Lepra

Lepra
Leprosy thigh demarcated cutaneous lesions.jpg
Lesiones de la lepra en la piel
Clasificación y recursos externos
EspecialidadInfectología
CIE-1030
CIE-9030
OMIM246300
DiseasesDB8478
MedlinePlus001347
MeSHC01.252.410.040.552.386
Wikipedia no es un consultorio médico Aviso médico 

La lepra es una enfermedad infecciosa, aunque no muy contagiosa, de nula transmisibilidad cuando está debidamente tratada, aunque los pacientes que no reciben tratamiento (o cuando éste es inadecuado) sí constituyen una fuente de contagio, debido a que pueden desarrollar una respuesta inmune insuficiente para contener la infección:[2]

Historia

La lepra fue históricamente incurable, mutilante y vergonzosa.

Se sabe que afecta a la humanidad desde hace al menos 4000 años, cuando en 2009, en una excavación arqueológica llamada Balathal (Rayastán, al noroeste de India), se encontraron en lo que había sido un asentamiento (chozas de piedra y ladrillos de barro, y donde cultivaban la cebada) los restos óseos de un varón adulto de unos 30 años de edad con muestras de haber padecido esta enfermedad y no haber recibido ningún tipo de tratamiento para curarla. Dichos restos estaban enterrados en ceniza de estiércol de vaca dentro de un recinto de piedra de paredes gruesas en los límites de dicho asentamiento. La datación por radiocarbono indicó que el esqueleto fue enterrado entre el 2500 y el 2000 a. C.[4]

La siguiente evidencia más antigua de la lepra era un esqueleto egipcio del siglo II a. C.[4]

Durante la Edad Media, los que padecían esta enfermedad llevaban unas pequeñas tablas en la mano, llamadas tablillas de San Lázaro, las cuales al golpear entre sí avisaban a la gente de su paso. San Lázaro es el santo de los leprosos y los mendicantes.[5]

Referencias literarias

2000 a. C., India

La primera mención de la lepra ―así como su cura ritual mediante plegarias― aparece con el nombre de kilasa (‘mancha blanca en la piel’) en el texto hinduista Átharva-veda (1, 23), de fines del II milenio a. C.[7]

1512 a. C., Israel

Hacia el siglo XV a. C., en Levítico (libro del Antiguo Testamento) se menciona que los kohen (sacerdotes del orden de Aaron) estaban obligados a saber reconocer a un metzora, es decir, un varón atacado de una enfermedad llamada tzara’at. Esta enfermedad traducida como lepra no tiene nada que ver con la causada por el bacilo de Hansen, sino que era una enfermedad espiritual que afectaba al cuerpo. El síntoma era una mancha blanca en los pelos de la piel acompañada de una llaga. La misma se producía cuando alguien hablaba mal de otra persona, lo que es llamado Lashon Hará o la Lengua Mala, y entonces Dios le enviaba a esa persona esta enfermedad exclusivamente a la gente de su pueblo Israel, lo que no ocurría con quienes no seguían a Dios (salvo en el caso de Naaman). Como quien hablaba mal de otro producía alejamiento entre las personas es que la cura que le daba el Kohen Gadol (Sumo Sacerdote) era alejarse del campamento durante siete días, lo que se llama “medida por medida”, o sea quien alejó a la gente hablando mal de otros ahora debía alejarse. La intención es que meditara en su conducta en soledad. Al volver debía ofrecer un sacrificio y realizar una mikve, o baño de purificación.

En Números 12:10 observamos esta situación en Myriam o María por hablar mal de su hermano Moisés. Dios hace recaer la lepra sobre ella y debe alejarse siete días del campamento, luego de esto queda sana. Esta suerte de lepra se extendía también a la casa de quien cometía Lashon Hará en el sentido que todo lo que hablamos mal sobre otras personas afecta a los que viven y hasta a las paredes de la casa.

