La Mancha

Una interpretación de la extensión de la Mancha.

La Mancha es una región natural, histórica[ cita requerida] o comarca[6] constituyendo una de las altiplanicies y regiones naturales más extensas de la península ibérica. Representa el extremo sudoriental de la Meseta Central, concretamente de la Submeseta Sur.

El origen del topónimo es desconocido, aunque varias fuentes afirman su procedencia árabe, si bien desde distintas etimologías. Una supondría que el topónimo "Mancha" sería pronunciado en árabe como Manxa o Al-Mansha, que se traduce como "tierra sin agua", y otra como Manya, traducida como "alta planicie" o "lugar elevado".[9]

Tras la Reconquista cristiana, entre los siglos XI y XIII, el territorio manchego adquirió la estructura que la marcaría en los siglos posteriores. Bajo soberanía castellana, en su mayor parte en el seno del Reino de Castilla en que quedó subsumido el antiguo Reino de Toledo, el occidente manchego fue dominado por las poderosas órdenes militares de Santiago, Calatrava y San Juan, en tanto que su zona oriental, la llamada Mancha de Montearagón, fue controlada por el también poderoso Señorío (más tarde Marquesado) de Villena. Fueron los Reyes Católicos quienes finalmente dominaron a las órdenes de Santiago y Calatrava al convertirse en sus maestres, y también quienes convirtieron en realengo buena parte del territorio del Marquesado de Villena. La Orden de San Juan no pasaría a control real hasta 1802, y los últimos señoríos pervivirían hasta entrado el siglo XIX.

La publicación y éxito de las dos novelas de Miguel de Cervantes sobre Don Quijote de la Mancha en 1605 y 1615, la mayor parte de cuyas aventuras y acciones transcurren en sus extensas llanuras, han dado celebridad y fama mundial a este territorio y su nombre. Tradicionalmente agrícola, la Mancha también da nombre a apreciados productos agrarios, como el queso manchego y la raza ovina de la que procede, o el vino, el azafrán y el melón de La Mancha.

La Mancha, parte primero de la Corona de Castilla, y luego de España, pese a contar con características culturales propias y conformar una región natural con tradición histórica. En el Medievo existió un Común de La Mancha, y en 1691 se creó una provincia de La Mancha, que varió en sus dimensiones hasta su desaparición definitiva en 1833, pero ninguna de estas entidades incluyó la totalidad de los territorios considerados ya entonces como manchegos. En los siglos XIX y XX surgió un tímido regionalismo manchego, sin trascendencia política duradera. Desde 1982, la práctica totalidad de la Mancha se circunscribe a la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha, cuyos límites transcienden notablemente los manchegos.

Geografía

Definición moderna de la Mancha

Mapa físico centrado en Castilla-La Mancha, que muestra las principales comarcas y accidentes geográficos de la Mancha (en cursiva) y territorios adyacentes.

La Mancha es una región natural del centro de España, situada al sur de la Meseta Central, que constituye una de las más extensas altiplanicies de la península ibérica. Sus límites son poco precisos,[13]

Una de las definiciones más aceptadas de La Mancha la proporciona Pascual Madoz en su obra Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de ultramar (1848):

el terr. llamado Mancha, abraza indudablemente el país, generalmente llano, raso y árido, contenido desde los montes de Toledo á los estribos occidentales de la sierra de Cuenca, y desde la Alcarria hasta Sierra-morena; entrando en esta comprensión, lo que se llama mesa de Ocaña y del Quintanar, los part. de Belmonte y San Clemente, los terr. de la orden de Santiago, San Juan y Calatrava, y toda la tierra de Alcaráz; sus confines al N. son el Tajo, y la parte llamada propiamente Castilla la Nueva; E. los reinos de Valencia y Murcia; S. los de Córdoba y Jaen; O. las provincias de Estremadura, estendiéndose 53 leg. de E. á O. y 33 de N. á S.: hasta el siglo XVI, la parte oriental de este terr. se denominó Mancha de Montearagon y Mancha de Aragon [...]; todo lo demás se denominó simplemente Mancha: después se dividió la Mancha en Alta y Baja, según su diferencia de nivel y curso de las aguas: la Alta comprende la parte NE: desde Villarrubia de los Ojos á Belmonte, país de los ant. pueblos laminitanos; y la Baja la parte SO. incluyendo los campos de Calatrava y de Montiel, país de los ant. oretanos.[14]

Similares descripciones de La Mancha harían años más tarde José de Hosta (1865),[15] o la enciclopedia Espasa.

