La corte de Carlos IV

La corte de Carlos IV
de Benito Pérez Galdós Ver y modificar los datos en Wikidata
El príncipe Fernando. Ilustración de "La corte de Carlos IV" de Galdós.jpg
El príncipe Fernando. Ilustración de "La corte de Carlos IV" de Galdós.
GéneroNovela Ver y modificar los datos en Wikidata
Ambientada enBatalla de Trafalgar y Madrid Ver y modificar los datos en Wikidata
IdiomaEspañol Ver y modificar los datos en Wikidata
PaísEspaña Ver y modificar los datos en Wikidata
Fecha de publicación1873 Ver y modificar los datos en Wikidata
Texto en españolLa corte de Carlos IV en Wikisource
Episodios nacionales
Trafalgar Ver y modificar los datos en WikidataLa corte de Carlos IVEl 19 de marzo y el 2 de mayo Ver y modificar los datos en Wikidata

La corte de Carlos IV es la segunda novela de la primera serie de los Episodios nacionales de Benito Pérez Galdós, publicada en 1873. Escrito entre los meses de abril y mayo de ese año,[4]

La línea argumental presenta a un mozo Araceli, que tras participar en la batalla de Trafalgar,[a]​ y entra en contacto con el ambiente rico en intrigas y conspiraciones de la corte madrileña. En ella será testigo de la frustrada conspiración del príncipe Fernando, contra su padre, el rey Carlos IV, que culmina y concluye con el real decreto del 5 de noviembre de 1807, tras haber reconocido el conspirador sus delitos. Un pasaje literario-histórico que Galdós reescribe así:

«Papá mío: he delinquido, he faltado a V. M. como Rey y como padre; pero me arrepiento y ofrezco a V. M. la obediencia más humilde. Nada debía hacer sin noticia de V. M., pero fui sorprendido. He delatado a los culpables, y pido a V. M. me perdone por haberle mentido la otra noche, permitiendo besar sus reales pies a su reconocido hijo -Fernando.»

La segunda era como sigue:

«Mamá mía: estoy arrepentido del grandísimo delito que he cometido contra mis padres y Reyes, y así con la mayor humildad le pido a V. M. se digne interceder con papá, que me permita ir a besar sus reales pies a su reconocido hijo -Fernando.»

En estas cartas aparecía el pobre Príncipe como el más despreciable de los seres, pues demostrando no tener ni asomo de dignidad en la desgracia, confesaba que había mentido, y después de delatar a los culpables, pedía perdón a sus papás, como un niño de seis años que ha roto una escudilla. Pero entonces los honrados y crédulos burgueses de Madrid no comprendían que ocurriera nada malo sin que fuera causado por el atrevido Príncipe de la Paz, y hasta las malas cosechas, los pedriscos, los naufragios, la fiebre amarilla y cuantas calamidades podía enviar el cielo sobre la Península, se atribuían al favorito. Así es que nadie veía en las citadas cartas una manifestación espontánea del Príncipe, sino antes bien una denigrante confesión arrancada por sus carceleros, para ponerle en ridículo a los ojos del país entero. Si ésta fue la intención de la corte, produjo efecto muy contrario al que se proponían, pues conocido el decreto, el público se puso de parte del prisionero, y abrumó al valido con su ardiente maledicencia, suponiéndole autor, no sólo del decreto, sino de las cartas.
Galdós (1873)

Notas

  1. Que será también un personaje habitual en toda la primera serie, y sobre la que Galdós propone un claro paralelismo con la Duquesa de Alba.
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