Ladrillo perforado

Ladrillo perforado, mostrando tres orificios.

En construcción, un ladrillo perforado es un ladrillo con perforaciones en la cara de mayor superficie, denominada tabla, cuyo volumen total de huecos es entre el 25% y el 45% del volumen total del ladrillo.[1] Cuando el volumen es inferior al 25% se considera ladrillo macizo.

Características

Su forma es el resultado de extrusionar las arcillas a través de una boquilla. Las perforaciones permiten al ladrillo una buena adhesión del mortero con la pieza cerámica, asegurando una buena resistencia mecánica y estanqueidad. Su uso es muy generalizado a la hora de realizar una fábrica de cara vista. Sus aparejos suelen tener llagas o juntas de 1 a 1,5 cm de espesor.

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