Territorio que comprende La Mancha (respecto a Castilla-La Mancha) según la descripción de Madoz (1848), que incluye la provincia de Ciudad Real y los partidos de Ocaña,[23] en su configuración del momento.

Madoz (1848) también acota La Mancha según la división territorial del momento:

Según la division civil actual, el terr. de la Mancha corresponde á 4 prov. La de Ciudad-Real casi entera se halla en esta demarcacion (V.) y por eso continúa siendo conocida vulgarmente con el nombre de prov. de la Mancha: la de Toledo tiene en el mismo su parte oriental, es decir, los part. de Ocaña, Madridejos, Lillo y Quintanar: la de Cuenca, los de Belmonte y San Clemente; y la de Albacete, los de Alcaráz y La Roda.[14]

Sin embargo, la descripción de Madoz excluye de La Mancha territorios y localidades al este que generalmente son considerados manchegos, como La Manchuela,[29] En el mismo estudio de Pretel Marín (1984), también se incluyen en el borde oriental de la Mancha de Montearagón a las localidades históricamente castellanas de Requena (en la provincia de Valencia), Villena y Sax (en la provincia de Alicante), y a la murciana de Yecla, si bien en la actualidad no suelen considerarse manchegos territorios fuera de las provincias de Albacete, Ciudad Real, Cuenca y Toledo. La misma situación es aplicable por el Sur, donde localidades como Beas y Chiclana pertenecieron a la provincia de La Mancha, pero al pertenecer en la actualidad a la provincia de Jaén no suelen ser consideradas manchegas.

En ocasiones, la Mancha Alta es ampliada para incluir localidades de la comarca toledana de La Sagra, como Esquivias, e incluso Madrid,[34]

Existen también descripciones mucho más reduccionistas de La Mancha, como la que realizan Félix Pillet y Miguel Panadero en sus estudios para una comarcalización geográfica de Castilla-La Mancha (la cual dividen en comarcas de sierra, de transición y de llanura), y en la que limitan La Mancha a «una gran comarca o subregión de Castilla-La Mancha», convirtiéndola en una comarca de llanura que abarcaría 15 900  km² y más de 90 municipios.[36]

Evolución histórica del topónimo Mancha y su comprensión

Varias son las teorías sobre el origen del topónimo Mancha. Las hay que lo relacionan con el mismo origen latino de la palabra castellana " mancha" (macŭla),[37] pero son más las que establecen un origen árabe de la palabra. Las hay que lo relacionan con la palabra árabe "manxa", traducida como "tierra seca", pero se da más probabilidad[ cita requerida] a su procedencia de la palabra árabe "mányà", que se ha traducido como "alta planicie", "lugar elevado" y "meseta".

Otra teoría, mucho más antigua, también sugiere que La Mancha procede del árabe. La teoría surge a partir del historiador Jerónimo Zurita quien afirma que otro historiador, Pero López de Ayala, tuvo noticia cierta del nombre de Mancha como tierra de espartos, seca, que los godos la llamaban Espartaria y que los árabes mantuvieron el léxico Espartaria que en lengua árabe sería Manxa. Esta tierra Espartaria se vincula con el antiguo Campo Espartario o Espartaria, de la Carthagena Espartera, heredero a su vez de la provincia romana y visigoda Carthaginense, que englobaba a gran parte de la actual Castilla-La Mancha.[38]

En cualquier caso, las primeras menciones de que se tiene constancia con el topónimo Mancha datan del año 1237, y se dan en acuerdos entre las órdenes de San Juan y Santiago. En un caso, se trata del trazado de los límites de ambas Órdenes: «Entonces la Ruidera tengan los frailes de Uclés, y partieron por medio con la Moraleja por soga, y de este mojón a la Mancha de Haver Garat, a tanto que llegue con el otro mojón que está entre Criptana y Santa María, y de este mojón que está entre la Moraleja y la Roidera sale el valle arriba a la carrera que va de la Ruidera a Alhambra y recude al Pozo del Allozo». En el otro, se trata de un pago en cabezas de ganado del comendador de la Orden de Santiago a la de San Juan, en compensación "«por ayuda del agua de Guadiana que saco por la Mancha de Montearagón».

