Las aventuras de Tintín

Las aventuras de Tintín
Les Aventures de Tintin et Milou
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Publicación
Formato Seriada, con posterior recopilación en álbumes
Primera edición Seriada: del 10 de enero de 1929 al 13 de abril de 1976.
Álbumes: 1930-1976 (1986 incluyendo Tintín y el Arte-Alfa).
Editorial Seriada: Le Petit Vingtième, Le Soir, Tintín.
Álbumes: Éditions du Petit Vingtième, Casterman, Juventud
Contenido
Tradición franco-belga
Género aventuras
Personajes principales Tintín
Milú
Capitán Haddock
El profesor Tornasol
Bianca Castafiore
Hernández y Fernández
Dirección artística
Creador(es) Georges Remi ( Hergé), con varios colaboradores.
Serie
Sitio web
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Las aventuras de Tintín (cuyo nombre original, en francés, es Les Aventures de Tintin et Milou) es una de las más influyentes series europeas de historieta del siglo XX. Creada por el autor belga Georges Remi ( Hergé), y característica del estilo gráfico y narrativo conocido como " línea clara", está constituida por un total de 24 álbumes, el primero de los cuales se publicó en 1930 y el penúltimo en 1976[1] (el último, Tintín y el Arte-Alfa, no llegó a terminarse, aunque se publicaron posteriormente los bocetos realizados por el autor).

Los siete primeros episodios de las aventuras de Tintín se publicaron por entregas en Le Petit Vingtième, suplemento del diario belga de orientación católica Le Vingtième Siècle, entre 1929 y 1939 (la publicación de la octava, Tintín en el país del oro negro, quedó interrumpida en 1940 al producirse la invasión alemana de Bélgica, aunque el autor la reanudaría años después). Posteriormente, las aventuras de Tintín aparecieron en otras publicaciones: el diario Le Soir, durante la ocupación alemana de Bélgica, entre 1940 y 1944; y el semanario Tintín, desde 1946 hasta 1976. Todas las aventuras del personaje fueron después recogidas en álbumes independientes y traducidas a numerosos idiomas. A partir de La estrella misteriosa (1942), los álbumes fueron editados siempre en color, y se emprendió la tarea de colorear y reeditar también los álbumes anteriores de la serie (a excepción de Tintín en el país de los soviets). Las reediciones afectaron en ocasiones al contenido de los álbumes.

En la serie, junto a Tintín –un intrépido reportero de aspecto juvenil y edad nunca aclarada que viaja por todo el mundo junto con su perro Milú–, hay una serie de personajes secundarios que han alcanzado tanta o más celebridad que el protagonista: entre ellos, el capitán Haddock, el profesor Tornasol, los detectives Hernández y Fernández y la cantante Bianca Castafiore. Las aventuras de estos personajes están cuidadosamente ambientadas en escenarios reales de los cinco continentes, y en lugares imaginarios creados por Hergé, tales como Syldavia o San Theodoros. Sobre todo a partir del quinto álbum de la serie ( El Loto Azul), su autor se documentó minuciosamente sobre los lugares visitados por sus personajes.

La serie conoció desde sus inicios un éxito sin precedentes. Se calcula que se han vendido desde sus inicios más de 200 millones de álbumes[4] La fama de Tintín no ha estado, sin embargo, libre de polémicas, ya que algunos de los primeros álbumes de la serie han recibido críticas por mostrar una ideología anticomunista, colonialista y racista.

Historia

Antecedentes

En 1928, el abate Norbert Wallez, director del diario belga Le Vingtième Siècle, tomó la decisión de crear un suplemento semanal dirigido al público infantil y juvenil. Confió la dirección de este suplemento a uno de los empleados del periódico, Georges Remi, que en 1924 había empezado a utilizar el seudónimo por el que sería mundialmente conocido, Hergé.

