La Otra Campaña

La Otra Campaña es el nombre de una iniciativa política independiente y partidaria de la participación popular impulsada por el EZLN y el movimiento zapatista. Desde el punto de vista del EZLN, La Otra Campaña busca escuchar al pueblo mexicano, a los organizados y a los que no lo están, a todos aquellos que desde abajo y a la izquierda busquen cambiar el actual estado de la sociedad, siempre regidos por ciertos principios, como son: el anticapitalismo, la horizontalidad, la equidad y varios más que el propio movimiento irá definiendo en su caminar.

Proceso

En junio de 2005, el EZLN lanza una nueva iniciativa, la Sexta Declaración de la Selva Lacandona,[1] donde llama, desde sectores políticos hasta individuos, a organizarse en un movimiento nacional, que busque la reestructuración de las relaciones sociales, el conformar un Programa Nacional de Lucha y crear una nueva constitución política que rija en toda la República Mexicana, donde se consideren las demandas del pueblo mexicano.

Entre el 5 de agosto y el 18 de septiembre de 2005, el EZLN sostuvo reuniones con organizaciones políticas de izquierda; organizaciones indígenas y pueblos indios; organizaciones sociales y ONG; organizaciones, grupos y colectivos culturales y de artistas, y con adultos, ancianos y niños que a título individual, familiar, de comunidad, calle, barrio o vecindad habían suscrito la Sexta Declaración de la Selva Lacandona.

En dichas reuniones, siendo la más numerosa la de organizaciones, grupos y colectivos artísticos y culturales, se abordaron seis puntos que sirvieron para guiar las reflexiones y las discusiones: ratificación, ampliación o modificación de las características de La Otra Campaña; definición de quiénes están convocados y quiénes no; estructura organizativa de La Otra Campaña; lugar especial de las diferencias en La Otra Campaña (indígenas, mujeres, otros amores, jóvenes, niños y otros); posición de La Otra Campaña frente a otros esfuerzos organizativos, y tareas inmediatas.

En su mensaje de clausura, el Subcomandante Marcos puntualizó que el EZLN proponía como “urgente y básico” la solidaridad y el apoyo entre todas y todos los que formarían La Otra Campaña: “lo primero que tiene que hacer La Otra Campaña es ver por todos los adherentes, es decir, lo que le pase a uno de nosotros no podemos permitirlo, y nos vamos a movilizar con todos los medios civiles y pacíficos que tengamos, para protegerlo, apoyarlo, solidarizarnos con él […] porque el reflejo inmediato de una organización es proteger a quienes forman parte de ella”.

Luego hizo un recuento de cuántas organizaciones, grupos, colectivos e individuos asistieron y cuántos faltaron a las que serían las primeras reuniones de adherentes de La Otra Campaña, para reconocer después que “de ninguna manera somos mayoría […] tenemos que construir algo para que cualquiera de estos compañeros que no pudo venir por cualquier situación, sepa que su lugar se le va a apartar, como cuando pasa algo”, y concluyó:

“Compañeras y compañeros, la Otra Campaña ya no es nuestra; quiero decir, ya no es sólo nuestra […] Queremos que sepan que como Ejército Zapatista de Liberación Nacional es un honor para nosotros tenerlos a partir de ahora como compañeros y compañeras. Ya al decir esto les decimos que corresponderemos con compañerismo, con honestidad y sobre todo con lealtad hacia todos ustedes, la lealtad que hemos tenido, el compañerismo y la honestidad con nuestras comunidades ahora también los tendremos con ustedes. Después de haberlos oído y visto trabajar pensamos que tenemos mucha suerte de haberlos encontrado. Son ustedes, hombres, mujeres, otros, niños y ancianos, algo de lo mejor de este país. Qué bueno que los encontramos. Ojalá sigamos mucho tiempo juntos adelante.”[2]

El 20 de noviembre, el EZLN anunciaría públicamente la disolución del Frente Zapatista de Liberación Nacional, fundado ocho años atrás, y declararía que una nueva etapa del zapatismo civil iniciaría con aquellas personas que “con la actitud y el trabajo demuestren que así lo quieren”. El nuevo FZLN sería, pues, una nueva organización política zapatista, civil y pacífica, anticapitalista y de izquierda, que no lucharía por el poder y que se empeñaría en construir una nueva forma de hacer política. Esta nueva organización nacería dirigida directamente por la Comisión Sexta del EZLN, de la cual Marcos, nombrado su Delegado Zero, formaría parte; y, a diferencia del Frente que le antecedía, se ingresaría a ella sólo a invitación expresa de dicha Comisión.

