Lazlos

Lazlos (en árabe, "Caballo del desierto") fue el primer caballo de Mahoma y su preferido. Era de raza árabe y procedía de Egipto. Se dice que le fue regalado al profeta del Islam durante los primeros años de la Hégira, y sobre sus lomos entró en La Meca cuando sus fieles la tomaron en el año 630. A pesar del cariño que le tenía a este caballo, Mahoma no llegó a abandonar nunca a su viejo camello Al-Qaswa.

Hay quien dice que algunas frases del Corán que glorifican a los caballos (sirva como ejemplo El diablo nunca osará entrar en una tienda habitada por un caballo árabe) fueron inspiradas por la unión que Mahoma tenía con Lazlos. Los caballos árabes son, desde luego, una posesión muy preciada en Oriente Próximo.

Leyenda

Según la leyenda, un día le dijo Alá al Viento del Sur: --Conviértete en sólida carne porque quiero hacer de ti una nueva criatura, para que me honre y humille a mis enemigos y para que sirva a aquellos que están bajo mi potestad. Y el Viento del Sur respondió: --Señor, hágase según tu deseo. Entonces Alá tomó un puñado de viento y sopló sobre él, creando el caballo y diciendo: --Te llamarás Árabe y la virtud inundará el pelo de tus crines y tu grupa. Serás mi preferido entre todos los animales porque te he hecho amo y amigo. Te he conferido el poder de volar sin alas, ya sea en el ataque o en la retirada. Sentaré a los hombres en tu grupa y rezarán, me honorificarán y cantarán aleluyas en mi nombre... Ahora ¡ve!, y vive en el desierto durante cuarenta días y cuarenta noches... ¡Sacrifícate!, y aprende a resistir la tentación del agua, broncea el color de tu cuerpo y aligera tus músculos de grasa... porque del viento vienes y viento debes ser en la carrera.

Y así nació el caballo en una tierra de camellos, según los árabes. Pero tras la leyenda, o sobre ella, está la Historia. Y la Historia dice que el caballo llegó a la "Arabia" (todo el Oriente Medio de hoy) hace miles y miles de años, procedente de aquellas manadas que un día cruzaron el istmo de Bering huyendo de América... y se expandieron por Asia y Europa. El profesor Samuel N. Kramer escribe en su libro La Historia empieza en Sumer estas palabras: "Las fábulas sumerias han proyectado una luz insospechada sobre los comienzos de la doma del caballo, ya que ha llegado hasta nosotros un proverbio que constituye de manera inequívoca la referencia más antigua que conocemos sobre la equitación. Este proverbio está grabado en una de las grandes tablillas de Nippur, y en una tablilla escolar."

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