Leísmo de cortesía

Se define como leísmo de cortesía al uso de le, les en vez de las formas lo, la, los, las para la segunda persona de cortesía del singular (usted), o segunda persona de cortesía en plural, segunda persona del plural (ustedes)[1] .

Desarrollo lingüístico

Según nota la RAE, se desarrolló el leísmo de cortesía para poder distingüir entre participantes en el discurso (segunda persona) y participantes fuera del discurso (tercerca persona)[4] . Es decir, el dativo se hace referencia al hecho de que el interlocutor es humano, al contrario del acusativo, lo cual normalmente indica un objeto.

Extensión

Por eso no sólo se restringe a las áreas tradicionalmente leístas en dialectología (centro de España, Ecuador, algunas zonas andinas en otros países), sino que se extiende a todas y es frecuente su empleo con verbos con los que se establecen relaciones de autoridad, en especial si son de los llamados verbos de cambio de régimen (como ayudar u obedecer)[2] , verbos que han cambiado o están cambiando el complemento indirecto por el complemento directo u otros en los que a veces hay posibilidad de alternación con estos pronombres (verbos de afección psíquica, etc).

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