Así, el 1 de enero de 2006 daría comienzo la más reciente etapa del zapatismo, con un periplo del Delegado Zero, que además de la visita a los 31 estados y el Distrito Federal, incluía reunirse con comunidades de mexicanos y chicanos residentes en Estados Unidos. Para que no quedara duda del carácter de ésta, La Otra Campaña, Marcos afirmaría en San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, que el principal destinatario de la sexta declaración zapatista había acusado recibo de su emisión: “El gran poder del dinero en México firmó lo que se puede reconocer como la contradeclaración de la Comisión Sexta y que es conocido comúnmente como el Pacto de Chapultepec”.[5]

Cinco días después, el Delegado Zero anunciaría el fallecimiento de la Comandanta Ramona,[7]

En su paso por los estados del sur y el centro del país, la Comisión Sexta del EZLN y su Delegado Zero fueron testificando que la miseria con la que se habían encontrado durante la Marcha del Color de la Tierra cinco años atrás, se mantenía o se había acrecentado en el sexenio de un gobierno que muchos creyeron sería el primero de “un proceso de transición democrática”; en tanto dialogaban con los protagonistas de otros movimientos y luchas de muchos años de “resistencias”.

Al principio, estas luchas y movimientos no tenían suficiente resonancia, pues, tanto los medios comerciales como buena parte de quienes organizaban los eventos y encuentros entre Marcos y los distintos grupos, colectivos y organizaciones que se habían adherido a la sexta declaración zapatista, ponían más atención a lo dicho por el Delegado Zero, que a lo manifestado por sus propios compañeros. Sin embargo, eso fue cambiando debido a que las mismas organizaciones, grupos, personas y colectivos, siempre mediante el concurso de los medios alternativos que cubrían La Otra Campaña, y del mismo Delegado Zero, fueron permitiéndose escucharse unos y otros; lo mismo en reuniones sólo de adherentes (quienes han suscrito la Sexta Declaración de la Selva Lacandona) como sectoriales de trabajadores del campo y la ciudad, del mar y la tierra, del arte y la cultura.

En Tlaxcala, en el marco de lo que sería llamado el Encuentro Nacional por “Otra Comunicación, Otra Información, Otro Arte, Otra Cultura”, el Delegado Zero haría el primer recuento de La Otra Campaña (para entonces llamada ya simplemente La Otra): “Al 15 de febrero […] la Sexta Declaración y La Otra llegaron a mil 36 organizaciones políticas, indígenas, sociales, no gubernamentales, grupos y colectivos adherentes, todos de abajo y a la izquierda. Sin más desplegados que sus voces, ni más firmas al calce que las que sus pasos por todo el país rubrican con firmeza”.

Diez días después, aún en la Otra Tlaxcala,[8] la Comisión Sexta del EZLN, en conjunto con el Colectivo Red de Mujeres en Pro de sus Derechos, anunciaría la creación de un espacio virtual al que llamarían “Otros trabajadoros sexuales”, con miras a realizar un encuentro nacional de trabajadoras y trabajadores sexuales que luchan por sus derechos. Así mismo, Marcos propondría una movilización, también nacional, por la liberación de los presos políticos y la suspensión de las órdenes de aprehensión contra luchadores sociales: “dudo que alguien se pueda decir de izquierda –afirmaría el vocero zapatista- y no decir que deben salir libres los presos políticos”.

De este modo, la articulación de cara a las múltiples expresiones de la represión que el gobierno mexicano fue desplegando en torno a La Otra, así como su definición ante el Pacto Chapultepec y la candidatura del abanderado de la izquierda partidista, Andrés Manuel López Obrador, se fueron convirtiendo en sus axiomas políticos.

Los encuentros con adherentes y sectoriales se repitieron en Hidalgo, Aguascalientes y Jalisco, donde La Otra encontraría a su paso el de los obreros del Sindicato Nacional Revolucionario de Trabajadores de la Compañía Hulera Euzkadi, protagonistas de una huelga que duró más de mil días, pero que terminó por doblegar a sus patrones alemanes para convertirse en copropietarios de General Tyre. También al de intelectuales como Adriana López Monjardín, Ana Esther Ceceña, Andrés Aubry, Carlos Aguirre Rojas, Carlos Fazio, Gilberto López y Rivas, Luis Hernández Navarro, Marcos Roitman (en voz de Alicia Castellanos) o Pablo González Casanova, entre otros; donde el Delegado Zero distinguiría de “los intelectuales de arriba” y “los intelectuales de en medio” a “los otros intelectuales” por su “humildad de reconocer que se está frente a algo nuevo [para luego de] integrarse [y] hacer suya La Otra, en ella conocerse y conocer al indígena, al obrero, al campesino, al joven, a la mujer, al niño, al anciano, al maestro, al estudiante, al empleado, al homosexual, lesbiana y transgénero, a la trabajadora y trabajador sexual, al ambulante, al pequeño comerciante, al cristiano de base, al trabajador de la calle, al otro, a la otra”.

