Laudo Hayes

En rojo el territorio en disputa entre Argentina y Paraguay, luego adjudicado a Paraguay.

El laudo arbitral del presidente de los Estados Unidos, Rutherford B. Hayes, sobre la región del Chaco Boreal delimitada por los ríos Paraguay, Pilcomayo y Verde, fue emitido el 12 de noviembre de 1878 y resolvió la disputa de límites entre Argentina y Paraguay ocurrida luego de la Guerra de la Triple Alianza. El laudo adjudicó al Paraguay la totalidad del área arbitrada y tuvo carácter inapelable, siendo aceptado por ambos países, entregando Argentina en su cumplimiento la Villa Occidental al Paraguay el 14 de mayo de 1879.

Antecedentes

Salvo esporádicas poblaciones y reducciones indígenas a cargo de jesuitas, el Gran Chaco estuvo bajo el dominio indígena durante el tiempo de permanencia del Imperio español en la región. El intento más directo de organizar el territorio fue la provincia del Chaco Gualamba, entidad que no llegó a concretarse por la destrucción por los indígenas de su capital, Santiago de Guadalcázar, al poco de tiempo de su creación en 1625. Las ciudades limítrofes tuvieron algún grado de injerencia por proximidad, pero tampoco pudieron hacerse cargo de la zona. Esta situación se mantuvo con la independencia de la Argentina, Paraguay y Bolivia, quedando el Gran Chaco como un gran vacío en el cual los límites se tornaban muy difusos.[1]

Las misiones del Gran Chaco

Una real cédula del 16 de marzo de 1608 ordenó al gobernador del Río de la Plata, Hernando Arias de Saavedra, que los jesuitas de la provincia Jesuítica del Paraguay se dirigieran al Paraná, al Guayrá y a la región de los guaycurúes (el Chaco), en donde los indígenas quedarían eximidos del servicio de la encomienda. En diciembre de 1609 los padres Roque González de Santa Cruz y Vicente Grifi cruzaron el río Paraguay y se internaron en el país de los guaycurúes que vivían entre río Confuso (o Yabebyry) y el río Pilcomayo en el Chaco Boreal. En 1610 fundaron la reducción de Nuestra Señora María de los Reyes en el lugar llamado «Yasocá», a una legua del río Paraguay frente a Asunción. Poco después González de Santa Cruz fue enviado hacia la misión del Paraná. En 1611 los misioneros fueron enviados a las regiones de Guarambaré y Pitum, quedando sin sacerdotes la reducción. En 1613 fueron allí Pedro Romero y Antonio Moranta, fundando Romero junto al Pilcomayo la reducción de Guazutinguá, que existió hasta 1626.[2]Alfonso Rodríguez Olmedo y José Oreghi se unieron luego a Romero. Tras 17 años de estériles intentos, la misión de los guaycurúes fue abandonada por los jesuitas.

En un nuevo impulso misional, en 1750 se fundó San Fernando del Río Negro con abipones en el sitio de la actual Resistencia. En 1759 el cacique Lorenzo Mbayá firmó un efímero tratado de paz en Asunción, lo que permitió el establecimiento de misiones jesuitas entre los mbayáes. En 1760 el jesuita Manuel Durán fundó la reducción de San Juan Nepomuceno al oeste del río Paraguay con indígenas guaná que se hallaban sometidos a los mbayá. Al momento de la expulsión de los jesuitas contaba con 600 indígenas.[5]

La Real Ordenanza de Intendentes de 1782 dispuso que se habrá de establecer una [intendencia] en la Ciudad de la Asunción del Paraguay, que comprenderá todo el territorio de aquel Obispado, lo cual fue considerado en Paraguay como su principal fuente de derechos sobre el Chaco debido a la presencia en ese territorio de misioneros basados en el Paraguay, costeados por esa provincia y bajo dependencia del obispo de Asunción.

En 1786 el sacerdote Amancio González y Escobar fundó la Reducción de Melodía o Paraíso de Melodía, nombre dado en honor al gobernador Pedro de Melo de Portugal, en el lugar que luego de su abandono en 1806 sería conocido como Amancio Cué, y Villa Occidental. El cabildo de Asunción costeó parte del sostenimiento de la reducción, que incluía 6 soldados, y en diciembre de 1788 González y Escobar recibió la aprobación real.

La Cuestión de Tarija

El virrey del Perú Juan de Mendoza y Luna, marqués de Montesclaros, el 1 de noviembre de 1614 incorporó el Gran Chaco al corregimiento de Tarija. Una real cédula del 15 de septiembre de 1772 dispuso que el río Pilcomayo, que atraviesa el Chaco hasta frente a Asunción, se encontraba dentro del corregimiento de Tarija. Desde 1776 ese corregimiento formó parte del virreinato del Río de la Plata y desde 1784 fue absorbido en la intendencia de Potosí. Esos títulos posteriormente sirvieron de sustento a la pretensiones de Bolivia sobre el Chaco.

Dos cédulas del rey de España del 17 de febrero de 1807 ordenaron segregar el partido de Tarija de la intendencia de Potosí y del arzobispado de Charcas e incorporarlos a la intendencia de Salta del Tucumán y al obispado de Salta. Aunque el pasaje jurisdiccional fue interrumpido por la Revolución de Mayo de 1810, fue ejecutado el 4 de febrero de 1826, tras la independencia de Bolivia. Tarija y sus territorio fueron sin embargo anexadas a ese país el 3 de octubre de 1826, lo cual no fue reconocido por Argentina que siguió reclamando soberanía sobre ellos, incluyendo al Chaco de acuerdo con los mismos títulos coloniales esgrimidos por Bolivia.