El primer número de este suplemento, que llevaría el nombre de Le Petit Vingtième, apareció el 1 de noviembre de 1928. En sus páginas Hergé dibujaba una serie cómica, La extraordinaria aventura de Flup, Nénesse, Poussette y Cochonnet, con guiones de uno de los redactores deportivos de Le Vingtième Siècle.[5] La historieta, poco original, narraba las aventuras de dos niños de doce años, de la hermana de uno de ellos, de seis, y de su mascota, Cochonnet, un cerdito de caucho. Convencido de que el suplemento necesitaba una serie más innovadora y que lograse conectar con el público juvenil, Hergé tuvo la idea de crear un reportero, Tintín, cuya primera aventura sería un viaje a la Unión Soviética. El 4 de enero de 1929 el periódico publicó el anuncio de la inminente publicación de las aventuras de Tintín, presentado como un ficticio reportero para Le Petit Vingtième. Seis días después, el 10 de enero, el personaje iniciaba su andadura en las páginas del suplemento.

Se han buscado varios modelos para Tintín, la mayoría de papel y tinta, aunque también hay alguno de carne y hueso. El principal es, sin duda, el boy scout Totor, personaje anterior de Hergé que aparecía en la revista Le Boy-Scout Belge desde julio de 1926. Totor es el protagonista de la que puede considerarse la primera serie de historieta de Hergé, que llevaba el título de Totor, jefe de patrulla de los abejorros (Totor, CP des Hannetons).[6] La figura esquemática de Totor es una prefiguración de Tintín, aunque falta el característico mechón. Su actitud ante la vida, característica del movimiento scout, es también muy próxima a la del principal personaje de Hergé.

Se ha señalado también la coincidencia de nombre y el parecido de Tintín con un personaje creado en 1898 por Benjamin Rabier y Fred Isly, Tintin-Lutin, un niño de ocho años que tiene un mechón muy semejante al de la criatura de Hergé.[8]

Hergé declaró, por su parte, haberse basado en el físico de su hermano, el militar Paul Remi.[9] La profesión de reportero del personaje puede atribuirse también a su admiración por conocidos periodistas de la época, como el francés Albert Londres.

El dirigente fascista Léon Degrelle, en solitario y contra toda evidencia, se jactó en varias ocasiones, especialmente en su libro Tintin mon copain (1992), de haber sido el modelo vivo en que Hergé se inspiró para crear a su célebre reportero. Según él, el viaje de Tintín al país de los soviets estaría basado en su viaje a México para cubrir como reportero la guerra cristera. Esto es imposible, ya que Degrelle viajó a México meses después de que las aventuras de Tintín empezaran a publicarse en Le Petit Vingtiéme. Pierre Assouline, el principal biógrafo de Hergé, descarta rotundamente esta posibilidad. Sí es cierto, en cambio, que, gracias a Degrelle, Hergé pudo conocer varias series de cómic estadounidenses que tuvieron gran influencia en el posterior desarrollo de su obra, tales como Bringing Up Father, de George McManus, o The Katzenjammer Kids, de Rudolph Dirks.

Primeras aventuras (1929-1934)

Muy probablemente, el destino de la primera aventura de Tintín fue decidido por el abate Wallez, fervoroso anticomunista: no se trataba solo de entretener a la juventud, sino de mostrar los supuestos peligros que entrañaba el comunismo. Basado en un libro bastante popular en la época que denunciaba estos peligros, Moscou sans voiles ("Moscú sin velos", 1928), de Joseph Douillet,[11] y muestra claramente la influencia de historietistas estadounidenses como George McManus.

La historieta tuvo un gran éxito entre el público belga: cuando terminó de publicarse, en mayo de 1930, se escenificó en la Estación del Norte de Bruselas el regreso de Tintín a Bélgica. El personaje, representado por un boy scout de quince años, fue recibido por una auténtica muchedumbre.[13] Ese mismo año otros personajes de Hergé, Quique y Flupi, hicieron su aparición en las páginas de Le Petit Vingtième.

