La casa de Asterión

La casa de Asterión
de  Jorge Luis Borges. Ver y modificar los datos en Wikidata
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El Minotauro, según George F. Watts
Género Cuento Ver y modificar los datos en Wikidata
Tema(s) La soledad, la monstruosidad, la angustia, la duda.
Idioma Español
Editorial Los Anales de Buenos Aires
País Argentina
Fecha de publicación 1947
El Aleph
« Emma Zunz» La casa de Asterión « La otra muerte»
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La casa de Asterión es un cuento corto de fantasía y horror del escritor argentino Jorge Luis Borges, publicado primero en 1947 en el diario Los anales de Buenos Aires, y luego en 1949 dentro de su obra El Aleph.

Al igual que en muchas de sus obras, Borges ve una historia popular a través de una lente diferente, arrojando luz sobre otras posibles interpretaciones de los acontecimientos.[2] En la línea de Edgar Allan Poe, la historia comienza con el monólogo de un personaje socialmente inusual, y al final añade un giro inesperado a la historia.

Argumento

El cuento está narrado en forma de por Asterión. Este sugiere que ciertas afirmaciones difamatorias como que es arrogante, o misántropo, o loco no son ciertas[3] . Asterión describe su casa en detalle: la que describe dotada de infinitas puertas sin cerraduras, con numerosos pasadizos, habitaciones, corredores y patios. A lo largo de los años vaga por su interminable morada, la cual cree infinita comparándola con el universo.

El personaje explica su personalidad narrando eventos del pasado, como el atardecer en que salió de allí, pero el temor que le infunden los rostros y actitudes de las gentes del exterior, lo obliga a internarse nuevamente en lo profundo de su residencia. Pasa los largos días jugando a las escondidas, corriendo por las extensas galerías, fingiendo dormir y a veces pretendiendo que "el otro Asterión" ha venido a visitarlo, y le da un recorrido por la casa.

Finalmente se hace mención a otras personas, nueve hombres, que vienen cada nueve años "para que los libere del mal", y cuyos cuerpos deja en las habitaciones vacías para distinguir a uno de otro. Asterión especula acerca de su propia muerte, y espera ansiosamente la llegada de su "redentor", la cual lo llevará al infinito.

La historia termina con una línea de Teseo: "¿Lo creerás, Ariadna? El Minotauro apenas se defendió a sí mismo", revelando con esas palabras que Asterión era de hecho el Minotauro de Creta.[4]

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