Como respuesta a la anexión boliviana el Congreso Constituyente de Argentina sancionó la ley del 30 de noviembre de 1826 creado la provincia de Tarija, que comprendía la ciudad de Tarija, y su territorio adyacente, lo cual fue interpretado por autores argentinos como que el límite de esa provincia con Bolivia debía ser desde los 26° S, la cumbre de la cordillera de los Andes, luego por rumbo noroeste a la altura aproximada de los 68° O hasta las fuentes del río Cotagaita, siguiendo por éste hasta su unión con el río San Juan del Oro, que forma el río Camblaya. Por este río y su continuación denominada río Pilaya hasta su confluencia con el río Pilcomayo. Desde ese punto siguiendo la línea con rumbo norte hasta alcanzar el río Grande o Guapay, por el que sigue hasta los 20° S y luego en línea recta hacia el este hasta encontrar el río Paraguay.[6]​ De acuerdo a esos límites, todo el Chaco correspondería a la Argentina.

Desde su independencia en 1825 Bolivia intentó hacer valer su derecho a partir del criterio del uti possidetis iure de 1810, reclamando el territorio que entonces correspondía al distrito de la Real Audiencia de Charcas, que según Bolivia comprendía el Chaco Boreal y Central hasta el río Bermejo por el sur. Sin embargo España también había otorgado en tiempos coloniales jurisdicción al cabildo de Asunción del Paraguay en la región hasta los ríos Parapití y Yaurú, por lo que se traslapaban los reclamos bolivianos y paraguayos en la región.

Presencia paraguaya en el Chaco

El Fuerte Borbón fue establecido por orden del rey Carlos IV de España al virrey Nicolás Antonio de Arredondo, quien dispuso su creación el 17 de octubre de 1791. Fue ejecutada por el gobernador del Paraguay Joaquín Alós y Brú ordenando al comandante de la villa de Concepción preparar los víveres y otros elementos para pertrechar a las tropas que serían enviadas desde Asunción, realizando la fundación el 25 de septiembre de 1792 el jefe del Regimiento de Dragones del Rey, José Antonio Zavala y Delgadillo, siendo su primer comandante José de Isasi. El fuerte era guardia en el alto Chaco Boreal con el propósito de contener el asedio de los indígenas y la penetración portuguesa a tierras de jurisdicción española, pasando a ser denominado Fuerte Olimpo desde 1823.[7]

Las controversias sobre la soberanía del Chaco comenzaron por la ambigüedad con la que la monarquía española trazó los límites administrativos en esa región casi desértica y muy hostil. Separado el Paraguay de la dominación española en 1811 casi de inmediato se hicieron sentir las presiones portuguesas por anexarse el territorio del nuevo estado, pero el nuevo gobierno paraguayo encabezado por Gaspar Rodríguez de Francia sostuvo el Fuerte Borbón como su baluarte norte. Comenzó de inmediato la construcción de fortalezas sobre el río Paraguay para contener los ataques indígenas, fundando en territorio del Chaco: Monte Claro, Orange, Santa Elena, y Formosa. El nuevo estado paraguayo reclamó la jurisdicción sobre el Chaco hasta los límites precedentes del virreinato del Río de la Plata con el Brasil, esto es: hasta el río Yaurú, sin embargo la presión militar brasileña hizo que el límite efectivo paraguayo hacia 1864 se encontrara en el río Negro.

El artículo 4 del Tratado de Amistad, Auxilio y Comercio firmado el 12 de octubre de 1811 entre la junta de gobierno de Buenos Aires y la junta gubernativa del Paraguay establecía que los límites entre las intendencias de Buenos Aires y del Paraguay, permanecerían como se hallaban hasta que un congreso general de todas las provincias los definiese, por lo que no se explicitaron los límites entre ellas en el Gran Chaco, ocupado por indígenas no sometidos a esos gobiernos.

Como respuesta a la confiscación de buques y mercancías destinadas al Paraguay que realizó el gobernador de Corrientes, coronel Joaquín Madariaga, en agosto de 1844 el presidente paraguayo Carlos Antonio López envió soldados a la isla del Cerrito para expulsar a los obrajeros correntinos instalados en ella. En 1846 destinó un piquete permanente de diez soldados en la isla, y en 1847 hizo desalojar otros obrajes en territorio chaqueño frente a Corrientes, pero una creciente del río Paraná en 1848 obligó la evacuación paraguaya de la isla del Cerrito.

La Confederación Argentina reconoció la independencia del Paraguay mediante el Acta de reconocimiento de la soberanía e independencia de la República del Paraguay por la Confederación Argentina del 17 de julio de 1852. Comenzaron luego las negociaciones entre ambos países por sus límites, lo que derivó en ese mismo año en un tratado por el cual se reconocía al Paraguay la soberanía de las tierras situadas al norte del río Bermejo. Debido a que el congreso argentino no ratificó ese tratado las negociaciones se retomaron en 1856, sin lograrse avances en cuanto a límites pero si firmando un tratado el 9 de julio de 1856 que dejó su definición para más adelante. El Chaco Austral nunca fue pretendido por Paraguay —excepción hecha de la estratégica isla del Cerrito—, quedando el conflicto reducido al Chaco Central y al Chaco Boreal. En este último el Paraguay concentró sus esfuerzos, defendiendo la pequeña población de Villa Occidental,[9]

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