La segunda aventura de Tintín tuvo como escenario el Congo belga, y es una abierta apología de las ventajas del colonialismo, con ciertos tintes racistas. Predomina un discurso paternalista acerca de la dominación colonial, vigente en la sociedad belga de la época. Algunos de los aspectos más controvertidos del álbum fueron eliminados en ediciones posteriores. A pesar de ello, el cómic continúa siendo objeto de polémica, como lo demuestra la controversia ocasionada por su reciente reedición en el Reino Unido, en 2007.[14]

Al término de la aventura de Tintín en el Congo se descubre que un grupo de gángsters de Chicago, dirigido por Al Capone, planea hacerse con el negocio de los diamantes en el Congo, anticipando ya la que sería la tercera de las aventuras del reportero, Tintín en América. En efecto, en la siguiente historia, que empezó a publicarse en septiembre de 1931 en las páginas de Le Petit Vingtième, el joven reportero y su inseparable fox-terrier visitan Estados Unidos, donde el protagonista no sólo logra desbaratar los planes criminales de Capone, sino que tiene tiempo para hacer una visita a los pieles rojas, largamente idealizados por Hergé desde su época de boy scout. Por primera vez, el personaje de Tintín toma decididamente partido por los derechos de una minoría oprimida, denunciando enérgicamente el abuso de que son objeto los indios en los Estados Unidos.[15]

En El Loto Azul, Hergé comienza a documentar la ambientación. Tintin deberá cruzar varias veces los límites de la concesión internacional de Shangái.

En el siguiente episodio de sus aventuras, Los cigarros del faraón, inicialmente titulado "Las aventuras de Tintín en Oriente", Tintín inicia un periplo que lo llevará a nuevos escenarios exóticos: Egipto; la India y, más tarde, en el siguiente álbum, China. En esta ocasión el reportero no viaja como enviado de su periódico, Le Petit Vigtième, sino por motivos de placer. En Los cigarros del faraón los policías Hernández y Fernández (Dupond et Dupont, en la versión original) hacen su primera aparición. Adquiere protagonismo la figura del malvado millonario Rastapopoulos, que ya había tenido una breve aparición en Tintín en América. Con respecto a anteriores aventuras, la trama se ha enriquecido considerablemente.

La edición como álbum independiente de Los cigarros del faraón, en 1934, corrió a cargo de la editorial Casterman, que desde entonces sería la encargada de publicar las aventuras del personaje (los tres primeros volúmenes habían sido editados por Éditions du Petit Vingtième).

En vísperas de la Segunda Guerra Mundial (1934-1940)

El Loto Azul, publicado por entregas entre diciembre de 1932 y febrero de 1934, marca un punto de inflexión en la historia de la serie. La crítica coincide en que se trata de la primera obra maestra de Hergé, y algunos autores lo consideran el mejor de todos los álbumes de Tintín.[16] Gracias a la colaboración que le prestó un estudiante chino, Zhang Chongren, el álbum está minuciosamente documentado, y se lleva a cabo con el propósito explícito de desterrar los absurdos tópicos occidentales acerca de China. Además, El Loto Azul destaca por su denuncia del racismo y del colonialismo, y por su abierta crítica a la intervención japonesa en China, un asunto candente en el momento de su publicación.

La madurez creativa alcanzada por la serie después de El Loto Azul se muestra en todo su esplendor en los años siguientes, que coincidieron con las tensiones prebélicas en Europa. Durante esta etapa, Hergé realizó otros tres álbumes, hoy considerados clásicos: La oreja rota, La isla negra y El cetro de Ottokar. Un cuarto, Tintín en el país del oro negro, quedaría interrumpido al producirse en 1940 la invasión alemana de Bélgica, y sólo se retomaría varios años después.

Reproducciones de la estatuilla cuyo robo desencadena la trama de La oreja rota.

La oreja rota se publicó en Le Petit Vingtième entre diciembre de 1935 y febrero de 1937. El álbum marca el inicio de la fascinación de Hergé por Latinoamérica, que luego habría de retomar como escenario en aventuras posteriores. El desencadenante de la trama es el robo en el Museo Etnográfico de un fetiche arumbaya (una etnia amerindia inventada por Hergé), en pos del cual Tintín se desplaza al imaginario país de San Theodoros. La ambientación está inspirada en un conflicto entonces de actualidad: la Guerra del Chaco, que entre 1932 y 1935 enfrentó a Bolivia y Paraguay por el control del Chaco Boreal. Hergé disfrazó los nombres, convirtiendo a Bolivia en San Theodoros, y a su capital, La Paz, en Las Dopicos; Paraguay aparece como Nuevo Rico, y Asunción, su capital, como Sanfación.[17] El álbum es el primero en que Hergé utiliza países imaginarios como escenario de la acción, y en él aparecen por primera vez destacados personajes de la serie, como el general Alcázar.

