Lapidación

La lapidación es un medio de ejecución muy antiguo, consiste en que los asistentes lancen piedras contra el reo hasta matarlo. Como una persona puede soportar golpes fuertes sin perder el conocimiento, la lapidación puede producir una muerte muy lenta. Esto provoca un mayor sufrimiento en el condenado, y por ese motivo es una forma de ejecución que se abandonó progresivamente —junto con medidas como la tortura— a medida que se iban reconociendo los derechos humanos.

Actualmente, este procedimiento está localizado principalmente en países de África, Asia u Oriente Medio donde se castiga a las personas que mantienen relaciones sexuales ilegales. La ejecución por lapidación suele llevarse a cabo estando el reo tapado por completo con una tela (para no ver los efectos), enterrado hasta el cuello o atado de algún modo mientras una multitud de personas le tira piedras. Está extendido especialmente en países musulmanes que en Occidente son llamados de corte social fanático- radical de aplicación de la sharia también denominado fundamentalismo islámico.

Lapidación en las Sagradas Escrituras

Torá/Pentateuco

En el libro sagrado de referencia de la religión judía y a su vez antiguo testamento de la Biblia cristiana se ordena la lapidación en numerosos casos:

  • Por tocar el monte Sinaí mientras Dios hacía entrega de los Diez Mandamientos a Moisés,Éxodo 19:9-13
  • Un buey que cornea a un hombre debe ser lapidado.[1]
  • Por violar el día de reposo ( Sabbath).[2]
  • Por entregar a un hijo al dios Moloch.[3]
  • Por evocar espíritus o practicar la adivinación.[4]
  • Por blasfemar contra Dios.[5]
  • Idolatrar a otros dioses[7]
  • No obedecer a los propios padres.[8]
  • Casarse sin ser virgen y pretendiendo serlo.[9]
  • Tener relaciones sexuales un hombre y una mujer casada con otro hombre (ambas/os deben ser lapidados).[10]

Nuevo testamento

Jesús con la mujer adúltera ( Guercino) 1621

En el Evangelio según Juan hay un relato de Jesús sobre esta ley. Cabe aclarar que en los primeros manuscritos no aparecía, sino sólo tres siglos después de Cristo. [Nota 1]

y Jesús se fue al monte de los Olivos. Y por la mañana volvió al templo, y todo el pueblo vino a él; y sentado él, les enseñaba. Entonces los escribas y los fariseos le trajeron una mujer sorprendida en adulterio; y poniéndola en medio, le dijeron: Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo de adulterio. Y en la ley nos mandó Moisés apedrear a tales mujeres.(A) Tú, pues, ¿qué dices?

Mas esto decían tentándole, para poder acusarle. Pero Jesús, inclinado hacia el suelo, escribía en tierra con el dedo. Y como insistieran en preguntarle, se enderezó y les dijo: Aquel que este libre de pecado, que arroje la primera piedra. E inclinándose de nuevo hacia el suelo, siguió escribiendo en tierra. Pero ellos, al oír esto, acusados por su conciencia, salían uno a uno, comenzando desde los más viejos hasta los postreros; y quedó solo Jesús, y la mujer que estaba en medio.

Enderezándose Jesús, y no viendo a nadie sino a la mujer, le dijo: Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó? Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más.

Juan 8:1-11[11]
Other Languages
العربية: رجم
azərbaycanca: Daşqalaq
català: Lapidació
dansk: Stening
Deutsch: Steinigung
Zazaki: Recım
Ελληνικά: Λιθοβολισμός
English: Stoning
Esperanto: Ŝtonumado
euskara: Harrikatze
فارسی: سنگسار
suomi: Kivitys
français: Lapidation
hrvatski: Kamenovanje
Հայերեն: Քարկոծում
Bahasa Indonesia: Rajam
italiano: Lapidazione
日本語: 石打ち
한국어: 투석형
Lëtzebuergesch: Stengegung
Bahasa Melayu: Rejam
Nederlands: Steniging
norsk nynorsk: Steining
norsk bokmål: Steining
português: Apedrejamento
română: Lapidare
srpskohrvatski / српскохрватски: Kamenovanje
slovenčina: Ukameňovanie
српски / srpski: Каменовање
svenska: Stening
Türkçe: Recm
українська: Побиття камінням
Tiếng Việt: Ném đá
中文: 石刑
Bân-lâm-gú: Chio̍h-thâu tìm