Según parece, la Mancha de Haver Garat hace referencia a la posterior Mancha de Vejezate, comarca en la que hoy se encuentran localidades como Tomelloso y Socuéllamos, y que tenía por centro la hoy despoblada Torre de Vejezate. La Mancha de Montearagón, en origen «de Montaragón», por su parte, señalaría al territorio extendido desde las lagunas de Ruidera hacia el Este, por el que se “montaba” hacia Aragón, hasta el reino de Valencia que en esos momentos se encontraba bajo plena conquista por parte del rey de Aragón, Jaime I.

En 1282, don Manuel, señor de Villena, recibió del que sería el rey Sancho IV de Castilla los extensos términos de Chinchilla, Jorquera y Ves, en la Mancha de Montearagón. Con el tiempo, y la expansión de estos dominios a Hellín y la Tierra de Alarcón, de acuerdo con las conclusiones de Pretel Marín (1984), el concepto geográfico de la Mancha de Montearagón y el político del Señorío (y después Marquesado) de Villena tenderían a confundirse e identificarse.

Territorio que comprendía el antiguo Común de La Mancha respecto de la actual comunidad autónoma de Castilla-La Mancha.

Por otro lado, en 1353, el Maestre de la Orden de Santiago, don Fadrique, atendiendo a la petición de diversos pueblos de la zona bajo jurisdicción de su Orden, creó el Común de La Mancha,[41]

No obstante, el concepto de La Mancha en aquel tiempo y en los siglos posteriores no se limitaba al Común de La Mancha y al Marquesado de Villena, sino que es más extenso, aunque no tanto como lo sería posteriormente. En la década de los 70 del siglo XVI, en las Relaciones topográficas de Felipe II, amén de las localidades del antiguo común santiaguista, entonces ya partido, también las localidades del Campo de San Juan dicen estar en La Mancha.[42] En cambio, no hacen lo mismo las localidades del Campo de Montiel, de entre las que solo Membrilla dice estar en La Mancha, ni tampoco las del Campo de Calatrava, del que solo cuatro pueblos dicen situarse en La Mancha. López-Salazar (2005) supone que en el caso del Campo de Calatrava, la vinculación al maestrazgo de Calatrava o al partido de Almagro tuvo mayor peso que la simple referencia geográfica, pero también que la Mancha no era entonces "un topónimo de fortuna". De hecho, hubo localidades que dijeron estar en La Mancha ( Ballesteros y Tirteafuera) con menos razones geográficas que lo justificasen que otras que no lo hicieron (como Daimiel o Manzanares). Similares circunstancias ocurren en la Mancha de Montearagón, llamada por deformación en esta época Mancha de Aragón, en la cual, en las mismas Relaciones de Felipe II, son pocos los lugares que dicen situarse en la misma, prefiriendo en su lugar la denominación del Marquesado (de Villena) incluso después de la desaparición del mismo, según Petrel Marín (1984), por su mayor importancia como realidad política y por el rechazo a llamarse "de Aragón" de unos pueblos que nunca fueron aragoneses sino castellanos.

En 1605, tres décadas después de las Relaciones de Felipe II, Miguel de Cervantes publicó El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, y en 1615, su segunda parte: Segunda parte del ingenioso caballero don Quijote de la Mancha. Se trata de una burla: los protagonistas de sus queridos libros de caballerías en que se inspira son oriundos de países o comarcas dignos: Grecia, Francia, Bretaña, etc. (véase es:Categoría:Libros de caballerías). Decir que Don Quijote es de la Mancha no es un ataque a esta comarca, sino una manera de hacer que el lector se ría de este personaje, presumido al principio de la novela. Pero el enorme éxito de la novela supuso también, de acuerdo con López-Salazar (2005), el "éxito del topónimo" de la tierra en que transcurre y que es la patria del protagonista, Don Quijote. Dicho éxito del topónimo habría también supuesto la ampliación de sus límites.