En La isla negra, que empezó a publicarse en abril de 1937, la acción se traslada a Escocia. En una época en que las tensiones prebélicas debidas al expansionismo de Hitler eran más que evidentes, Hergé firmó una historia de espionaje en la que el principal villano era un alemán, el doctor Müller. Aunque las primeras ediciones del álbum contenían numerosos errores de ambientación, se solucionarían años después cuando se hiciera la edición para el mercado británico, en 1965, en gran parte gracias a la colaboración de Bob De Moor. Es el único de los álbumes de Tintín del que existen tres ediciones: la primera, en blanco y negro, aparecida en 1938; una segunda en color, en 1943, durante la ocupación alemana; y la tercera y definitiva en 1965.

El siguiente álbum fue El cetro de Ottokar. El argumento del libro, en que aparece una dictadura expansionista ( Borduria) que quiere anexionarse mediante intrigas una pequeña monarquía limítrofe ( Syldavia), tiene analogías evidentes con el Anschluss alemán de Austria (1937), y con la posterior incorporación de Checoslovaquia al Reich (1938). Estas analogías, además, quedan aún más de manifiesto cuando se lee el nombre del dictador bordurio: Müsstler, una evidente amalgama de los nombres de Benito Mussolini y Adolf Hitler. Sobre todo desde su reelaboración para la edición en color, en 1947, El cetro de Ottokar destaca por su cuidadosa ambientación, a la que no fue ajeno Edgar Pierre Jacobs (en agradecimiento, Hergé lo retrató como oficial sildavo en la página 59 de la edición en color del álbum).[19] El cetro de Ottokar destaca también por la aparición del más destacado personaje femenino (de hecho, el único de verdadera relevancia) de Las aventuras de Tintín: la cantante de ópera Bianca Castafiore.

La edad de oro (1940-1944)

Curiosamente, la etapa de plenitud de la serie coincide con la ocupación alemana de Bélgica, durante la Segunda Guerra Mundial. Es en esta época cuando aparecen varios de los personajes más importantes de la saga, incluyendo al capitán Haddock (en El cangrejo de las pinzas de oro) y al profesor Tornasol (en El tesoro de Rackham el Rojo). Es también la época en que los álbumes de Tintín comienzan a editarse en color (desde 1942).

Cerrado Le Vingtième Siècle por orden de los ocupantes, Hergé aceptó colaborar en el diario Le Soir, controlado por los alemanes. Fue ésta una de las decisiones más controvertidas en la vida de Hergé, que habría de acarrearle no pocos problemas en el futuro.

La tirada de Le Soir, de unos 250.000 ejemplares,[20] permitió una difusión todavía más amplia de las aventuras de Tintín. En un primer momento, la nueva aventura, El cangrejo de las pinzas de oro, apareció en el suplemento del diario, Le Soir Jeunesse, todos los jueves a partir del 17 de octubre de 1940. En septiembre del siguiente año, sin embargo, debido a las restricciones de papel, el suplemento dejó de publicarse, y la historieta pasó a aparecer en las ediciones diarias del periódico, en formato de tira de prensa de solo tres o cuatro viñetas. Esto supuso un aumento importante en el ritmo de trabajo de Hergé, que se veía obligado a realizar unas 24 viñetas semanales en lugar de las 12 a que estaba acostumbrado.

