Lenguas amerindias

Lenguas amerindias
Distribución geográficaAmérica
Hablantes~40 millones
Filiación genéticaNostrático (?)
SubdivisionesAmerindio septentrional
Amerindio meridional
Véase también
Idioma - Familias - Clasificación de lenguas

El conjunto de las lenguas amerindias es una controvertida propuesta de familia de lenguas, más exactamente una macrofamilia, propuesta por el lingüista Joseph Greenberg para la clasificación de las lenguas indígenas de América, obtenido por medio de su método de comparación léxica masiva (las otras dos familias son las más aceptadas lenguas na-dené y las lenguas esquimo-aleutianas). Estas tres agrupaciones representarían tres olas migratorias distintas de acuerdo con la propuesta de Greenberg, la primera de las cuales correspondería al pueblo amerindio, también llamado paleoamericano o paleoindio por los estudiosos de la América precolombina. Todas las lenguas excluidas de las familias Na-Dené y esquimo-aleutiana forman parte de la macrofamilia amerindia. Esta clasificación fue publicada en su controvertido libro Languages in the Americas (1987).

Las lenguas amerindias se hablaban desde lo que conocemos como Canadá hasta la zona meridional de Sudamérica hasta la llegada de los europeos al Nuevo Mundo, que impusieron las lenguas indoeuropeas, dominando el inglés, el español y el portugués.

Introducción

La propuesta de Greenberg es generalmente descartada por histórico-lingüistas por dos razones:

  • El método de la comparación léxica masiva es célebre porque no permite distinguir las similitudes originadas por una relación histórica entre determinados idiomas y porque no ofrece medios de distinción entre similitudes por contacto histórico y por común descendencia.
  • Los datos con los cuales se realizó el estudio incluyen un gran número de errores. Los expertos que han revisado los fallos relativos a las lenguas en las cuales son expertos estiman por lo común que cerca de la mitad del mismo conjunto es incorrecto. En algunos casos, el conjunto de datos completo es erróneo.

Existe un problema aún mayor. El autor utilizó fuentes oscuras o muy antiguas, sin adecuarse a los estándares académicos. Por ejemplo, no ofreció citas de los datos empleados por lo que resulta casi imposible verificarlos. Frecuentemente para cada familia Greenberg y Ruhlen escogen una lengua concreta donde ven mayor parecido léxico, en lugar de reconstruir adecuadamente la protolengua de la familia en cuestión que sería un procedimiento más seguro, para las grandes familias dado el elevado número de lenguas resulta fácil encontrar una palabra que muestre por azar mayor parecido, por esa razón la comparación léxica practicada por estos autores ha sido muy criticada.


Hablantes

En los últimos 500 años se ha producido una desaparición de dichas lenguas, estimándose que hoy en día se reducen a 600 lenguas habladas por 18 millones de personas , lo cual supone una media de 30.000 hablantes por lengua . Sin embargo, la distribución real del número de hablantes por cada lengua no es homogénea, ya que tan solo 17 de estas lenguas constituyen el 90% de la población amerindia, con más de 100.000 hablantes. Por otro lado, las lenguas indias norteamericanas están muy cercanas a la extinción, dado que los jóvenes tienden a hablar el inglés. Hoy en día el quechua es la lengua amerindia más hablada, con 7 millones de hablantes en Perú, Ecuador, Bolivia y Colombia .El guaraní es el segundo más hablado con 3 millones en Paraguay, Brasil y Argentina .Otras lenguas importantes son la aimara, el náhuatl, el azteca y el quiché.

Evidencia en favor de la hipótesis amerindia

La hipótesis amerindia, consistente en la afirmación de que las lenguas indígenas americanas, excepto las eskimo-aleutianas y las na-dené, constituyen una unidad filogéntica bien definida ha encontrado apoyo sobre todo entre los discípulos de Greenberg. Merritt Ruhlen, por ejemplo, ha intentado proporcionar más evidencias en favor de esta controvertida hipótesis.[1]

La hipótesis lingüística de Greenberg desarrollada mediante la comparación léxica masiva se sustenta en otra hipótesis: la del origen común de los amerindios, demostrado en los estudios genéticos y las comparaciones dentales, que expuso con Christy Turner y Stephen Zegura.[2]

Ruhlen se muestra escéptico ante la idea de que las lenguas americanas se dividan en nada menos que unas 200 familias entre las que no pueda probarse ninguna afinidad.[6]

Getting down to brass tacks, how in the Hell are you going to explain general American n- 'I' except genetically? It's disturbing, I know, but (more) non-committal conservatism is only dodging, after all, isn't it? Great simplifications are in store for us.

