La Rotunda

La Rotunda fue la cárcel más famosa de la Venezuela de principios del siglo XX. El auge de su fama se dio durante el gobierno del dictador Juan Vicente Gómez, debido a los métodos de tortura y envenenamiento aplicados a los presos políticos y a las condiciones inhumanas a los cuales eran sometidos. Era conocida como la última morada de los opositores al gobierno de Gómez porque, por lo general, sólo salían de la prisión muertos.

Historia

La Rotunda fue construida en 1844 en Caracas, al sur del Hospital de Caridad de Hombres, durante la presidencia de Carlos Soublette. La construcción de la cárcel fue concluida en 1854, durante el gobierno de José Gregorio Monagas. El edificio estaba ubicado en el lugar donde actualmente se encuentra la Plaza La Concordia.

El nombre de la cárcel se deriva de la forma circular del edificio, ideado a partir del modelo creado en el siglo XVIII por el inglés Jeremías Bentham, llamado panóptico. Casi 90 años después de su construcción la cárcel fue demolida para eliminar con ello cualquier vestigio de la crueldad y barbarie del régimen gomecista. De allí el nombre de la plaza que ocupa su lugar "La Concordia", como un intento de olvido a una de las épocas más oscuras de la historia de Venezuela.

Esta tenebrosa cárcel del régimen gomecista fue demolida en el año 1936, por el presidente Eleazar López Contreras. López Contreras escogió el nombre de "La Concordia" para la plaza que se ubicaría en el mismo lugar donde había estado la cárcel, para dar una idea de un nuevo tiempo de entendimiento. Con ello quería darle fuerza a su recién estrenado y frágil mandato porque, desde su posición de Ministro de Guerra de Gómez, no era posible imaginar que López Contreras ignorara lo que ocurría a los presos de la Rotunda. La demolición de la cárcel por parte de López Contreras ha sido vista como un intento por parte de este General de borrar uno de los episodios más oscuros de la historia del país, porque estuvo involucrado.

Otras cárceles de la misma época donde se aplicaban torturas a los presos políticos fueron el castillo Libertador y el Fortin Solano de Puerto Cabello y el castillo de San Carlos en el lago de Maracaibo, así como las cárceles nacionales de las capitales de los estados.

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