Langile Abertzale Iraultzaileen Alderdia

Langile Abertzale Iraultzaileen Alderdia
Presidente Gabriel Petrikorena[1]
Fundación 1974
Disolución 1984
Ideología Nacionalismo vasco, izquierda abertzale, marxismo autónomo, comunismo, socialismo, internacionalismo
Posición Izquierda revolucionaria
Miembro de Koordinadora Abertzale Sozialista (1975-1979)
Herri Batasuna (1978-1980)
Auzolan (1983-1984)
Publicación Sugarra
Vinculado a Langile Abertzale Komiteak desde la fundación del sindicato.
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Langile Abertzale Iraultzaileen Alderdia (LAIA), en euskera «Partido de los Trabajadores Patriotas Revolucionarios», fue un partido político del País Vasco ( España) de ideología comunista y nacionalista vasca que nació durante los últimos años de la dictadura del general Franco a consecuencia de una escisión de ETA. Sus siglas, laia son también el nombre en euskera de una herramienta agrícola (en castellano, laya).

LAIA participó sucesivamente en la formación de la Koordinadora Abertzale Sozialista (KAS), en la de la coalición Herri Batasuna (HB) y, tras abandonar ésta, en la de la coalición Auzolan. Desapareció a mediados de la década de 1980. Nunca se inscribió en el registro de partidos políticos del Ministerio del Interior, y siempre participó en las elecciones a través de coaliciones.

Antecedentes: las corrientes obreristas de ETA

En 1958, en plena dictadura del general Franco, surgió la organización armada Euskadi Ta Askatasuna (ETA) como una escisión de la organización juvenil del Partido Nacionalista Vasco (PNV) que provenía a su vez de un grupo de estudiantes universitarios nucleados en torno a Ekin. En consonancia con sus orígenes, el ideario de la nueva organización era el del nacionalismo vasco, si bien se diferenciaba del PNV en que aceptaba la utilización de medios violentos para conseguir sus objetivos políticos, entre los que destacaban la independencia del territorio que los nacionalistas vascos denominaban Euzkadi: las provincias españolas de Álava, Guipúzcoa, Vizcaya y Navarra más una parte del territorio meridional de la región francesa de Aquitania que se denomina habitualmente País Vasco francés.

Además, aunque el PNV fuera un partido católico y conservador, la nueva organización pronto recibiría la influencia de la ideología marxista, muy en boga en los años 1960. Las ideas socialistas (respondiendo a una u otra tendencia dentro de esta ideología) llegaron a ser dominantes en la organización. Sin embargo, la coexistencia de ideas tan aparentemente contradictorias como el nacionalismo radical y el internacionalismo socialista dieron lugar al estallido periódico de conflictos internos.

La V Asamblea y la escisión marxista-leninista

Así, a finales de 1966 tiene lugar el primer enfrentamiento durante la V Asamblea de la organización armada. Los mayoritarios sectores “nacionalistas” tacharon al minoritario sector “obrerista”, que tenía al frente al director de la Oficina Política Patxi Iturrioz, de “españolista” (una grave acusación dentro de ETA) por pretender establecer alianzas con grupos españoles de izquierda. El sector obrerista se escindió formando una segunda ETA que se dio en llamar ETA Berri (ETA nueva), por contraposición a la “vieja” ETA o ETA Zaharra. La división entre las dos organizaciones subsistió durante unos años, hasta que ETA Berri dio lugar a la formación del Movimiento Comunista de Euskadi (EMK) y acabó disolviéndose en el mismo.[4]

La VI Asamblea y la escisión nacionalista y militarista

Las tensiones seguirían existiendo en ETA. Un nuevo sector obrerista volvió a crecer y, en la VI Asamblea de la organización celebrada en 1970, se impuso totalmente. Ello supuso el inicio de la mayor crisis en la historia de ETA, hasta el punto de que la condujo literalmente al abandono de las armas. Si siguió existiendo una ETA tras el congreso fue porque los componentes del minoritario sector militarista y nacionalista no aceptaron la situación y se escindieron, creando una tercera ETA, la denominada « ETA V Asamblea». La ETA obrerista, tras perder a gran parte de su militancia en sucesivas escisiones, evolucionó hacia el abandono de las armas, convirtiéndose en la Liga Komunista Iraultzailea (LKI), que acabaría asumiendo la ideología trotskista y colaborando con grupos de esta ideología en la Liga Comunista Revolucionaria (LCR). Este proceso constituyó el primer abandono de las armas por parte de ETA, si bien la nueva «ETA V», conocida de nuevo meramente como ETA tras la transformación de « ETA VI Asamblea» en LKI, tomó el relevo en el uso de la violencia.[6]

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