La colmena (novela)

La Colmena Ver y modificar los datos en Wikidata
de  Camilo José Cela Ver y modificar los datos en Wikidata
Género Novela Ver y modificar los datos en Wikidata
Tema(s) La sociedad madrileña de mediados del s. XX
Edición original en español Ver y modificar los datos en Wikidata
Editorial
País España Ver y modificar los datos en Wikidata
Fecha de publicación 1951 Ver y modificar los datos en Wikidata
Formato Tapa blanda
Páginas 336
ISBN 84-02-06709-3
OCLC 12969993 Ver y modificar los datos en Wikidata
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La colmena es una novela de Camilo José Cela, editada en Buenos Aires en el año 1951.

Historia

No pudo publicarla en España hasta el año 1955, porque la censura de la época no toleraba las abundantes alusiones al sexo y al ambiente homosexual y carcelario . Época en la que se publicó (con el dictador Franco en el poder en España), pese a que el autor era un protegido del poderoso político jonsista, falangista y franquista Juan Aparicio. Al fin, cuando fue nombrado ministro del interior franquista Manuel Fraga, se autorizó la primera edición en España. Esta novela fue incluida en la lista de las 100 mejores novelas en español del siglo XX del periódico español «El Mundo».[1]

La estructura externa está compuesta de seis capítulos y un epílogo. Cada capítulo consta de un número variable de secuencias de corta extensión, que desarrollan episodios que están mezclados con otros que ocurren simultáneamente. De esta manera el argumento se rompe en multitud de pequeñas anécdotas. Lo importante es la suma de las mismas, que conforma un conjunto de vidas cruzadas, como las celdas de una colmena.

El marco espacio-temporal es muy preciso: Madrid en unos días de 1943, en plena posguerra. El autor intentó reflejar con el máximo verismo la realidad social de la época adoptando un punto de vista objetivista, pero, como es lógico, tuvo que realizar una selección dentro de ese inmenso conjunto. La historia se basa en un espacio novelesco no muy amplio pero con bastantes personajes que intervienen poco en el transcurso de la obra.

De entre los trescientos personajes que aparecen, apenas encontraremos representantes de las clases más acomodadas, y del mismo modo no tienen relevancia los pertenecientes a la clase obrera o a los sectores marginados. Lo que predomina es la clase media baja, la pequeña burguesía venida a menos, es decir, gentes en situación inestable, que tienen un futuro incierto y han de vivir a salto de mata. Sus ilusiones y proyectos de futuro son engañosos: sus miradas «jamás descubren horizontes nuevos», y su vida es una «mañana eternamente repetida». Este tipo de personajes se ajusta muy bien a la visión de la vida subyacente en la novela, primera parte de una serie que había de llevar el significativo título de «Caminos inciertos».

La voluntad de reflejar con exactitud la realidad no supone la absoluta neutralidad del autor, que interviene de dos formas contradictorias. En la mayoría de los casos utiliza la técnica objetivista, es decir, se limita a mostrar, a describir desde fuera, sin penetrar en el interior de los personajes. Otras veces, sin embargo, adopta una actitud omnisciente y comenta irónicamente las actitudes de los personajes.

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