Levítico 13 y 14 hablan de las instrucciones de Dios sobre esta enfermedad espiritual:

Yahweh les dijo a Moisés y a Aarón:
34 Cuando hayas entrado en la tierra de Canaán, la cual yo te doy en posesión, y pusiera yo plaga de lepra en alguna casa de la tierra de tu posesión,
35 Vendrá aquel cuya casa fuera suya, y dará aviso al sacerdote, diciendo: «En mi casa ha aparecido algo como plaga».
36 Entonces mandará el sacerdote, y despejarán la casa antes la cual el sacerdote entre a mirar la plaga, para que no se contamine todo lo que estuviera en la casa. Y después el sacerdote entrará a reconocer la casa.

Levítico 14, 34[8]

Yahweh les dijo a Moisés y a Aarón:
44 Leproso: es inmundo. Y el sacerdote lo declarará luego «inmundo»: en su cabeza tiene llaga.
45Y el leproso en quien hubiera llaga llevará vestidos rasgados y la cabeza descubierta, y embozado deberá pregonar: «¡Soy inmundo! ¡Soy inmundo!».46 Todo el tiempo que la llaga estuviere en él, será inmundo; estará impuro, y habitará solo; fuera del campamento será su morada.

Levítico 13, 45[9]

Actualmente esta enfermedad no existe como tal desde la destrucción del templo de Jerusalén.

300 a. C., India

Otra mención a la lepra aparece en el tratado médico Súsruta-samjita (Benarés, siglo III d. C.).[10]


22. Se debe considerar curable un caso de lepra que aparezca en una persona prudente y discreta, y que se limite sólo a su suero (tuaka), carne y sangre. En los casos donde la enfermedad ha invadido la grasa, el único remedio es un tratamiento meramente paliativo. En el caso de que el veneno haya penetrado en alguno de los órganos restantes, el leproso debe ser abandonado como incurable.
23-24. Los sabios sostienen que a veces un hombre es maldecido con esta enfermedad ―mediante la retribución divina― por haber matado a un sacerdote (brahmán), a una mujer o a un familiar, así como por haber realizado actos de impiedad. La lepra volverá a atacar en su siguiente nacimiento a un hombre en caso de que haya muerto de lepra. La lepra no curada es la enfermedad más dolorosa y problemática.
25. Un leproso eliminará esta enfermedad si observa una dieta adecuada, una conducta intachable, si practica toda clase de penitencias expiatorias (como dar dinero a los sacerdotes brahmanes) y si recurre a los medicamentos adecuados. Él obtendrá un estatus elevado después de la muerte.
26. La lepra es una enfermedad muy contagiosa. El contagio se produce seguramente por tener relaciones sexuales con un leproso, por el contacto con el aliento de un leproso, por el contacto físico, por comer o beber del mismo recipiente donde comió o bebió un leproso, por dormir en una cama donde durmió un leproso, por usar una ropa que fue usada por un leproso, por ponerse un ungüento que fue tocado por un leproso, por ponerse una guirnalda de flores que previamente estuvo en contacto con un leproso. Así se contagian todas las enfermedades relacionadas con la influencia de planetas malignos o debido a los pecados cometidos, como la lepra, la fiebre, la tuberculosis y la oftalmia.

Súsruta-samjita, capítulo «Nidana-sthanam», 5, 22-26[11]

Sin embargo, todavía en 1998, La enciclopedia Cambridge de paleopatología humana afirmaba: «El Sushruta-samhita de la India describe muy bien la condición patológica, e incluso ofrece sugerencias terapéuticas».[12]

Siglo XX

La lepra siguió siendo estigmatizante durante siglos.

Todavía en 1909, en España se decretó ―por demanda de la Sociedad de Patologías Exóticas― «la exclusión sistemática de los leprosos» y su "reagrupamiento" en leproserías como medida esencial de profilaxis.

El estigma social que se asoció con las formas avanzadas de lepra continúa en muchas regiones, y sigue siendo el mayor obstáculo para los tratamientos precoces.