En una atmósfera apocalíptica, La estrella misteriosa, la siguiente aventura de Tintín, pone en escena la rivalidad entre europeos y estadounidenses por encontrar un misterioso meteorito. El álbum fue después muy criticado por el personaje del judío neoyorquino Blumenstein, principal villano del álbum, y por una viñeta en la que aparecían dos judíos estereotipados, uno de los cuales se alegra de la noticia del fin del mundo porque "así no tendría que pagar a mis proveedores". Esta última viñeta se suprimió en la edición en álbum; en cuanto a Blumenstein, en ediciones posteriores de la obra Hergé le cambió el nombre por Bohlwinkel, y lo ubicó, en lugar de en Nueva York, en un país imaginario, São Rico. Sin embargo, descubrió después, con sorpresa, que Bohlwinkel era también un apellido judío.[21]

La estrella misteriosa fue el primero de los álbumes de Tintín editado en color, en 1942. Al año siguiente se reeditaron en color algunos álbumes anteriores: La oreja rota, La isla negra y El cangrejo de las pinzas de oro. En estas nuevas versiones de los álbumes tuvo un importante papel otro destacado autor de historietas, Edgar P. Jacobs.

Los dos libros siguientes constituyen una de las obras más ambiciosas de Hergé: el díptico compuesto por El secreto del Unicornio y El tesoro de Rackham el Rojo, en el cual es evidente la influencia de la clásica novela de aventuras La isla del tesoro de Stevenson. Es en el segundo de los álbumes en el que hace su aparición el profesor Silvestre Tornasol, paradigma del científico despistado y algo chiflado, para cuyos rasgos físicos Hergé se basó en los del célebre Auguste Piccard. En esta aventura, Tintín y Haddock parten a lejanas tierras en busca de un tesoro que, paradójicamente, encuentran en el castillo que ha pertenecido a los antepasados del capitán, Moulinsart, convertido a partir de este momento en el hogar de Haddock y Tornasol, y con frecuencia también del propio Tintín.

En diciembre de 1943, se inició en Le Soir la publicación de otra aventura de largo aliento, Las siete bolas de cristal, en la cual una misteriosa maldición persigue a los que han descubierto la tumba del Inca Rascar Cápac. La publicación de esta aventura, sin embargo, quedó interrumpida por la liberación de Bélgica por las tropas aliadas en septiembre del año siguiente.

Después de la liberación (1944-1950)

Bruselas fue liberada por los aliados el 3 de septiembre de 1944, lo que supuso la interrupción inmediata de la publicación de Le Soir y, por consiguiente, de Las aventuras de Tintín. La acción de Las siete bolas de cristal quedó interrumpida en el momento en que Tintín deja el hospital en que están internados los arqueólogos afectados por la maldición del inca Rascar Capac (página 50 de la edición actual del álbum). En las últimas tiras se describía su encuentro con el general Alcázar, a punto de viajar a Sudamérica.

Para Hergé, acusado de colaboracionismo, se inició un calvario personal, ya que se le impidió seguir trabajando, y tuvo que responder de su actitud durante la ocupación. Puso fin a esta situación la intervención de Raymond Leblanc, antiguo miembro de la resistencia belga, que brindó a Hergé la posibilidad de continuar las aventuras de su reportero en una nueva revista, que llevaría precisamente el nombre del célebre personaje, Tintín, y cuyo primer número apareció el 26 de septiembre de 1946. El nuevo proyecto fue un éxito desde sus inicios, a pesar de la fuerte competencia de otros semanarios dirigidos al público juvenil: su tirada inicial fue de unos 60 000 ejemplares, una cifra bastante elevada para la época, y al cabo de pocos números llegó a los 80 000.[22]

Hergé recuperó a su personaje desde el primer número de la revista. Con algunos pequeños cambios (se intercaló un encuentro entre Tintín y Haddock), la acción de Las siete bolas de cristal se reanudó donde se había interrumpido. En lugar de la tira única en blanco y negro que se había utilizado en los últimos tiempos de Le Soir, en la nueva revista se publicaban tres tiras en color en la doble página central,[24]

Concluida la publicación de este díptico narrativo, Hergé decidió retomar, ocho años después, la aventura que había quedado interrumpida en 1940 a causa de la invasión alemana, En el país del oro negro. En su reanudación, el autor incorporó personajes y situaciones posteriores al momento en que la obra se había iniciado: aparece (aunque muy brevemente)[27] Aparecen en este álbum por primera vez dos personajes de importancia: el emir Mohammed Ben Kalish Ezab y su hijo, el príncipe Abdallah.

