Lengua sintética

En tipología lingüística, lengua sintética es una lengua que tiene una gran cantidad de morfemas por palabra. Mientras que una lengua aislante es una lengua en que casi cada palabra es monomorfémica. Si bien estrictamente la distinción sintética/aislante se refiere al número de morfemas por palabras, esa distinción tiende a estar correlacionada con la distinción flexiva/analítica: las lenguas flexivas tienden a ser sintéticas y las lenguas analíticas ( en:Analytic language) tienden a ser aislantes. Por esa razón a veces se usa sintética y flexiva como sinónimos, y aislante y analítica como sinónimos.

La diferencia entre lenguas sintéticas y analíticas se basa en el contaje de morfemas y es, en principio, diferente de otras clasificaciones que analizan la forma de combinación de los morfemas, como por ejemplo, la clasificación que divide a las lenguas en aislantes, fusionantes, aglutinantes o polisintéticas. Aunque es cierto que las lenguas analíticas tienden a ser aislantes, mientras que las lenguas fusionantes y aglutinantes tienden a ser sintéticas, en ciertos casos conviene mantener separados ambos tipos de clasificación.

Lenguas sintéticas frente a aislantes

Las lenguas sintéticas frecuentemente se contraponen con las lenguas aislantes. Sin embargo, es más riguroso concebir que la propiedad de ser sintético es un continuo que va desde las lenguas estrictamente aislantes (un solo morfema por palabra) en un extremo, hasta las lenguas polisintéticas (en que una sola palabra puede ser en sí misma una oración con información de un suceso complejo en que se indican en una sola palabra la acción, el sujeto, el objeto, etc.) en el otro extremo. La mayoría de las lenguas sintéticas tienden a estar en medio de estos dos casos extremos.

Terminología

Los lingüistas han nombrado “sintéticas” a las lenguas que tienen las funciones gramaticales dentro de las palabras. Esta idea se originó con el libro Language, publicado por Edward Sapir en 1921 (Schwegler, xi). Sapir llamó “analíticas” a las lenguas que usan otras palabras (preposiciones, auxiliares) para indicar las funciones gramaticales. También se refiere a las lenguas sintéticas como lenguas flexivas, lo que refiere a la inflexión requerida para distinguir entre las formas diferentes de las palabras. Además de nombrar a las lenguas analíticas propiamente dichas, se llaman a esas lenguas aislantes, lo que refiere a la idea de que cada palabra tiene sentido en sí (y los elementos distintos de las palabras de una lengua sintética no necesariamente tienen sentido cuando se separan de la raíz) (Comrie, 43).

La dicotomía introducida por Sapir fue reformada en 1954 por Joseph Greenberg, quien introdujo el morfema como unidad para derivar el grado de sinteticidad. La fórmula que usó es la proporción de morfemas por palabra para crear una índice de sinteticidad (Schwegler, xii).

Estas distinciones todavía se usan pero con sentidos diferentes: el proceso de cambio lingüístico altera la lengua y a veces la crea como más analítica o más sintética. Si pensamos en el concepto de sinteticidad como un eje, la evolución diacrónica de la lengua va a mover la posición de la lengua en el eje de un lugar a otro (Schwegler, 47). Es decir, que a lo largo del tiempo, una unidad de habla va a cambiar de la dirección analítica a la dirección sintética o viceversa.

Hay diferentes grados de sinteticidad, una lengua puede exhibir diferentes características sintéticas.

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