En 1995, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estimaba que entre dos y tres millones de personas en todo el mundo estaban en situación de discapacidad permanente por lepra.[13]

Las cuarentenas forzadas, o segregación de pacientes, constituyen medidas innecesarias y no éticas. Se mantienen leproserías[14]​ en los siguientes países: Brasil,[31]

Actualmente se sabe fehacientemente que muchas de las personas que fueron segregadas en esas comunidades, como presuntos leprosos, en realidad padecían sífilis[32]​ (que sí es altamente contagiosa).

La última leprosería de Europa Occidental es el Sanatorio de Fontilles, que se encuentra en Vall de Laguar (provincia de Alicante, España).

Other Languages
Afrikaans: Melaatsheid
Akan: Kwata
العربية: جذام
অসমীয়া: কুষ্ঠ
asturianu: Llepra
azərbaycanca: Cüzam
تۆرکجه: جوزام
беларуская: Лепра
беларуская (тарашкевіца)‎: Лепра
български: Проказа
বাংলা: কুষ্ঠ
བོད་ཡིག: མཛེ་ནད།
brezhoneg: Lorgnez
bosanski: Lepra
català: Lepra
Mìng-dĕ̤ng-ngṳ̄: Bâng-lâi
čeština: Lepra
kaszëbsczi: Trąd
Cymraeg: Gwahanglwyf
Deutsch: Lepra
Thuɔŋjäŋ: Abïl
डोटेली: कुष्ठरोग
ދިވެހިބަސް: ޖުޒާމު ބަލި
English: Leprosy
Esperanto: Lepro
eesti: Leepra
euskara: Legenar
فارسی: جذام
suomi: Lepra
Võro: Pital
français: Lèpre
Gaeilge: Lobhra
galego: Lepra
ગુજરાતી: રક્તપિત
עברית: צרעת
हिन्दी: कुष्ठरोग
hrvatski: Guba
magyar: Lepra
Bahasa Indonesia: Penyakit Hansen
Igbo: Ekpenta
Ido: Lepro
íslenska: Holdsveiki
italiano: Lebbra
日本語: ハンセン病
ქართული: კეთრი
қазақша: Алапес
ಕನ್ನಡ: ಕುಷ್ಠರೋಗ
한국어: 나병
kurdî: Belweşîn
Кыргызча: Лепра
Latina: Lepra
lingála: Maba
lietuvių: Raupsai
latviešu: Lepra
Baso Minangkabau: Kusta
македонски: Лепра
മലയാളം: കുഷ്ഠം
монгол: Уяман
मराठी: कुष्ठरोग
Bahasa Melayu: Penyakit kusta
မြန်မာဘာသာ: အနာကြီးရောဂါ
नेपाली: कुष्ठरोग
Nederlands: Lepra
norsk nynorsk: Lepra
Sesotho sa Leboa: Lephera
Chi-Chewa: Khate
occitan: Lèpra
Oromoo: Qurcii
ଓଡ଼ିଆ: କୁଷ୍ଠ
ਪੰਜਾਬੀ: ਕੋਹੜ
polski: Trąd
پښتو: جذام
português: Lepra
Runa Simi: Lliqti unquy
română: Lepră
русский: Лепра
संस्कृतम्: कुष्ठरोगः
саха тыла: Араҥ
sicilianu: Lebbra
Scots: Liprosy
سنڌي: ڪوڙهه
srpskohrvatski / српскохрватски: Lepra
සිංහල: ලාදුරු
Simple English: Leprosy
slovenčina: Malomocenstvo
slovenščina: Gobavost
chiShona: Maperembudzi
српски / srpski: Лепра
SiSwati: Bulephelo
Sesotho: Lepera
Basa Sunda: Lépra
svenska: Lepra
Kiswahili: Ukoma
தமிழ்: தொழு நோய்
Tagalog: Ketong
Türkçe: Cüzzam
Xitsonga: Nhlokonho
українська: Проказа
اردو: جذام
oʻzbekcha/ўзбекча: Moxov
Tiếng Việt: Phong cùi
Winaray: Sanla
isiXhosa: Iqhenqa
Yorùbá: Ẹ̀tẹ̀
中文: 麻风病
Bân-lâm-gú: Bâ-hong
粵語: 麻瘋