Los años cincuenta

En 1950 se crearon los Estudios Hergé. El autor, que había afrontado en solitario hasta el momento la responsabilidad de la realización de los álbumes del personaje (con la excepción de su periodo de colaboración con Edgar Pierre Jacobs) contó en adelante con todo un equipo de ayudantes a su servicio. Entre ellos, merece destacarse el trabajo de Bob de Moor. El primer trabajo de los Estudios Hergé fue un nuevo díptico narrativo en que por primera vez su personaje realizaba una incursión en el terreno de la ciencia ficción, el constituido por los álbumes Objetivo: la Luna y Aterrizaje en la Luna, que se publicaron en la revista Tintín entre el 30 de marzo de 1950 y el 30 de diciembre de 1953. La publicación se interrumpió 18 meses, entre 1950 y 1951, a causa del agotamiento de Hergé.[28]

Hergé trabajó intensamente en la documentación del nuevo proyecto, hasta el punto de que, cuando en 1969, más de quince años después de la conclusión de la publicación de la aventura lunar de Tintín, el Apolo XI se posó realmente en la superficie de la Luna, la historieta resultó bastante aproximada a la realidad.[29] En la ficción, los promotores del viaje son los gobernantes del pequeño país ficticio de Syldavia, que ya había aparecido en El cetro de Ottokar; en un lugar aislado, reúnen a numerosos científicos, bajo la dirección del profesor Tornasol, y construyen un cohete propulsado por energía atómica, cuyo diseño se inspira en el del V-2 de Wernher von Braun. A bordo subirá Tintín, junto con Milú, Haddock, Tornasol y —polizones involuntarios— Hernández y Fernández. El éxito del viaje lunar de Tintín fue tal que, después de que Neil Armstrong pisara la superficie de la Luna, la revista Paris Match encargó a Hergé la realización de una breve historieta-reportaje narrando la siguiente misión espacial, la del Apolo XII.

En diciembre de 1954 se inició la publicación de la siguiente aventura de Tintín, El asunto Tornasol, una historia de espionaje, con el telón de fondo de la guerra fría, cuya acción se desarrolla en Borduria, un país cuyo régimen dictatorial tiene grandes similitudes con los de los países comunistas de la Europa del Este (su ideología, el bigotismo, recuerda poderosamente el culto a la personalidad de Stalin en la Unión Soviética).[31] y el malvado coronel Sponsz. Con la finalidad de documentarse para la realización del álbum, Hergé emprendió un viaje a Suiza, ya que parte del argumento se desarrolla también en Ginebra.

La siguiente aventura fue Stock de coque, álbum en el que Hergé regresa al mundo árabe, que ya había visitado en anteriores entregas de la serie (Los cigarros del faraón y En el país del oro negro). El álbum es una denuncia de la esclavitud: Tintín debe en esta ocasión combatir contra una red de traficantes de armas y de esclavos, que afecta a musulmanes africanos en peregrinación a La Meca. Stock de coque recibió críticas por el lenguaje estereotipado de los africanos, y Hergé fue tildado de racista, por lo que en 1967 publicó una nueva edición del álbum, corregida, en la cual modificó la forma de expresarse de las víctimas del tráfico de esclavos.[32]

Cuando terminó Stock de coque, Hergé se encontraba inmerso en una profunda crisis personal. Su matrimonio con Germaine Kickens se había roto a causa de su relación con la que se convertiría en su nueva esposa, Fanny Vlaminck, una joven que trabajaba en los Estudios Hergé y a la que doblaba en edad. La respuesta de Hergé a esta crisis fue la escritura de uno de sus álbumes más conocidos, Tintín en el Tíbet,[33] que el propio autor consideraba "un canto a la amistad". En este álbum reaparece Tchang, el compañero de Tintín en El Loto Azul, y el protagonista arriesga su vida por salvarlo. La historieta refleja también la situación del Tíbet, que había sido invadido por China en 1949; además, sólo nueve meses antes de que concluyese la publicación de la historieta, el Dalái Lama se había exiliado en la India huyendo de la represión china. Hergé toma nítidamente partido por los tibetanos. Aparece también en el álbum el mítico Yeti, sobre el que el autor de Tintín había leído abundantemente.