Luego tocaría su turno a los estados de Colima, Nayarit, Michoacán, Morelos y Guerrero en la agenda de la Comisión Sexta del EZLN. En Morelos, cuna del caudillo revolucionario Emiliano Zapata, de quien el EZLN tomaría su nombre y ejemplo, La Otra Campaña suspendería uno de sus eventos más importantes por el simbolismo que representaba: la visita a la tumba del mismo Zapata, precisamente el día de su aniversario luctuoso:

"Hoy, acá en el sur de México, en el sur que era llamado, por nahuas y por mayas, ‘el lado izquierdo del sol’, donde se levanta el árbol de las espinas rojas recordamos el árbol de vida, lucha y dignidad que fue nuestro General Emiliano Zapata Salazar y traemos el mensaje de la Otra Campaña y de la Sexta Declaración, el mensaje de lucha de abajo y a la izquierda que se encuentra en el sur, en el lado izquierdo del sol, con todos los que luchamos por un México más justo, más libre y más democrático, es decir, por Otro México. Y decimos esto porque bien sabemos que, cada tanto, la sangre del General Emiliano Zapata vuelve a hervir en los campesinos de Morelos y en todos los hombres, mujeres, niños y ancianos morelenses […] Hoy, como Otra Campaña, les decimos que es necesario que vuelva a andar Emiliano Zapata con nuestros pasos, que es necesario levantarnos contra el rico y contra quien lo sirve, que es necesario tomar con nuestras manos lo que es nuestro: la tierra, las fábricas, los comercios, los bancos, la salud, la educación. Hoy debemos seguir luchando sí, pero ya no solos, sino unidos todos y todas los que, abajo y a la izquierda, somos el árbol que somos para levantar el mundo, pero ahora otro mundo, nosotros, nosotras, la Otra Campaña, el árbol que somos de la vida. Desde la Barranca de los Sauces, en Cuernavaca, en el Otro Morelos, esperando para enfrentar el desalojo que pretenden los malos gobiernos panistas, y saludando a nuestro General en Jefe Emiliano Zapata Salazar."[9]

El día del intento de desalojo, que finalmente no se llevó a cabo debido precisamente a la presencia del Delegado Zero, la Comisión Sexta del EZLN, el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra (FPDT), los medios alternativos y algunos estudiantes de la UNAM y el IPN, entre otros adherentes, refrendarían su compromiso de solidaridad ante la amenaza de represión, enarbolando con acciones su lema: “si tocan a uno nos tocan a todos”; que luego explicaría la pausa de cinco meses en el recorrido de la misma Comisión Sexta del EZLN en el centro del país.

En su paso por Guerrero, entre otras comunidades el Delegado Zero visitaría El Charco y Atoyac de Álvarez, representativas por la matanza del 7 de junio de 1998 cuando el Ejército federal asesinó a once personas en la escuela Caritino Maldonado, la primera, y por ser la tierra donde Lucio Cabañas naciera, la segunda; antes de arribar al Estado de México y el Distrito Federal.

En el Estado de México, la Comisión Sexta del EZLN sostendría encuentros con indígenas, estudiantes y otros adherentes; además de visitar el penal de Chiconautla, en Ecatepec, donde se encuentra recluida Gloria Arenas Agis, Coronel Aurora del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI), para demandar la liberación de todos los presos políticos del país, así como la presentación con vida de los desaparecidos también por razones políticas; Teotihuacan, donde reivindicaría la lucha contra Wal-Mart, consorcio multinacional con ventas anuales por encima de los 290 mil millones de dólares en 2005,[11] y San Salvador Atenco, donde a través de un discurso bastante emotivo Marcos recordaría la lucha del FPDT contra el proyecto gubernamental de construir un aeropuerto alterno al de la Ciudad de México en sus tierras, como una lección para el EZLN, y contaría que le nombra al mismo FPDT el “séptimo regimiento de caballería” porque sin importar “lo grande o pequeño que sea [un] movimiento” allí están “los machetes de ustedes dando apoyo, alegría, combatividad a la gente que está sufriendo”.

Así, la Comisión Sexta del EZLN y su Delegado Zero llegarían al Distrito Federal, donde una cauda de organizaciones, colectivos, grupos y personas de la variopinta izquierda adherente le esperaban con una agenda que incluiría eventos masivos en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM), el Instituto Politécnico Nacional (IPN), la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) Plantel Xochimilco y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM); la participación en el Primer Encuentro Nacional Obrero o en la manifestación por Otro Primero de Mayo, que haría referencia a los trabajadores mexicanos en el extranjero; así como reuniones con adherentes por sectores (niños, mujeres, trabajadores de la salud y artistas).

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