Partidos que formaban la provincia de La Mancha respecto de la actual comunidad autónoma de Castilla-La Mancha (entre paréntesis, fechas de pertenencia a la provincia de La Mancha):      Ciudad Real (1691-1810; 1814-1822; 1823-1833)     Partido de Almagro, y Campo del Orden de Calatrava (1691-1810; 1814-1822; 1823-1833)     Partido de Alcaraz (1691-1810; 1814-1822; 1823-1833)     Partido de Villanueva de los Infantes, del Orden de Santiago (1691-1810; 1814-1822; 1823-1833)     Partido de Villanueva de los Infantes, del Orden de Santiago (municipios que hoy día no forman parte de Castilla-La Mancha, sino de la provincia de Jaén) (1691-1810; 1814-1822; 1823-1833)     Partido de Villanueva de los Infantes, del Orden de Santiago (municipios de la Mesa del Quintanar agregados a este Partido, del Orden de Santiago) (1785-1810; 1814-1822; 1823-1833)     Partido del gran Priorato de San Juan (1799-1810; 1814-1822; 1823-1833)

En 1691 se creó la provincia de La Mancha, incorporando los partidos de Ciudad Real (que fue su primera capital), Almagro (con todo el Campo de Calatrava), Infantes (con todo el Campo de Montiel) y Alcaraz. En un primer momento, sin embargo, no incluyó territorios del antiguo Común de La Mancha, ni del Campo de San Juan, ni de la llamada Mancha de Aragón, pero sí territorios que trascendían los límites geográficos de la llanura manchega, como la sierra de Alcaraz o la zona de Almadén. En 1785 se incorporarían a dicha provincia diversos pueblos de la Mesa del Quintanar (el antiguo Común de La Mancha), y en 1799 lo haría el partido del gran Priorato de San Juan (esto es, todo el Campo de San Juan). Esta división provincial alcanzó un profundo arraigo (López-Salazar, 2005), lo que no evitó intentos de reforma durante la Guerra de la Independencia, el Trienio Liberal y, finalmente, el reinado de Isabel II. En 1833 los territorios de la antigua provincia de La Mancha fueron distribuidos entre las provincias de Jaén (en una pequeña porción), Cuenca, Toledo, Albacete y, sobre todo, Ciudad Real, lo que motivaría que esta provincia fuese conocida popularmente durante un tiempo como "provincia de La Mancha".

Situación de las "provincias manchegas", según el regionalismo manchego, en España.

Del siglo XIX datan descripciones de La Mancha como la de Madoz, que deja fuera de ella a buena parte de la Mancha de Montearagón, en las provincias de Cuenca y sobre todo de Albacete. Al respecto, debe recordarse que la provincia de Albacete estaba adscrita desde su creación en 1833 a la Región de Murcia, y buena parte de su territorio lo estuvo antes a la provincia de Murcia (de forma definitiva desde la división territorial del conde de Floridablanca de 1785), siguiendo una tradición política que sin embargo no suponía la constatación de una verdadera unidad geográfica ni cultural con Murcia, por lo que fue impopular en buena parte de la actual provincia de Albacete. Por el contrario, las provincias de Ciudad Real, Cuenca y Toledo estaban integradas en la región de Castilla la Nueva junto con las provincias de Guadalajara y Madrid. En ese mismo siglo y en el siguiente, nace un movimiento regionalista manchego que reivindica la creación de una Región Manchega que integrase a las cuatro provincias manchegas (Albacete, Ciudad Real, Cuenca y Toledo), que no obtendría frutos.

Situación de la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha en España.

Durante la Transición española, con la división de España en comunidades autónomas, y tras profundos debates sobre su extensión y nombre, se creó la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha, que integró a las provincias de Albacete, Ciudad Real, Cuenca, Guadalajara y Toledo. Aunque esta comunidad autónoma incluye varias comarcas que nunca han sido vinculadas a La Mancha, es frecuente, pese a tratarse de un error, encontrar en los medios de comunicación y en el habla cotidiana referencias a la comunidad de Castilla-La Mancha como "La Mancha" y abreviar el gentilicio de la comunidad, "castellano-manchego", a "manchego".[46]

No existe en la actualidad una Mancha administrativa, oficial, por lo que la extensión del topónimo depende del ámbito en el que se utiliza. Tiende a aceptarse una superposición de los elementos geográficos, culturales e históricos, que incluiría la Mancha Alta (con la Mesa del Quintanar, la Mesa de Ocaña y el Campo de San Juan), la Mancha Baja (con los Campos de Calatrava y de Montiel) y la Mancha de Montearagón, pero con unos límites no especialmente definidos. Sí existen, no obstante, varias denominaciones de origen e indicaciones geográficas protegidas que utilizan el nombre de La Mancha ( DO La Mancha (de vino), azafrán de La Mancha y melón de La Mancha) o su gentilicio ( queso manchego y cordero manchego), cuyas áreas de producción, en todo caso, no son coincidentes.

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