Lenguas de Filipinas

Idioma tagálog.
Idioma cebuano (sugbuanon).
Idioma samareño (waray-waray).

En Filipinas se hablan más de 170 lenguas, casi todas del grupo filipino dentro de la familia austronesia. Solamente dos de ellas, el filipino o tagalo (una variante de facto del tagalo) y el inglés son oficiales en todo el país.

Además del tagalo, que es el idioma de la capital, Manila, y de la isla de Luzón, coexisten más de 170 lenguas autóctonas de origen malayo-polinesio (en particular la mayor parte de lenguas de Filipinas de origen austronesio parecen constituir un grupo filogenético llamado grupo filipino). Las más importantes por número de hablantes en el país son:

Se hablan otras lenguas minoritarias por influencia de comunidades de inmigrantes y motivaciones históricas, como español, chabacano (mezcla de español con lenguas autóctonas de Filipinas), chino, árabe, japonés, malayo, coreano y algunas lenguas indostánicas.

El español

El español hace algunas décadas que cesó como primera lengua, salvo por lo que respecta a algunas docenas de familias mestizas terciadas y de origen español en su gran mayoría. Como segundo o tercer idioma es todavía hablado por bastantes personas de la tercera edad. El chabacano, es una lengua criolla española hablada por 700.000 personas en las provincias de Zamboanga, Zamboanga del Norte, Zamboanga Sibugay, Zamboanga del Sur, Basilán, Cavite, Cotabato, Davao y Tawi-Tawi.

En 1593 se funda la primera "gaceta" o periódico en español. Una gran porción de la historia colonial de las Filipinas se escribe en español hasta bien entrado el siglo XX. Muchos títulos de tierras, contratos, periódicos y literatura, e incluso nombres propios y apellidos todavía se redactan en español. Hay aproximadamente 5.000 raíces españolas en tagalo y alrededor de 6.000 raíces españolas en bisayo y otros dialectos.

El número de hablantes con capacidad de comunicación en español varía según las fuentes; algunas lo elevan a cuatro millones, mientras que otras, más pesimistas, lo sitúan en solo unos millares. En efecto, el número de hablantes nativos de español ha decaído desde mediados del siglo XX debido a la sistemática política de deshispanización llevaba a cabo por el sistema colonial norteamericano, el cual perpetró genocidios durante la guerra filipino-estadounidense y mediante bombardeos indiscrimados sobre la población hispanofilipina de Manila durante la segunda guerra mundial. No obstante, en los últimos tiempos se observa un ascenso del español como segunda lengua de la educación, al tiempo que su difusión se promueve también en diversos medios como seña nacional de la identidad filipina. Desde el Gran Manila, y a nivel nacional, la emisora radiofónica "Sabor Latino" emite 24 horas en español. Asimismo, hay que contar las emisoras locales que en Mindanao transmiten en chabacano. Hay todavía miembros de la comunidad mestiza hispano-filipina que utiliza el español como lengua del hogar. Muchos de ellos, residentes en el extranjero, también la mantienen. Más aún, se están registrando casos de una nueva, pero de momento reducidísima, generación de hispanizantes que, a pesar de no ser hispanohablantes nativos, están educando en casa a sus hijos en español.

Filipinas ha contado desde el siglo XVI con prensa nacional publicada en español de manera prácticamente ininterrumpida, siendo la última en desaparecer en el 2009 el semanario "Nueva Era", fundado el 12 de octubre de 1935 por don Emilio Inciong, y siendo su director desde 1985 el coordinador de la RAE filipina el Sr. D. Guillermo Gómez Rivera, entidad hermana de la RAE de la lengua.

No han faltado literatos filipinos que optaron por el español como lengua literaria. Entre ellos destaca sobre todo el padre de la patria filipina, José Rizal y Mercado, y tras él todos cuantos recibieron el premio Zóbel, instituido para premiar la creación literaria en español. Entre estos se cuentan a Guillermo Gómez Windham, Evangelina Guerrero, Adelina Gurrea, Jesús Balmori, Enrique Fernández Lumba; últimamente, Edmundo Farolán, escribe cuento y poesía desde Canadá. El premio ha quedado en suspenso a principios del s. XXI, si bien los patrocinadores no descartan volverlo a relanzar.

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