La Tormenta (episodio de Avatar: la leyenda de Aang)

La Tormenta
Episodio de Avatar: la leyenda de Aang
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Título The Storm
Episodio n.º 12
Temporada 1
Guionista Aaron Ehasz
Director Lauren MacMullen
Emisión 17 de febrero de 2006
Episodios de Avatar: la leyenda de Aang
El Cañón de la Muerte La Tormenta El Espíritu Azul
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"La Tormenta" es el duodécimo episodio de la primera temporada de la serie animada de televisión Avatar: la leyenda de Aang.

  • sinopsis

Sinopsis

Aang, Katara y Sokka visitan un mercado cuando notan que ellos no tienen comida, pero tampoco dinero. Ellos van corriendo con un pescador, que contrata a Sokka, pero cuando él averigua que Aang es el Avatar, él grita que el Avatar "le dio la espalda al mundo. " Aang se altera, entonces él vuela lejos a una cueva. Katara reprende al pescador de sus palabras ásperas, y persigue Aang, y una tormenta horrible comienza a prepararse.

Aang comienza a contarle su historia a Katara, comenzando con el día los monjes le dijeron que él era el Avatar. Cargado con ejercicios suplementarios y condenado al rechazo de sus amigos, Aang se confunde y se aterra; en especial cuando él descubre que los monjes planean separarlo de su profesor, el Monje Gyatso, él decide escaparse. Aang es atrapado en una tormenta horrible, y como él está a punto de ahogarse, el Espíritu del Avatar dentro de él forma una esfera gigante de hielo, salvándose a él y Appa, pero congelándolos dentro durante los próximos 100 años. Aang sufre la culpa terrible sobre el abandono del mundo, pero Katara lo convence que "Así tenía que ser", y él "da la esperanza de la gente".

Mientras tanto...

El tío Iroh predice que habrá una tormenta terrible, pero el Príncipe Zuko le informa que la captura del Avatar es más importante que la seguridad de la tripulación. Cuando el teniente oye esto, le dice a Zuko que él no sabe nada sobre el respeto y le llama "un príncipe malcriado".

Mientras el teniente se queja de Zuko y su obsesión con la captura del Avatar, Iroh entra, y comienza a decir la historia del exilio de su sobrino. La historia comienza con Zuko aún joven, con ojos más emotivos (a diferencia de su expresión habitual evidente en el presente programa), una melena llena, y no tiene su cicatriz aún. Él se queja con su tío que él quiere entrar en la cámara de guerra de su padre, y aunque a él al principio se lo rechaza, Iroh le permite entrar, con la condición que él permanezca callado.

Cuando uno de los generales aconseja sacrificar la 41° división como "la carnada", el Príncipe Zuko habla en de contra ello. El padre de Zuko, el Señor del Fuego Ozai se pone enfadado, y exige un duelo de fuego, "o Agni Kai" para solucionar el asunto. Zuko acepta el duelo, creyendo que él va a luchar contra el general, pero cuando es revelado que su opositor es el Señor del Fuego, él se cae sobre sus manos y rodillas, implorando compasión y declarando que él no luchará a su propio padre. El Señor del Fuego exige que él se levante y luche, pero él se niega. La pantalla se aleja cuando Zuko grita de dolor; Ozai ha quemado la cara de su hijo, causando la cicatriz distintiva de Zuko.

Iroh explica que el Príncipe Zuko fue desterrado porque su rechazo de luchar fue visto como "Una debilidad vergonzosa", y el único modo de redimirse es capturando al Avatar. Iroh agrega que la vida nunca volverá a ser normal, pero que el Avatar le da esperanza de Zuko...

Cae un relámpago en el barco. En un movimiento de desinterés verdadero, Zuko salva al timonel, con la ayuda del teniente. Iroh también se muestra redireccionando el relámpago, y aunque su cara muestre la sorpresa que insinúa que esto podría haber sido un accidente, los discursos hechos en episodios posteriores muestran que no lo es.

Mientras tanto, Aang y Katara van el rescate el pescador y Sokka de la tormenta. El trío y el anciano caen al agua cuando tratan de escapar, y Aang crea otra vez la esfera para salvarse. Cuando el trío y el pescador despegan sobre Appa fuera del agua cerca del barco de Zuko, él les permite irse volando, decidiendo que es más importante ayudar a su tripulación y ponerse a salvo. Él pide perdón a su tío.

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