La década de 1950 significó el comienzo del éxito internacional de la serie. En 1956 se llegó por primera vez al millón de ejemplares anuales vendidos de álbumes de Tintín,[34] y se iniciaron las traducciones a varios idiomas extranjeros (véase la sección Traducción a otras lenguas).

Los últimos álbumes de Tintín

Las últimas aventuras de Tintín se publicaron de forma muy espaciada: entre Las joyas de la Castafiore (1961-1962) y Vuelo 714 para Sídney (1966-1967) pasaron cuatro años; entre esta última y Tintín y los 'Pícaros'' (1975-1976), la última publicada por Hergé, transcurrieron ocho.

Las joyas de la Castafiore ha llamado la atención por cuanto se aparta de la estructura habitual en los álbumes del personaje: por primera vez no hay un viaje (la acción se desarrolla exclusivamente en el castillo de Moulinsart, la residencia de Haddock), ni tampoco un verdadero misterio.[35] En palabras del autor:

[...] tuve el malicioso placer de confundir al lector, de mantenerle en la incógnita, privándome de la panoplia tradicional de los «cómics»: no hay «malos», no hay verdadero suspense y no hay aventura en el propio sentido del término.[36]

El álbum es una especie de comedia de argumento policial, que ha evocado a algunos el tono de ciertas novelas de Agatha Christie[38]

Después de la publicación de Las joyas de la Castafiore, Hergé intentó dedicarse principalmente a la pintura, abandonando la serie.[39] Se convirtió en un destacado coleccionista de arte (el mundo del arte estará muy presente en sus últimos álbumes, especialmente en el último, Tintín y el Arte-Alfa). Precisamente en esos años (la primera mitad de la década de 1960), inició su andadura el más serio competidor de Tintín en el ámbito de la historieta francobelga, Asterix.

Según Assouline,[41] La trama, que incluye elementos de ciencia ficción como la presencia de seres extraterrestres, está enriquecida sin embargo por la presencia de nuevos personajes, como Laszlo Carreidas o Mik Ezdanitoff, además de hacer reaparecer al villano por antonomasia de la serie, Rastapopoulos.

Hasta la publicación de la siguiente aventura, la última publicada, pasaron ocho años, en los que el autor estuvo ocupado en tareas como la reforma de La isla negra para su edición en el Reino Unido, o la producción de películas de dibujos animados basadas en su personaje.[42] Este álbum ofrece una imagen modernizada de Tintín, que ha desechado sus sempiternos pantalones bombachos por unos pantalones vaqueros de campana, lleva en su casco un símbolo pacifista y practica el yoga.

Tintín y los Pícaros fue la última de las aventuras de Tintín publicada por Hergé, que falleció en Bruselas el 3 de marzo de 1983.

Tintín y el Arte Alfa

Al morir, Hergé dejó inacabado un nuevo álbum en el que se encontraba trabajando, que, entre otros temas, hablaba del arte moderno y de las sectas religiosas. El material existente consistía sólo en tres planchas dibujadas a lápiz, cuarenta y dos de bocetos, y algunos escritos adicionales con parte del guion de la nueva aventura, que quedaba sin embargo inconclusa. Se barajó la posibilidad de que algún colaborador del creador de Tintín terminase el álbum, y se pensó especialmente en Bob de Moor, que había tenido un papel fundamental en la elaboración de otros libros de la serie. Se sugirió también convertirlo en un homenaje póstumo al creador de Tintín, con la participación de numerosos dibujantes de historieta. Sin embargo, en 1986 la heredera de Hergé, su viuda Fanny, decidió finalmente que el álbum se publicase en el estado en que el autor lo había dejado, con el título de Tintín y el Arte-Alfa.

Los derechos del personaje y de sus aventuras pertenecen a la Fundación Hergé, empresa gestionada por la viuda del dibujante y su segundo marido, el británico Nick Rodwell. Aunque su gestión no ha estado exenta de críticas,[43] se ha mantenido hasta la fecha la decisión de no continuar las aventuras del personaje.

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