La siguiente es una selección de pronombres singulares amerindios de varias lenguas, mostrando el patrón señalado por Trombetti de abundancia de na en la primera persona y de ma en la segunda persona[8]​ (obsérvese también la recurrencia del ya en primera persona):

Lengua Familia 'yo' 'tú' 'él'
Náhuatl[9] Uto-azteca na ta ya
Kiliwa[10] Yumana ñap may ñipáa
Karok (aislada) na 'im 'um
Quechua Quechua noqa qam pay
Aimara Aimara naya juma jupa
Mapuche[11] (aislada) iñche eymi fey
Maya[12] Mayense kin, in teech leti'
Mixteco[13] Otomangue saña, na ye'e da
Ojibwa[14] Álgica niin giin wiin
Wichí[15] Mataguaya n’lham am lham
Yine Arahuaca -no pɨ- wal'a
Hup[16] Makú 'ãh m tɨ́h
Muisca Chibcha hycha mue/m-/ma- asy
Toba Guaicurú ayim 'am -maji
Siona Tucana mɨ̃'ɨ̃ p'ak'o
Cheroqui[17] Iroquesa a-ya ni-hi a-tsv-ya-i
Chácobo Pano ɨa mi-a ha-a
Tacana Tacana yama miada toaweda
Ona Chon y-ah m-ah
Yanomami Yanomami ya wa a
Apalaí Caribe onu omoro toiro

Para las hipotéticas macrofamilias amerindias, se han propuesto los pronombres para primera y segunda persona. En la siguiente tabla de Ruhlen[18]​ figuran los pronombres singulares que están muy extendidos; pero si están precedidos por un asterisco son reconstrucciones. Cuando se considera que hay más de una raiz, estas están separadas con una barra (/) y las formas alternativas de la misma raíz se separan con un guión (-):

Macrofamilia 'yo' 'tú'
Almosano (álgico, kutenai, wakash, salish) *ne- *ke-
Keresiux (macrosiux, keres) hinʊ / iʔi ʔīs - híṣu
Penutí nV / ʔi - hi ma - mi / wiʔš
Hokana na ma - mi / ika - hik / p-
Amerindio central (azteco-tañoana, otomangue) nV ma - mu
Macro-chibcha na / hi - i ma - mo / pe - pa - bo
Macro-paez na / i paje - bü
Andino na / hi - i ma - mi / p- - bi
Macro-tucano hi - yi ma - mi
Ecuatorial nV / hi - he - yi - e ma - mi / pi - pa
Macro-caribe (caribe, andoque, bora-witoto, yagua) awe - owi ama - amoro
Macro-pano (pano-tacanas, mataco-guaicurúes, lule-vilela) nV / i - e - ye mi - am
Macro-ye nV / he - i ma - ama / *ka - qa - aki

Campbell (1979, 1997) critica que se escoja arbitrariamente entre las lenguas de una familia, porque dado elevado número de lenguas en una familia siempre resulta más fácil encontrar parecidos al azar de una muestra grande que si se restringe rigurosamente la elección a las formas reconstruidas para la protolengua mediante el método comparativo. Además Greenberg y Ruhlen no siempre escogen las mismas formas del pronombre si no que en ocasiones consideran las formas libres, en ocasiones los posesivos y en ocasiones las marcas de persona en el verbo eso aumenta todavía más la libertad de elección y las posibilidades de cometer un error de tipo II.

Críticas contra la hipótesis amerindia

La hipótesis amerindia no ha recibido, como se ha mencionado anteriormente, aceptación general por parte de los lingüistas que trabajan en lingüística histórica. El rechazo es particularmente notorio entre los especialistas en lenguas autóctonas americanas,[20]​ Esta técnica generalmente se considera inapropiada porque es incapaz de distinguir las semejanzas debidas al azar de las semejanzas debidas a un parentesco histórico genuino, y por tanto los resultados basados en ella se consideran inconcluyentes.

Además de estas críticas generales, varios autores han señalado un gran número de errores particulares a la hora de citar los datos: formas erróneas, glosas equivocadas, segmentación morfológica injustificada, equivocación de los nombres de las lenguas y mención de formas completamente espurias.[21]​ Los expertos que en revisado los datos respecto a las lenguas que conocen típicamente consideran que existe un 50% de las formas citadas contienen algún tipo de error. En algunos casos, el 100% de los datos son erróneos.

Otro problema mayor aún es que contrariamente a la práctica usual de los especialistas, no se dan citas o referencias para los datos, que en la mayoría de los casos provienen de lenguas para las que no existe una fuente estándar o reconocida. Además, Greenberg no estandariza la transcripción fonológica de los datos, con lo cual es imposible saber -a menos que se conozca la fuente original- qué valor fonológico dar a cada signo.[22]

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