Lenguas de Italia

Grupos lingüísticos de Italia en la actualidad.
Comunidades reconocidas por el Estado italiano como minorías lingüísticas históricas.[1]

El idioma italiano es el idioma oficial de Italia, que es una lengua neolatina que precisamente es la variante literaria del dialecto florentino de la lengua toscana.

En el territorio de la República italiana se hablan no sólo lenguas romances, sino también lenguas germánicas, lenguas eslavas, griego y albanés.

La lengua oficial del Estado italiano desciende históricamente del Toscano literario, cuyo uso se inició con los grandes escritores Dante, Petrarca y Bocaccio hacia el 1300 y siguió evolucionando históricamente hasta llegar al Italiano común. La lengua italiana era hablada sólo por una minoría en el momento de la unificación política del Reino de Italia en el 1861, pero se difundió enseguida gracias a la educación obligatoria y a la determinante contribución de la reciente televisión, que han aumentado la cantidad de italianos que tienen al Italiano como lengua materna.

Según un estudio reciente el 44% de los italianos hablan de modo exclusivo o prevalente el italiano, un 51% lo alterna con un dialecto u otra lengua y un 5% habla exclusivamente un dialecto u otro idioma distinto del italiano.[2]

Historia

Antiguas lenguas de Italia

Desde la prehistoria en la actual Italia se hablaron multitud de lenguas diferentes, gran parte de ellas pertenecientes a la familia indoeuropea, especialmente a la rama itálica, subdivididas a su vez en las lenguas osco-umbras (como el umbro, el osco o el picénico) y las lenguas latino-faliscas, como el falisco, y el latín. También se hablaban otras lenguas pertenecientes a la rama indoeuropea: algunas lenguas paleobalcánicas, como el venético y el mesapio, relacionada esta última con las lenguas ilirias, y en la región norte el lepóntico y algunos dialectos de galo, pertenecientes las dos a la rama celta.

Asimismo, con estas lenguas coexistían otras de origen no indoeuropeas, destacando el etrusco, pero también el rético (relacionado posiblemente con el anterior), el antiguo ligur,[3] el Piceno de Novilara, el elimio (el cual se discute si era o no indoeuropeo), el sicano y el sículo (posiblemente indoeuropeo). En las islas de Cerdeña y Córcega se hablaba una lengua autóctona del lugar, el nurago.

Debido a la colonización púnica y griega, también eran habladas las lenguas púnica y griega en el sur de Italia y en Sicilia y Cerdeña.

Con el auge de la cultura romana, el latín se acabó imponiendo a todas las demás, originando posteriormente las lenguas romances, y dentro de Italia, las actuales lenguas allí habladas.

Origen de las lenguas de Italia

Distribución de los adstratos longobardo y bizantino en la alta edad media de la península italiana.

Muchas de las regiones de Italia tenían ya diferentes sustratos lingüísticos antes de que los romanos conquistaran Italia: el norte de Italia tenía un sustrato celta (esta parte de Italia era conocida como Gallia Cisalpina), un sustrato ligur o un sustrato veneciano. El centro de Italia tenía sustrato etrusco y el sur de Italia sustrato itálico o griego.

Debido a la separación histórica en muchos pequeños estados y a su colonización por parte de las potencias extranjeras (especialmente Francia, España y Austria), separación que iba desde la caída del Imperio romano de Occidente hasta la Unificación de Italia en 1861, ha habido una amplia oportunidad para la diversificación lingüística.

Sin embargo los Estados sometidos utilizaban como lengua oficial el idioma de las potencias extranjeras y los Estados independientes (como por ejemplo la Ciudad del Vaticano) siguieron manteniendo el Latín como el idioma oficial. Raramente se usaban las lenguas vernáculas para los documentos oficiales y normalmente la gramática de estas no estaba normalizada. Las personas que podían escribir, en privado, usaban su lengua como manera informal de escribir notas, como por ejemplo Leonardo da Vinci, que sin embargo, utilizaba el latín para publicaciones más importantes.

La cuestión de sintetizar los dialectos existentes en un Italiano estándar era la meta principal en la vida de Alessandro Manzoni, que luchó por construir un idioma nacional basado principalmente en el toscano, que había ganado prestigio desde que Dante Alighieri lo utilizara para escribir la Divina Comedia.

Por lo tanto sería un error para utilizar la expresión "dialectos del italiano", puesto que no derivaron del italiano, sino del latín vulgar: era italiano el derivado de esos dialectos y no al contrario.

Los dialectos siguieron siendo el habla más común entre la población italiana hasta la década de los 50. A partir de ese momento el italiano estándar empieza a ser aceptado gradualmente como la lengua nacional debido a su cada vez más común uso en la literatura. Hasta la segunda guerra mundial las clases más bajas, que no podían costearse una educación, siguieron hablando sus propios dialectos. Probablemente fue este período cuando se dejó de usar dialectos en público, puesto que era una muestra de bajo estatus social.

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