunos intelectuales a toda la cultura foránea y a la propia presencia de extranjeros en China, acusando a la corte imperial de debilidad ante esta situación; pronto comenzaron a cundir los rumores sobre crímenes realizados impunemente por los extranjeros, ante los que el sumiso emperador prefería ignorar.

La masiva llegada de misioneros cristianos occidentales tras la derrota china también causó fricciones con la Iglesia católica y con el protestantismo, en tanto los sectores más tradicionalistas los acusaban de trastornar la cultura china y de atentar contra el carácter nacional del país, mientras los chinos que aceptaban tales influencias eran condenados como traidores. En Guizhou, las autoridades locales manifestaron su desconcierto ante la visión de un cardenal católico que era transportado en una litera con la decoración propia de un gobernador regional. Todas estas desconfianzas desembocaron en numerosos brotes de desobediencia civil en gran parte del país a finales del siglo XIX, registrándose agresiones contra extranjeros y contra chinos convertidos al cristianismo.

El levantamiento popular fue impulsado por un grupo conocido como los Yihetuan o ‘puños rectos y armoniosos’ (義和拳, llamados bóxers —‘ boxeadores’— por los ingleses, en referencia al ritual de artes marciales que practicaban porque según ellos les hacía inmunes a las armas), un grupo que se opuso inicialmente a la dinastía manchú de los Qing pero más tarde se reconcilió con ella y se concentró en el norte del país, donde las potencias europeas habían comenzado a exigir concesiones territoriales, ferroviarias y mineras. En noviembre de 1897, el Imperio Alemán respondió a la muerte de dos misioneros en la provincia de Shandong apoderándose del puerto de Qingdao. Al mes siguiente, una escuadra rusa tomó posesión de Lüshun, en el sur de Liaoning. Reino Unido y Francia les siguieron, tomando posesión de Weihai y Zhanjiang, respectivamente.

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