La Encamisá de Torrejoncillo

La Encamisá es una fiesta de interés turístico de Extremadura que se celebra la noche de cada 7 de diciembre en el municipio español de Torrejoncillo ( Cáceres).[1]

Origen

Batalla de Pavía (1525). Prendimiento del rey Francisco I. Cuadro de Juan de la Corte.

No se puede certificar cual es el origen de la fiesta pero se supone que proviene de algún hecho bélico en el que intervinieron torrejoncillanos. Los elementos que forman la fiesta como son los jinetes encabezados por un estandarte y las escopetas hace suponer el origen bélico de la fiesta.

Algunos estudiosos como Domínguez Moreno sitúan el origen de La Encamisá en la época prerromana en honor a la diosa Ataecina, diosa de la noche, y relaciona el fuego y los ruidos estruendosos con un fin purificador.[2]

López Bernalt también dice que el origen estaría en una acción encamisada «ataque sorpresa que se ejecutaba de noche poniéndose los atacantes camisas blancas para distinguirse del enemigo». Diccionario de Autoridades) durante el año 1465 cuando la ciudad de Coria sufrió un asedio.

Otros investigadores, como Juan Moreno Lázaro, data su origen en la guerra de Flandes, por 1585. Francisco de Bobadilla y sus tercios se ven obligados a recogerse en la isla de Bommel, cercados por el enemigo, uno de los soldados, el mismo día 7 de diciembre, encuentra, al cavar para hacer una trinchera, un canuto con un óleo conteniendo la imagen de la Purísima. Este hecho levanta la moral de la tropa y el lienzo es vitoreado y aclamado. En esa madrugada del 7 al 8 de diciembre cae una helada tan grande que los barcos que cercan la isla quedan inmovilizados por el hielo. Advertido Bobadilla, ordena a los soldados que se pongan sus camisas sobre el uniforme, y deslizándose sobre el hielo, logran sorprender al camuflarse, a los holandeses, que pasaron de sitiadores a prisioneros. Los tercios son transportados al pueblo de Bulduc, donde llevaron el lienzo y donde celebraron una fiesta en honor a María Inmaculada.[3]

La leyenda, más que teoría que ha cobrado más fuerza nos llevaría a la Batalla de Pavía. Es durante esta campaña en la que el capitán Alfonso de Ávalos, de origen torrejoncillano, camufló a sus hombres bajo sábanas que les hicieron invisibles en la nieve. Así lograron ganar. A la vuelta a su pueblo, dicen, comenzó a representarse esta hazaña bélica, adquiriendo la fiesta un creciente fervor mariano al afirmarse que la Virgen les ayudó a vencer en Italia.

En la mención que hace Majada Neila en su libro Morena Extremadura, estudió de las raíces moras en Extremadura, de la Encamisá dice:

...la impresión que la fiesta da al visitante es totalmente moruna.

Majada además comenta que La Encamisá nos puede transportar en la memoria a alguna fiesta de la actual norteafricana. Se basa para certificar esto en la «algarada de las calles, el manto blanco de los jinetes, el olor a pólvora, el aceite de los frites y la algarada de vítores, gritos, campanas, tiros y cantos hasta enronquecer...»

Other Languages